PAMPLONA

Las obras de Asiron en Sarasate destapan restos arqueológicos de la Pamplona del siglo XVIII

Restos arqueológicos descubiertos en la obras de reurbanización del Paseo Sarasate. PABLO LASAOSA
Los restos han aparecido a la altura del número 1 del paseo de Sarasate y permanecen vallados. 

Una obra en el centro de Pamplona siempre conlleva una gran expectación por lo que pueda aparecer en las excavaciones. Por eso, no es de extrañar que las actuaciones en el paseo de Sarasate hayan comenzado a dar sus frutos. 

Este viernes se ha sabido que han aparecido los primeros restos arqueológicos en a la altura del número 1 del paseo, justo al lado del Monumento a los Fueros. 

Pamplona, conocida en la antigüedad como Pompaelo, tiene una historia que se remonta más de 2.100 años atrás, cuando el general romano Cneo Pompeyo Magno fundó la ciudad en el año 74 a.C. sobre un estratégico poblado vascón preexistente en la terraza elevada junto al río Arga.

Este origen romano convirtió a Pompaelo en un núcleo urbano de la provincia Tarraconensis, con un trazado ortogonal, termas públicas, viviendas, murallas y posiblemente un foro, que evolucionó hasta su apogeo en los siglos I-II d.C. antes de un declive gradual por las crisis del Imperio.

Tras la caída romana, la ciudad experimentó una ocupación visigoda y musulmana, y en la Edad Media se configuró como un conjunto de burgos amurallados (Navarrería, San Cernin y San Nicolás), con murallas, conventos, cementerios y torres defensivas que reflejaban su importancia como capital del Reino de Navarra.

Precisamente por esta rica estratigrafía histórica, el centro de Pamplona —especialmente el casco antiguo alrededor de la Plaza del Castillo, la Navarrería, el paseo de Sarasate y calles adyacentes— es un auténtico libro abierto bajo el suelo. Cada obra de reurbanización, canalización o construcción puede sacar a la luz restos superpuestos de distintas épocas: desde trazados viarios y termas romanas altoimperiales (con mosaicos, hipocaustos y piscinas), fragmentos de murallas romanas o medievales, necrópolis romanas y musulmanas, enterramientos cristianos medievales asociados a conventos, bodegas antiguas, hornos, fundiciones o incluso vestigios industriales del siglo XIX.

Estos hallazgos, aunque a menudo fragmentarios, revelan la continua ocupación del espacio urbano y obligan frecuentemente a adaptar los proyectos para conservar o musealizar in situ parte del patrimonio, recordándonos que bajo las calles actuales late una ciudad milenaria.

En el caso de las obras del paseo de Sarasate, fuentes consultadas por este periódico han confirmado que se tratan de restos arqueológicos recientes. De hecho, los más antiguos datan del siglo XVIII.

No obstante, hasta el momento no se ha podido saber a qué se corresponden exactamente. La empresa Tesela Arqueología trabaja en la obra y se encarga de hacer el seguimiento de todos los restos arqueológicos que puedan surgir y datarlos. Por su parte, la Institución Príncipe de 

Por el momento, se desconoce cómo afectarán estos hallazgos al avance de las obras en el paseo de Sarasate. Por el momento, este viernes las obras continuaban con normalidad en otra zona. El lugar en el que han aparecido los restos arqueológicos ha amanecido vallado. 

Tampoco se sabe si los restos verán la luz y se harán públicos o si, por el contrario, la historia que guardan quedará enterrada bajo el suelo del paseo de Sarasate.