Chivite no sabe cómo pagar los sobrecostes de la obra de Velate: debe 8,5 millones y las máquinas están paradas
Los sobrecostes de Velate han abierto un nuevo problema para el Gobierno de Navarra. El Ejecutivo de María Chivite ha reconocido este miércoles que no ha encontrado una vía legal para pagar los 8,5 millones de euros incluidos en el modificado número 1 de las obras de duplicación de los túneles.
El vicepresidente y portavoz, Javier Remírez, y el consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite, han explicado que el Ejecutivo ha estudiado recurrir a la figura del "enriquecimiento injusto" para abonar esas cantidades. Sin embargo, la propia asesoría jurídica del Gobierno ha descartado esta posibilidad.
De esta forma, los 8,5 millones de euros no se pagarán por ahora. El Gobierno foral ha asegurado que "todos los escenarios siguen abiertos" mientras intenta encontrar otra fórmula que permita afrontar unos trabajos que ya se han ejecutado sin vulnerar la legalidad.
El origen del problema se encuentra en el reparo suspensivo formulado por la Intervención General en noviembre de 2025 al modificado de las obras de Velate. El interventor consideró que alrededor de 6,2 millones de euros de los sobrecostes no estaban suficientemente justificados y podían provocar un quebranto a la Hacienda foral.
El Gobierno de Navarra ha acatado aquel reparo y desde entonces ha tratado de encontrar un mecanismo para afrontar las cantidades pendientes. Sin embargo, el intento de utilizar el enriquecimiento injusto también ha quedado cerrado después del criterio contrario de los servicios jurídicos del propio Ejecutivo.
El expediente arrastra además el problema de la propia adjudicación. Los túneles de Velate fueron adjudicados a la UTE formada por Acciona, Construcciones Osés y Servinabar, esta última vinculada a Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE e investigado por corrupción.
La Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción de Navarra (OANA) ha concluido que aquella adjudicación es "nula de pleno derecho" por las irregularidades detectadas durante la actuación de la mesa de contratación. Entre ellas, señaló el intercambio de puntuaciones por correo electrónico sin reuniones formales y que el presidente de la mesa conoció las valoraciones del resto antes de emitir la suya.
Pese a ese pronunciamiento, las obras de Velate han continuado. Servinabar ha quedado fuera de la UTE después de conocerse su relación con Cerdán, mientras que el contrato continúa condicionado por las consecuencias de aquella adjudicación y por las discrepancias económicas posteriores.
A ello se ha sumado el conflicto por las certificaciones de obra. La UTE ha impugnado certificaciones y mantiene diferencias con el Gobierno de Navarra sobre los precios correspondientes a trabajos ya realizados, mientras la ejecución de las obras ha sufrido parones y ralentizaciones.
Remírez ha rechazado que exista una paralización formal del proyecto y ha hablado de una "secuencia de actuación". También ha asegurado que el Gobierno está preparando un expediente con el que reconocer y abonar las cantidades pendientes que puedan pagarse conforme a derecho.
La situación deja al Ejecutivo ante un complejo escenario en torno a una de las adjudicaciones de mayor cuantía de los últimos años. A la declaración de nulidad de pleno derecho realizada por Anticorrupción se ha añadido el rechazo de Intervención a una parte importante de los sobrecostes de Velate.
El Gobierno de Chivite tampoco ha podido recurrir finalmente a la vía del enriquecimiento injusto. Remírez y Óscar Chivite han insistido este miércoles en que "todos los escenarios están abiertos", mientras los 8,5 millones de euros del modificado número 1 permanecen sin una fórmula legal para ser abonados.