PAMPLONA

Pamplona intenta salvar las bicis eléctricas tras el fracaso de Asiron con un acuerdo a contrarreloj

Fotomontaje con una imagen de Joseba Asiron sobre una fotografía de bicicletas eléctricas de Pamplona. NAVARRA.COM

El nuevo acuerdo adelanta la implantación comarcal, prevé licitar el servicio este año y llega tras meses de crisis, impagos, devoluciones y bicicletas fuera de uso.

La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y el Ayuntamiento de Pamplona han alcanzado un acuerdo para comarcalizar el servicio de bicicletas eléctricas, una salida que llega después del profundo fracaso de la gestión de Joseba Asiron, que ha dejado el sistema bloqueado durante meses y sin servicio para miles de usuarios.

El nuevo planteamiento permitirá adelantar en dos años la extensión prevista inicialmente y abre la puerta a que la implantación se haga de forma simultánea en toda la comarca, en función del número de bicicletas, bases y ubicaciones que solicite cada municipio. La previsión pasa por que la licitación y la adjudicación se resuelvan antes de que termine este año.

El anuncio lo ha realizado este jueves el portavoz del PSN en la Mancomunidad, Xabi Sagardoy, junto a la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Pamplona, Marina Curiel, aunque el trasfondo político de la noticia vuelve a dejar en mal lugar la gestión municipal de Asiron con un servicio que ha encadenado problemas, cambios de criterio y una ruptura total con la empresa adjudicataria.

Porque el acuerdo conocido ahora no llega tras una etapa de normalidad, sino después de un largo deterioro del sistema de bicis eléctricas de Pamplona, que ha terminado con el servicio paralizado, con la relación entre el Consistorio y Ride On rota, con devolución de dinero a usuarios y con una nueva licitación ya en el horizonte.

Sagardoy ha defendido que el nuevo protocolo deja atrás el anterior modelo, que a su juicio se aprobó sin contar con los municipios de la comarca, y ha asegurado que ahora sí habrá una fórmula conjunta en la que participen todos los ayuntamientos de la Mancomunidad para coordinar decisiones y definir el despliegue del servicio.

Uno de los puntos que se han puesto sobre la mesa es que el sistema pueda seguir funcionando durante los Sanfermines en próximos años, al menos en las zonas de la ciudad y de la comarca donde no existan problemas de seguridad. Para este año lo ven muy complicado por una cuestión de plazos, aunque se abre la puerta a que en futuras ediciones los usuarios puedan desplazarse entre barrios de Pamplona y otros municipios también durante esas fechas.

La fórmula elegida pasa por que la licitación se tramite desde el Ayuntamiento de Pamplona, de común acuerdo con la Mancomunidad, una decisión que Sagardoy ha justificado por razones de seguridad jurídica. Según ha explicado, eso no modifica el carácter comarcal del futuro servicio, sino que pretende evitar nuevos bloqueos administrativos.

El portavoz socialista también ha señalado que se trabaja con un modelo flexible para que los municipios se incorporen de forma progresiva, teniendo en cuenta que no todos parten de la misma situación presupuestaria, técnica o urbanística. Según ha afirmado, la práctica totalidad de los municipios urbanos de la comarca, salvo Noáin y el Valle de Aranguren, han mostrado interés en participar.

A ello se suma un respaldo económico que, según ha detallado Sagardoy, incluye más de medio millón de euros del Gobierno de Navarra para apoyar la implantación en las localidades de la comarca y otros 250.000 euros obtenidos por el grupo parlamentario socialista para repartir entre los distintos municipios.

Con todo, el anuncio vuelve a evidenciar que la salida comarcal llega después de que el servicio en Pamplona haya tocado fondo. En los últimos meses, el conflicto entre el Ayuntamiento y la adjudicataria ha escalado hasta dejar las bicicletas fuera de uso, mientras el Consistorio iniciaba trámites para cerrar definitivamente la etapa con Ride On y avanzar hacia una nueva adjudicación.

La crisis explotó de forma definitiva después de que el servicio quedara paralizado el 13 de febrero, fecha desde la que el Ayuntamiento situó el cese efectivo de la prestación. A partir de ahí, el Consistorio reclamó a la empresa la devolución de cantidades adelantadas, activó expedientes y comenzó a preparar el fin de la relación contractual.

Al mismo tiempo, el Ayuntamiento de Pamplona tuvo que activar la devolución del dinero a los usuarios que mantenían saldo en el monedero electrónico del sistema, una medida que reflejó hasta qué punto había colapsado un servicio que se presentó como una apuesta de movilidad y acabó convertido en un problema político, económico y operativo.

La propia empresa adjudicataria llegó a sostener públicamente que no podía reactivar el sistema por los impagos y reclamó al Consistorio el abono de compensaciones pendientes, el pago del stock y otras cantidades. Ese choque agravó todavía más una crisis que dejó a miles de usuarios sin bicicletas y al Ayuntamiento embarcado en una pelea administrativa y judicial.

En paralelo, también salió a la luz el debate sobre el material adquirido para ampliar el servicio, con requerimientos municipales a la empresa para acreditar la titularidad de 40 estaciones y 400 bicicletas, mientras se analizaba incluso la posible nulidad del contrato. Todo ello alimentó la imagen de improvisación en torno a un sistema que debía crecer y terminó encallado.

Marina Curiel ha resumido este jueves ese escenario con dureza al afirmar que el servicio de bicis de Pamplona “ha sido un fiasco”. La portavoz socialista ha sostenido que el modelo nació mal diseñado, generó desequilibrios económicos e incidencias operativas y ha necesitado sucesivos parches para mantenerse. Aunque ha cargado también contra UPN por el origen del sistema, ha reconocido que EH Bildu no ha sido capaz de darle una solución estructural.

Más allá del reparto de culpas entre partidos, lo que deja el acuerdo anunciado este jueves es una evidencia incómoda para Asiron: la solución que ahora se intenta construir a escala comarcal llega solo después de que el modelo actual haya fracasado en Pamplona, haya dejado a la ciudad sin servicio y haya obligado a rehacer por completo un proyecto que debía ser una referencia de movilidad sostenible.