San Fermín

El récord casi imposible de batir del encierro de San Fermín: nadie en 50 años ha sido capaz de romperlo

Escena de uno de los encierros del pasado año 2025 - Europa Press.
Los encierros de San Fermín: una tradición con la que miles de personas buscan experimentar la sensación de encontrarse a centímetros de los toros.

Los encierros de San Fermín se han convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Pamplona a nivel internacional. Una tradición que ha trascendido durante siglos, recorriendo las calles de la ciudad y que ha vivido momentos inolvidables. Cientos de miles de personas acuden a las fiestas con el objetivo de experimentar la sensación de encontrarse frente a los morlacos y encontrándose a escasos centímetros de ellos. 

A lo largo de la historia se han corrido más de 1800 encierros. Cada uno de ellos diferente al anterior y que han mostrado ediciones que han quedado para la historia. Carreras veloces con los astados corriendo a gran velocidad o, por el contrario, toros rezagados que trajeron momentos de tensión a los corredores y aficionados, y que complicaron la labor de los pastores. 

Un récord que parece imposible de romper

Corría la mañana del 7 de julio de 1975; los toros de la ganadería Benítez Cubero abrían otra edición de los encierros de San Fermín. Una ganadería que ha tenido un total de siete participaciones en las fiestas navarras entre las décadas de los 60 y los 90 y un único herido por asta. En aquella edición, la segunda de su historia, la gente se preparaba para una carrera desconocida, ya que no había registros suficientes como para saber qué esperar. 

Contra todo pronóstico, los astados de la ganadería sevillana protagonizaron un encierro de récord que nadie hasta hoy ha conseguido romper. Los bureles completaron el recorrido en un tiempo de 1 minuto y 50 segundos, una marca nunca jamás vista y casi ni imaginada, en la que los toros corrieron a una velocidad media de 27,82 km/h. 

Sin embargo, algunos no consideran esta marca como válida, ya que no existe a día de hoy un registro audiovisual con el que poder demostrarlo. Esto se debe a que en ninguna de las transmisiones de aquel día se hace mención al tiempo exacto de la carrera para así corroborar este tiempo. 

¿Cuál ha sido el encierro más largo?

El encierro más largo de la historia de las fiestas de San Fermín se lo debemos adjudicar al del 12 de julio del año 1958. Esta edición de la carrera tuvo una duración total de 30 minutos, y fue protagonizada por la famosa ganadería Miura. A mitad del recorrido, uno de los toros se rezagó y se negó a entrar a los corrales de la plaza. 

Minutos de máxima agonía entre quienes se encontraban en el ruedo del coso pamplonés cuando el morlaco estuvo dando vueltas en la arena durante incesantes minutos, ante la incapacidad de conseguir que finalizase el recorrido. Tuvo que ser necesaria la ayuda de un perro, traído por uno de los pastores, que mordió al toro en una de sus patas para introducirlo al corral. Una acción que le valió al perro una vuelta al ruedo, siendo vitoreado por los asistentes.

Los toros más sanguinarios de San Fermín

Una de las caras más trágicas de esta tradición es el riesgo mortal que reside en ella. Al ponerse frente al astado en el recorrido, los corredores asumen que se enfrentan a un riesgo de muerte al poder ser corneados por los animales. El último fallecido en los encierros es Daniel Jimeno Romero, corredor madrileño que falleció el 10 de julio de 2009. Sin embargo, en ediciones anteriores hubo dos toros que se cobraron dos víctimas durante la carrera

El primero de ellos fue en el año 1947; Semillero, toro de la ganadería Antonio Urquijo de Federico, se cobró dos víctimas durante el trayecto. La primera fue Casimiro Heredia, hombre de 37 años corneado en la calle Estafeta, y la segunda fue ya en el ruedo de la plaza, cuando Semillero corneó a Julián Zabalza, natural de Aoiz y vecino de Villava, quien no pudo subir a la barrera ante la gran afluencia de gente y al que el toro embistió con dos cornadas en el pecho. 

Una tragedia que se repitió 33 años más tarde. La mañana del 13 de julio de 1980, Antioquía, de la ganadería Salvador Guardiola Fantoni, también terminó con la vida de dos corredores. Durante la subida de Santo Domingo, el animal prendió a José Antonio Sánchez, un joven cirbonero de 26 años, al tratar de subirse a un vallado ocupado por otras personas, y lo arrastró hasta la curva de Mercaderes. El segundo de los fallecidos fue Vicente Risco, al que el toro le propinó dos cornadas debajo de las costillas y en la zona del hígado, haciendo que falleciese en el acto.