POLÍTICA

Chivite abre la puerta a imponer el euskera en toda Navarra para pagar favores a sus socios abertzales

La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite. EFE
La presidenta defiende euskaldunizar parte de la Administración fuera de la zona vascófona, mientras EH Bildu, Geroa Bai y Contigo piden avanzar más.

La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, ha vuelto a abrir el debate sobre el euskera en Navarra al defender en el Parlamento que la Lorafna recoja esta lengua como “lengua propia” de la Comunidad foral. La propuesta se ha planteado en plena ponencia parlamentaria para estudiar una posible reforma del Amejoramiento del Fuero.

El planteamiento ha supuesto un nuevo gesto político hacia las formaciones nacionalistas y abertzales que sostienen la legislatura. Chivite gobierna gracias a una mayoría parlamentaria en la que resultan decisivos sus socios y aliados, que desde hace años reclaman una mayor extensión del euskera en Navarra y la superación del actual modelo lingüístico.

Chivite ha sostenido que “sería oportuno” modificar el artículo 9 de la Lorafna para dar al euskera esa consideración. Una posición que, en la práctica, ha colocado de nuevo la cuestión lingüística en el centro del debate político navarro, pese a que la propia presidenta ha asegurado que no plantea eliminar la actual zonificación lingüística.

La presidenta foral ha dedicado parte de su intervención al euskera y ha afirmado que es “una lengua propia que la sociedad está normalizando”. Según ha señalado, la lengua “está más presente” y avanza en la superación de una percepción “exclusivamente ligada a determinadas ideologías políticas”.

A su juicio, el camino debe ser el de la “no politización”, la “no imposición” y la mejora del acceso al conocimiento del euskera. Sin embargo, también ha defendido que ese conocimiento “debe llegar al conjunto de la Comunidad Foral buscando la cohesión social”.

Chivite ha afirmado que es “deseable socialmente” que el mayor número posible de navarros conozca el euskera. Además, ha defendido que la Administración debe tener capacidad para atender al ciudadano “en su lengua”.

En ese punto, la presidenta ha ido más allá y ha señalado que “incluso fuera de las zonas vascófonas la Administración debe, en cierta medida, euskaldunizarse”, especialmente en la atención directa al público. Esta afirmación ha situado el debate sobre la posible extensión del euskera en Navarra más allá de los territorios donde actualmente tiene mayor presencia social.

La propuesta ha encajado con algunas de las aspiraciones de los partidos que más han presionado para ampliar el peso institucional del euskera. EH Bildu ha considerado “interesante” que Chivite afirmara que la Administración debe euskaldunizarse, mientras que Geroa Bai ha defendido directamente que el castellano y el euskera sean lenguas oficiales “en toda Navarra”.

No obstante, Chivite ha reconocido que Navarra mantiene una realidad sociolingüística desigual. Ha admitido que, aunque ha aumentado el conocimiento del euskera, “en estos momentos no hay una amplia mayoría” que conozca y hable esta lengua, “o no con un alto nivel”.

Por ello, ha advertido de que determinadas propuestas podrían generar “una desigualdad de oportunidades”. Según ha explicado, ese escenario provocaría de nuevo rechazo social hacia la lengua, no por el euskera en sí, sino porque podría entenderse “como una barrera que discrimina”.

La presidenta ha defendido también la vigencia de la Lorafna. Ha asegurado que el hecho de que no hubiera referéndum en su momento “no resta un ápice de legitimidad” a una norma que Navarra ha asumido y aplicado “con normalidad”.

Aun así, ha señalado que la Navarra de 2026 ha cambiado respecto a la de 1982. Por ese motivo, ha considerado “interesante” abrir el debate de la reforma para incorporar cuestiones que, según ha indicado, forman parte de la realidad actual de la Comunidad foral.

Chivite ha enmarcado esta posible reforma en la necesidad de blindar competencias, servicios y derechos. Ha afirmado que, ante “cualquier tentación centralizadora” o de “desmantelamiento del Estado de las Autonomías”, Navarra debe reforzar al máximo nivel sus competencias.

La presidenta también se ha mostrado partidaria de eliminar algunas limitaciones que recoge la normativa actual sobre la disolución del Parlamento. Ha defendido un modelo más parecido al estatal, en el que la disolución anticipada solo queda limitada si hay una moción de censura en trámite o si ha pasado menos de un año desde la anterior disolución.

En la ponencia, el portavoz de UPN, Javier Esparza, ha echado en falta referencias a los presuntos casos de corrupción. Ha considerado que era el momento de plantear medidas sobre limpieza institucional y transparencia, y ha preguntado a Chivite si su propuesta sobre el euskera suponía avanzar hacia la oficialidad o modificar la zonificación.

La presidenta ha respondido después que le parecía “poco respetuoso” aprovechar la ponencia para hablar de corrupción. “Esta presidenta no es corrupta ni este Gobierno lo es”, ha afirmado. También ha calificado de “machismo puro” que Esparza dijera que Santos Cerdán fue quien la puso en el cargo.

Desde el PSN, Arantxa Biurrun ha apoyado las propuestas expuestas por la presidenta y ha defendido que el euskera es “una lengua propia de nuestra tierra”. Ha apostado por avanzar en su conocimiento y desarrollo desde la “no politización” y la “no imposición”, respetando la realidad sociolingüística de cada territorio.

EH Bildu ha considerado “interesante” que Chivite afirmara que la Administración debe euskaldunizarse. Adolfo Araiz ha planteado, sin embargo, que existe un reto para articular mayorías y evitar discriminaciones entre ciudadanos según la zona en la que vivan.

Geroa Bai ha ido más lejos. Su parlamentario Pablo Azcona ha defendido que la verdadera reforma del artículo 9 de la Lorafna debería recoger que el castellano y el euskera sean lenguas oficiales “en toda Navarra”.

El portavoz del PPN, Javier García, ha defendido mantener el actual modelo de zonificación lingüística. También ha señalado que “siempre ha existido el acceso al modelo D en todos los territorios” y ha acusado de utilizar el euskera como “una herramienta política”.

Desde Contigo-Zurekin, Miguel Garrido ha cuestionado que se mantenga la división lingüística actual. Ha planteado si tiene sentido declarar el euskera lengua propia de toda Navarra y, al mismo tiempo, mantener una zona no vascófona. A su juicio, habría que estudiar un modelo que supere la zonificación y mire a Navarra “de una manera integral”.

En su réplica, Chivite ha recalcado que acudía a la ponencia con “propuestas claras y concretas”. También ha subrayado que entre ellas no figura la eliminación de la zonificación lingüística. Sobre una posible consulta, ha apuntado que “no necesariamente” tendría que haber referéndum, ya que la ausencia de este no resta legitimidad a la Lorafna.

La presidenta ha terminado insistiendo en que cualquier reforma debe contar con un consenso amplio. Ha afirmado que las leyes “no son ni deben ser inamovibles ni estáticas” y ha defendido que sería “deseable” un acuerdo superior a la mayoría absoluta.