Arasti culpa a Trump de la subida de precios en Navarra: "Es una mala noticia una escalada tan intensa como esta"
El consejero de Economía y Hacienda responsabiliza a la guerra de Irán de buena parte del encarecimiento, mientras el transporte sube un 10,3% y los gastos de vivienda y energía, un 11%.
La inflación en Navarra ha alcanzado el 5,3% en septiembre, cuatro décimas por encima de la media nacional, situada en el 4,9%. Ante esta escalada de precios, el consejero de Economía y Hacienda del Gobierno foral, José Luis Arasti, ha responsabilizado a Donald Trump y a la guerra de Irán de buena parte del encarecimiento que están sufriendo las familias navarras.
El consejero ha recurrido así a una explicación que ya había utilizado su compañero de Gobierno Javier Remírez, pese a que los datos oficiales reflejan que los precios han subido más en Navarra que en el conjunto de España. Además, la inflación se ha acelerado 1,1 puntos en apenas un mes, con fuertes incrementos en el transporte y los gastos relacionados con la vivienda y la energía.
Tras conocerse los datos definitivos del Índice de Precios de Consumo (IPC) de septiembre, Arasti ha reconocido que "siempre es una mala noticia una escalada de precios tan intensa como estamos sufriendo en este año 2026".
Sin embargo, el responsable de Economía y Hacienda del Ejecutivo de María Chivite ha dirigido sus explicaciones hacia la política internacional y, especialmente, hacia el presidente estadounidense.
"Esa escalada de precios tiene un origen cierto y no nos vamos a engañar que desde que se inició la guerra de Irán y con los propósitos que pudiera tener Trump de esa guerra o de ese control del crudo ha habido unas consecuencias", ha afirmado Arasti.
El consejero ha señalado que el IPC puede situarse alrededor del 5% y ha recurrido a las estimaciones de especialistas para explicar su evolución. "Muchos expertos están hablando que prácticamente la mitad de ese IPC tiene que ver precisamente con los conflictos bélicos", ha asegurado.
Entre las consecuencias económicas ha citado el encarecimiento de los combustibles y las materias primas, que repercute directamente en los costes de las empresas y en los precios que pagan los consumidores.
"El gasoil esté a casi dos euros redunda negativamente en la producción", ha afirmado Arasti. El consejero también ha anunciado que el Gobierno de Navarra "estará para paliar en la medida que podemos el impacto" mediante la mesa de fiscalidad.
Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran, sin embargo, una situación especialmente desfavorable para Navarra en comparación con el resto del país. La inflación interanual del 5,3% registrada en septiembre supera en cuatro décimas el 4,9% nacional.
Además, el IPC navarro ha experimentado una aceleración de 1,1 puntos en un solo mes, un incremento que refleja cómo se ha intensificado la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos.
Uno de los capítulos que más se ha encarecido ha sido el transporte, con una subida del 10,3%. El precio del gasóleo, que se mantiene cerca de los dos euros por litro, ha elevado los costes de desplazamiento y producción.
Todavía mayor ha sido el incremento de los gastos relacionados con la vivienda, el agua, la electricidad, el gas y otros combustibles, cuyos precios han aumentado un 11%. Se trata de partidas esenciales para los hogares, que deben afrontar estos encarecimientos con sus ingresos habituales.
Las explicaciones de Arasti dejan, además, una cuestión sin resolver: por qué la inflación en Navarra supera la media española si el principal responsable del aumento de precios es un conflicto internacional cuyas consecuencias también afectan al resto de comunidades autónomas.
El Gobierno de Chivite ha insistido en atribuir una parte importante del encarecimiento a Trump y la guerra de Irán, pero esta explicación no aborda las diferencias territoriales ni el impacto que pueden tener las decisiones económicas y fiscales adoptadas en Navarra.
Especialmente controvertida resulta la situación de la vivienda, una de las principales preocupaciones de las familias navarras y un ámbito en el que el Ejecutivo foral ha desplegado una intensa intervención pública bajo la responsabilidad de la consejera Begoña Alfaro.
La declaración de zonas tensionadas, los límites a los precios del alquiler y las restricciones que pueden desincentivar la oferta de viviendas forman parte de las decisiones adoptadas en el ámbito autonómico. Sus efectos sobre el mercado inmobiliario no pueden atribuirse directamente a los conflictos bélicos internacionales.
A ello se suman otros elementos de la política económica del Gobierno de Chivite, como el crecimiento del gasto público, la presión fiscal y las dificultades estructurales que afectan a la competitividad de las empresas de la Comunidad foral.
Son factores internos que también deben tenerse en cuenta al analizar la evolución de los precios, aunque las cifras del IPC por sí solas no permiten determinar qué parte de la diferencia con España puede atribuirse a cada uno de ellos.
Por el momento, Arasti ha anunciado que el Gobierno de Navarra estudiará medidas fiscales para intentar aliviar el impacto del encarecimiento. El consejero ha remitido esa respuesta a la mesa de fiscalidad, sin concretar todavía qué actuaciones se pondrán en marcha para las familias y empresas afectadas.