Navarra ya multa con uno de los radares de tramo más largo de España: Chivite ingresará las sanciones desde julio
El Gobierno de Navarra ha puesto ya en funcionamiento el nuevo radar de tramo de la AP-68, uno de los controles de velocidad media más largos de España, justo cuando la Comunidad foral encara la recta final para asumir de forma plena la gestión de las sanciones de tráfico.
El dispositivo controla más de 30 kilómetros entre Cortes y Tudela, en sentido decreciente, hacia Logroño y Bilbao. Está ubicado entre los puntos kilométricos 115,027 y 84,483.. Tras un periodo de pruebas durante el primer trimestre de 2026, el radar ya se encuentra operativo.
La entrada en servicio de este radar no llega en un momento cualquiera. Navarra ha asumido desde el 29 de enero de 2026 la titularidad oficial de los casi 40 kilómetros de la AP-68 que discurren por su territorio. Eso significa que el Ejecutivo foral decide sobre el mantenimiento de la vía, la planificación de controles y la vigilancia progresiva de la carretera.
El Gobierno de María Chivite (PSN) no solo instala ya radares en una vía que ya depende de la Comunidad foral, sino que se prepara también para tramitar y recaudar directamente las multas de tráfico cuando culmine el traspaso de competencias.
La fecha clave es el 1 de julio de 2026. Hasta entonces, Navarra se encuentra en un periodo de transición técnica y administrativa. El radar ya puede sancionar, pero la gestión todavía sigue conectada a la estructura estatal de la DGT. A partir de esa fecha, la Comunidad foral tendrá capacidad para tramitar, resolver y recaudar de forma exclusiva las sanciones de tráfico.
El afán recaudatorio del Gobierno de Chivite coincide con la puesta en marcha de uno de los radares de tramo más extensos del país. Navarra pasa a controlar la carretera, la vigilancia y, en muy poco tiempo, también el dinero de las multas.
COMO FUNCIONA UN RADAR DE TRAMO
Un radar de tramo funciona de una manera muy diferente a un radar fijo convencional. No mide la velocidad en un punto concreto de la carretera. Lo que hace es calcular la velocidad media de cada vehículo entre dos puntos separados por varios kilómetros.
En este caso, una cámara situada al inicio del tramo registra la matrícula del vehículo y la hora exacta de entrada. Otra cámara, colocada al final, vuelve a leer esa misma matrícula y anota la hora de salida. Con esos dos datos, el sistema calcula cuánto tiempo ha tardado el vehículo en recorrer los más de 30 kilómetros vigilados.
Si el tiempo empleado es inferior al mínimo compatible con la velocidad permitida, el sistema entiende que el vehículo ha circulado por encima del límite. Es decir, no sirve de nada frenar solo al ver una cámara o levantar el pie durante unos segundos. Lo que cuenta es la velocidad mantenida durante todo el recorrido.
Por eso los radares de tramo tienen un efecto muy distinto en la conducción. Obligan a mantener una velocidad constante durante varios minutos y reducen la posibilidad de esquivar el control con una frenada puntual. El conductor que entra en el tramo de la AP-68 entre Cortes y Tudela queda bajo vigilancia hasta que sale del recorrido controlado.
El Gobierno de Navarra ha defendido la instalación de estos dispositivos como parte de un plan para reducir la siniestralidad en puntos críticos. En el tramo de la AP-68 se han registrado 76 accidentes entre enero de 2022 y junio de 2025. De ellos, 19 han provocado víctimas entre septiembre de 2022 y junio de 2025, con una persona fallecida, una herida grave y 25 heridas leves.
La justificación oficial, por tanto, se apoya en la seguridad vial. Pero el calendario político y administrativo añade otra lectura: Navarra activa un gran radar de tramo en una carretera que acaba de asumir como propia y lo hace justo antes de culminar la transferencia que permitirá al Ejecutivo foral gestionar también la recaudación de las multas.
La Policía Foral irá asumiendo la vigilancia exclusiva del tráfico de forma progresiva. El proceso se desarrollará en un plan de tres años que culminará en 2028. Mientras tanto, los agentes forales trabajan en coordinación con la Guardia Civil, dentro de una fase de transición en la que Navarra va incorporando funciones hasta completar el traspaso con la expulsión total de la benemérita.
El nuevo radar navarro se suma a otro dispositivo de tramo instalado en la N-121-A, entre los puntos kilométricos 26,76 y 40,79, en sentido creciente. Ese segundo control vigila casi 14 kilómetros en la zona de los túneles de Belate y Almandoz, desde la gasolinera de Lantz hasta las cercanías de Oronoz-Mugaire.
La diferencia es que el radar de la AP-68 destaca por su longitud. Con 30,544 kilómetros, se sitúa entre los controles de tramo más extensos de España. El conductor no afronta un punto de control, sino un trayecto completo bajo supervisión electrónica.
Para entenderlo de forma sencilla, un radar fijo sanciona una velocidad concreta en un instante concreto. Un radar de tramo sanciona una forma de conducir durante varios kilómetros. La cámara inicial y la cámara final no necesitan saber a qué velocidad exacta iba el vehículo en cada segundo. Les basta con conocer la distancia recorrida y el tiempo empleado.
Ese sistema hace que los acelerones y las frenadas bruscas pierdan utilidad. También obliga a prestar atención a los límites de velocidad durante todo el trayecto. En un tramo tan largo como el de la AP-68, la única forma segura de evitar una sanción es circular dentro del límite desde el inicio hasta el final.