POLÍTICA

El colapso sin freno de las listas de espera retrata otra vez el fracaso estrepitoso de Chivite en la sanidad pública

Fotomontaje de María Chivite sobre una foto del Hospital de Navarra.
Los datos de julio disparan a más de 64.000 los pacientes atrapados en la espera para el especialista y constatan la incapacidad del Gobierno foral para contener una crisis estructural tras dos legislaturas de promesas incumplidas.

Ya no se trata de un repunte estacional ni de un mal dato aislado. La gestión de la sanidad pública navarra ha entrado en un bucle de deterioro constante que amenaza con dejar un sistema colapsado al término de la legislatura. Los últimos datos de julio han vuelto a certificar el fracaso estrepitoso del Gobierno de María Chivite en la resolución del que prometió ser el compromiso "nuclear" de su mandato: contener unas listas de espera que, lejos de reducirse, continúan fuera de todo control.

Los datos oficiales del mes de julio elevan ya a 64.235 las personas que aguardan una primera consulta con el especialista en el Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, sumando 2.202 pacientes más en solo un mes. Tampoco la vía quirúrgica ofrece alivio alguno, con 10.234 ciudadanos pendientes de pasar por el quirófano. La demora media para ver al médico especialista roza ya los tres meses (83 días), tras alargarse cuatro días más en apenas treinta jornadas y dejar en evidencia la inoperancia de los planes de choque anunciados por el Departamento de Salud.

La perspectiva histórica retrata una sangría continua que desmiente los brotes verdes prometidos por el Ejecutivo foral. Si se compara con julio de 2025, Navarra cuenta hoy con 1.860 pacientes más en la rampa de salida del especialista y una demora media que se ha alargado otros cinco días. En el ámbito quirúrgico, la lista de espera se ha incrementado en cerca de doscientos enfermos en el último año.

El contraste es devastador con la hemeroteca. Durante su discurso de investidura en 2023, la presidenta María Chivite situó de forma explícita la sanidad como la gran prioridad de su Gabinete y garantizó una estrategia eficaz para drenar las demoras. Tres años después, la realidad del sistema sanitario muestra que la presidenta no solo ha sido incapaz de atajar o solucionar el problema, sino que ni tan siquiera ha logrado contener su progresivo agravamiento.

Especialidades en el pozo: más de siete meses de espera en Cardiología

El deterioro del servicio público adquiere tintes dramáticos en áreas médicas especialmente sensibles, donde los tiempos de atención sobrepasan cualquier margen razonable de respuesta asistencial.

Los datos revelan demoras sangrantes: en Cardiología vascular y en Raquis la espera media alcanza ya los 225 días (más de siete meses y medio). En Traumatología los pacientes deben aguardar 166 días de media, mientras que en Rehabilitación el tiempo de espera se sitúa en 131 días. Solo entre las áreas de Traumatología y Ortopedia se acumulan 15.669 navarros atascados en las listas, una cifra insostenible para la capacidad asistencial de la Comunidad Foral.

Oposición y críticas: maquillaje contable ante un sistema "que toca fondo"

La parálisis del Palacio de Navarra ha vuelto a encender todas las alarmas en la oposición. Desde UPN han denunciado con dureza que la sanidad navarra "está tocando fondo" y han acusado directamente a la presidenta de mantener una absoluta apatía política y rehuir las decisiones drásticas que requiere el Servicio Navarro de Salud.

"Lo que no sabemos es a qué espera María Chivite para hacer cambios. Aunque si hasta ahora no se ha atrevido, dudamos que vaya a hacer algo de aquí al final de la legislatura", han criticado desde la formación regionalista, que pone también el foco en el consejero de Salud, Fernando Domínguez.

En este sentido, la oposición censura que el Departamento de Salud haya volcado más recursos y esfuerzos en alterar la metodología contable para camuflar y 'sacar' pacientes de las listas oficiales que en aplicar medidas efectivas de choque. Una estrategia de maquillaje que, aun con los cambios de cómputo aplicados durante la legislatura, es incapaz de ocultar el récord de más de 64.000 ciudadanos atrapados en la sanidad pública.