Asiron pide que los concejales puedan pasar por Curia sin insultos, pero evita señalar a su entorno abertzale radical
Asiron ha pedido respeto a los concejales en Curia durante la procesión de San Fermín, aunque ha evitado señalar de forma expresa a quienes han protagonizado los incidentes de los últimos años en ese punto del recorrido. El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, ha reclamado “responsabilidad y muchísima pedagogía” ante los episodios de tensión que se han repetido en torno a la celebración religiosa.
El primer edil de EH Bildu ha afirmado, en una entrevista concedida a EFE este 1 de julio, que “la crítica no puede ir más allá de donde termina el respeto”. También ha añadido que “un concejal debe poder subir y bajar Curia o pasar por San Saturnino sin ser insultado”.
La reflexión de Asiron ha llegado en plena cuenta atrás para los Sanfermines 2026, que comenzarán el próximo 6 de julio con el chupinazo. Sin embargo, llama la atención que el alcalde no haya concretado quiénes han reventado la procesión en las últimas ocasiones, pese a que esos incidentes han estado vinculados al entorno abertzale próximo a EH Bildu.
El alcalde ha situado la convivencia como uno de los ejes de las fiestas. En ese contexto, ha celebrado la aprobación unánime en la Junta de Portavoces de una nueva declaración institucional por la convivencia, bajo la idea de que los Sanfermines “nos pertenecen a todas” y de que todas las personas tienen derecho a sentirse “respetadas, libres y seguras”.
Asiron ha defendido que esa convivencia debe abordarse de forma integral, con una dimensión religiosa, de género, ideológica y política. En ese punto ha introducido los incidentes de la procesión de San Fermín, una de las citas más simbólicas de las fiestas, donde en años anteriores se han producido insultos y momentos de tensión contra representantes municipales.
El alcalde ha insistido en que hace falta “responsabilidad” para evitar que esas escenas vuelvan a repetirse. “La crítica no puede ir más allá de donde termina el respeto”, ha señalado, antes de recordar que también los concejales tienen derecho a transitar por Curia o por San Saturnino sin recibir insultos.
La declaración resulta significativa porque Asiron ha hablado de respeto sin señalar de manera directa a los sectores que han protagonizado esos ataques en los últimos años. El alcalde ha pedido calma y pedagogía, pero ha evitado poner nombre al origen político y social de esos comportamientos.
La procesión de San Fermín ha sido históricamente uno de los momentos centrales del 7 de julio en Pamplona. Cada año reúne a la Corporación municipal, autoridades, la imagen del santo y miles de vecinos en un recorrido por el Casco Antiguo, en el que Curia y San Saturnino se han convertido en puntos especialmente sensibles.
En la entrevista, Asiron ha asegurado que Pamplona está preparada para vivir los Sanfermines. Ha afirmado que la ciudad ya tiene “olor a San Fermín” y ha invitado a disfrutar de unas fiestas que, según ha dicho, ofrecen “unas posibilidades enormes de pasárselo bien”.
El alcalde ha sostenido que en San Fermín “hay sitio para todos y todas”. También ha subrayado que todo el mundo debe sentirse partícipe, seguro y libre durante unas fiestas que combinan tradición popular, programación cultural, actos religiosos, encierros y actividades en la calle.
Uno de los mensajes centrales de Asiron ha estado vinculado a la seguridad de las mujeres. El alcalde ha afirmado que no quiere unos Sanfermines “en los que las mujeres tengan que ser valientes”, sino unas fiestas en las que puedan salir a la calle y sentirse “libres y seguras”.
El alcalde ha recordado además que en 2026 se cumplen diez años de la violación grupal de La Manada. Ha reconocido que aquel episodio marcó “un antes y un después” para Pamplona y para los Sanfermines, y ha reivindicado el papel del movimiento feminista y de la sociedad en la respuesta colectiva.
Desde entonces, según ha explicado, la ciudad ha reforzado sus protocolos en fiestas. También se ha mejorado el acompañamiento profesional a las víctimas y la coordinación con el movimiento feminista para actuar ante agresiones o situaciones de riesgo.
Asiron ha puesto como ejemplo la reacción en bares y autobuses ante una posible agresión. Ha indicado que, si una mujer denuncia un ataque en un local, se puede parar la música, cerrar las puertas y esperar la llegada de la Policía Municipal. En el caso de los autobuses, el conductor puede detener el vehículo y cerrar las puertas.
Estos serán los terceros Sanfermines de la legislatura y los segundos diseñados íntegramente por el actual equipo de gobierno. Las áreas municipales llevan días trabajando con el objetivo de que “las cosas transcurran como están previstas”, aunque el alcalde ha admitido que un programa con 516 actos obliga a estar preparados “para cualquier eventualidad”.
Sobre el sello de su equipo en la programación, Asiron ha defendido que San Fermín es una fiesta popular y que el Ayuntamiento debe notarse “lo menos posible”. Ha asegurado que todos los intentos de “embotellar” o “plastificar” las fiestas han fracasado.
Aun así, el alcalde ha destacado algunas líneas propias de trabajo. Entre ellas, ha mencionado un mayor protagonismo para la infancia y los barrios, así como nuevas propuestas para ampliar la participación durante los días festivos.
Una de las novedades será el primer chupinazo txiki, una iniciativa que, según ha reconocido, le “ilusiona muchísimo”. También ha señalado el refuerzo de la oferta juvenil en la Plaza de los Fueros y en la Taconera.
La programación musical llegará cada día a seis barrios, además del Casco Antiguo. También se habilitará en Condestable el “Refugio de los sentidos”, pensado para personas con especial sensibilidad a los ruidos durante los Sanfermines.
A estas propuestas se sumará el Día de la Diversidad, con la tradicional kalejira multicultural. Además, se rendirá homenaje a la novela ‘Fiesta’, de Ernest Hemingway, con motivo del centenario de la obra.
Las obras del Paseo de Sarasate han obligado este año a trasladar la tómbola de Cáritas a la plaza de la Constitución. Asiron ha señalado que el futuro de la ubicación dependerá de la valoración de la propia tómbola y de Cáritas.
“Queremos que la propia tómbola y Cáritas nos guíen”, ha indicado. El alcalde ha explicado que, si la nueva ubicación resulta apropiada, el Ayuntamiento estará “encantado”, y que, si no lo es, se volverá a programar su regreso a Sarasate.
Parte de la programación musical, especialmente la vinculada al folclore local, se trasladará este año a la Plaza de San José. La medida forma parte de los ajustes derivados de las obras y de la reorganización de espacios festivos.
En relación con el encierro, Asiron ha explicado que se han introducido algunas novedades en los accesos para reforzar la seguridad. Ha reconocido que “soltar a seis toros por la calle tiene un factor de imprevisibilidad muy importante”, aunque ha defendido que el dispositivo funciona como “una máquina de precisión”.
El alcalde ha destacado la coordinación diaria de limpieza, seguridad y asistencia sanitaria. También ha recordado que el dispositivo contará con alrededor de 155 policías municipales, además de otros agentes incorporados específicamente para los Sanfermines.
“No habrá una zona en el mundo tan controlada y medida como el encierro en Pamplona por San Fermín”, ha afirmado. Pese a ello, ha reconocido que cada parte diario de incidencias es “una pequeña película de Hitchcock”.
Sobre las protestas antitaurinas, Asiron ha considerado que el debate sobre la tauromaquia debe estar en la sociedad. Ha recordado que las corridas no son competencia del Ayuntamiento de Pamplona, ya que las organiza la Casa de la Misericordia.
El alcalde ha planteado que, además del debate taurino, la ciudad debe reflexionar sobre el modelo de fiestas que quiere. A su juicio, los encierros marcan de forma muy clara la agenda de San Fermín.
“No va a venir ningún alcalde ni ninguna presidenta a prohibir por decreto; es algo que tiene que surgir desde la sociedad”, ha reiterado. Con esa idea, ha defendido que los cambios en las fiestas deben nacer de un debate social amplio.
En materia de seguridad, Asiron se ha mostrado convencido de que los Sanfermines son unas fiestas “comparativamente seguras”. Ha destacado la concienciación social y la existencia de protocolos claros para actuar ante incidentes.
“Pamplona es la peor ciudad del mundo para venir a cometer barrabasadas”, ha zanjado el alcalde. La afirmación se suma a su mensaje de convivencia, aunque su petición de respeto en Curia ha dejado sin respuesta explícita quiénes han alimentado los episodios de tensión en la procesión.
Estos serán los últimos Sanfermines de la legislatura. Preguntado sobre si se ve como alcalde en los próximos, Asiron ha evitado despejar la incógnita y ha respondido que “no es el momento”.
El alcalde ha señalado que la pregunta llegará “a partir de septiembre u octubre”. Sí ha garantizado un compromiso “del cien por cien” con la ciudad y ha asegurado que mantiene la misma ilusión que cuando asumió por primera vez la alcaldía de Pamplona.