POLÍTICA

Padres de Artica recogen a sus hijos en la villavesa por miedo a los menas: "No se atreven a volver solos a casa”

Fotomontaje de menas ante una villavesa de Pamplona
Varias familias aseguran que han cambiado sus rutinas por la inseguridad que sienten sus hijos en algunas calles del pueblo y denuncian temor a intimidaciones, robos o agresiones

Algunos padres de Artica han comenzado a acudir a la parada de la villavesa para recoger a sus hijos adolescentes porque estos aseguran que no se sienten seguros realizando solos el trayecto hasta sus casas. La situación ha quedado expuesta durante una reunión vecinal celebrada este jueves y en la que han participado alrededor de medio centenar de vecinos del concejo.

No se atreven a volver solos a casa”, han trasladado varias familias durante el encuentro. Padres y adolescentes han explicado que existen determinadas calles y zonas de Artica por las que los jóvenes prefieren no pasar solos ante el miedo a sufrir intimidaciones, robos o incluso agresiones.

La preocupación ha llegado hasta el punto de alterar las rutinas habituales de algunas familias. Según ha explicado a Navarra.com una persona presente en la reunión, varios padres acuden de manera habitual a esperar a sus hijos a la parada del transporte urbano para acompañarlos posteriormente hasta sus viviendas.

Los padres van a buscar a los chicos a la parada de la villavesa porque no se atreven a subir solos y solas a las casas”, ha explicado.

Algunos adolescentes presentes en el encuentro también han intervenido para contar directamente cómo viven esta situación. Según los testimonios trasladados, algunos aseguran evitar determinados puntos del pueblo debido a la sensación de intimidación que sienten cuando se desplazan por ellos. “Hay calles por las que nuestros hijos no se atreven a pasar”, decía uno de los padres.

Las familias sostienen que el temor no se limita a situaciones puntuales y aseguran que se ha convertido en una preocupación habitual.

Los asistentes han hablado de una “falta de seguridad total y absoluta” y han reclamado soluciones que permitan recuperar la tranquilidad en el pueblo. 

El malestar tiene como telón de fondo los dos chalets de menas instalados en el casco antiguo de Artica. Ambos están gestionados por la Fundación Ilundáin Haritz Berri y financiados por el Gobierno de Navarra.

Los problemas alrededor de estos centros han generado preocupación vecinal durante los últimos años. Especialmente conflictivo fue el verano de 2025, cuando una respuesta oficial del Gobierno de Navarra contabilizó hasta 12 actuaciones de patrullas policiales durante el mes de agosto relacionadas con los recursos y su entorno.

Entre aquellas intervenciones figuraron incendios, daños, conflictos, desalojos y servicios de vigilancia. Uno de los episodios más graves ocurrió el 23 de agosto de 2025, cuando diez menores y tres educadoras tuvieron que ser evacuados por un incendio registrado en la zona arbolada situada entre ambos chalets.

Aquel fuego fue el tercero registrado en apenas una semana. La Policía Foral abrió entonces una investigación para tratar de esclarecer las circunstancias en las que se habían producido los incendios.

La preocupación vecinal ha aumentado todavía más después de conocerse recientemente que los dos centros llevan años funcionando sin disponer de la licencia municipal de actividad clasificada que el Ayuntamiento de Berrioplano considera ahora necesaria.

El Consistorio ha abierto un expediente de legalización y ha requerido a la Fundación Ilundáin para que presente un proyecto y la documentación necesaria para tramitar esa autorización. La entidad había defendido hasta ahora que su actividad era residencial y que, por tanto, no precisaba dicha licencia.

Para las familias que se han reunido esta semana, sin embargo, la cuestión administrativa se suma a un problema mucho más cercano: la inseguridad que aseguran sentir sus hijos cuando se desplazan solos por algunas zonas de Artica.

Los vecinos insisten en que no quieren normalizar una situación en la que unos padres tengan que esperar a sus hijos en la parada de la villavesa para acompañarlos hasta casa. Consideran que poder desplazarse con tranquilidad por el pueblo debería ser una circunstancia cotidiana y no depender de que un adulto esté esperando.

La reunión ha servido precisamente para poner en común estas experiencias y para comprobar que el temor expresado por algunas familias no es un sentimiento aislado. Los asistentes han decidido organizarse y trasladar conjuntamente sus reclamaciones ante las administraciones.

Parte del vecindario trabaja ya en la creación de una plataforma o comunidad vecinal desde la que pretende exigir información, reclamar medidas y buscar asesoramiento. La seguridad de los adolescentes se ha convertido en una de sus principales preocupaciones.

La inseguridad es total”, han resumido los vecinos. Una sensación que, según han relatado, se refleja ahora en una imagen que hasta hace poco no formaba parte de la vida cotidiana de Artica: padres esperando en la parada de la villavesa para que sus hijos no tengan que regresar solos a casa.