Así ha cambiado la Clínica Universidad de Navarra su limpieza, lavandería y cocina para ser más sostenible
El Servicio de Hospitalidad ha impulsado cambios en desinfección, textiles y cocina para reducir residuos, ahorrar recursos y mantener la seguridad asistencial.
La Clínica Universidad de Navarra ha incorporado nuevas medidas sostenibles en el trabajo diario de su Servicio de Hospitalidad para reducir el impacto ambiental de la actividad sanitaria sin renunciar a la seguridad asistencial.
La iniciativa se ha dado a conocer con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente y afecta a áreas clave del hospital como la limpieza, la lavandería, la gastronomía y la nutrición. El objetivo ha sido avanzar hacia una asistencia más respetuosa con el entorno desde decisiones cotidianas que forman parte del funcionamiento diario de la Clínica Universidad de Navarra.
La actividad de un hospital supone un elevado consumo de agua, energía, textiles, productos químicos y materiales de un solo uso. Por eso, la Clínica Universidad de Navarra ha apostado por aplicar cambios concretos en procesos habituales que pueden reducir de forma notable la huella ambiental.
Estas decisiones se han implantado en el Servicio de Hospitalidad, que incluye las áreas de Limpieza y Ropa, y Gastronomía y Nutrición. En estos ámbitos se han introducido mejoras relacionadas con la desinfección, la reutilización de materiales y la alimentación de proximidad.
“Es un desafío que acometemos con la ilusión de ayudar a sensibilizar desde todos los ángulos del hospital tanto a pacientes y acompañantes como a los propios profesionales. Es importante transmitir el cuidado del medioambiente también a través de pequeños detalles cotidianos que tienen que ver con la cocina, la limpieza o el lavado de la ropa”, ha explicado Carmen Guitart, directora del Servicio de Hospitalidad.
Entre las medidas sostenibles implantadas destacan los sistemas de desinfección mediante luz ultravioleta en quirófanos. Esta tecnología permite inactivar bacterias, virus y hongos sin utilizar productos químicos y sin dejar residuos sobre las superficies.
También se emplea ácido hipocloroso, un desinfectante eficaz frente a distintos patógenos. Este producto se descompone sin generar residuos peligrosos y presenta menor irritación y corrosividad que otros productos convencionales.
En la limpieza diaria, algunos carros incorporan sistemas inteligentes de dosificación de agua para evitar desperdicios. Además, se utilizan mopas reutilizables de microfibra, una alternativa que permite reducir el uso de materiales desechables.
La reducción del impacto ambiental también ha llegado al área textil de las dos sedes de la Clínica Universidad de Navarra. Las batas y campos quirúrgicos reutilizables de microfibra permiten hasta 72 lavados, lo que disminuye residuos y reduce la huella de carbono asociada a la fabricación y el transporte continuo de materiales desechables.
Además, los procesos de lavandería han incorporado medidas de ahorro de agua y energía mediante la optimización de los aclarados. Esta línea de trabajo permite mantener los estándares de higiene y seguridad, pero con un consumo más eficiente de recursos.
Otra de las prioridades del hospital ha sido la alimentación de proximidad. Actualmente, más de la mitad de los productos utilizados y el 85% de los proveedores alimentarios del hospital proceden de entornos cercanos.
Muchos de esos proveedores trabajan con modelos de producción vinculados al bienestar animal, la protección ambiental o el uso de energías renovables. La oferta alimentaria incluye también opciones ovolactovegetarianas y platos veganos adaptados a las necesidades y preferencias de los pacientes.
Esta estrategia busca promover hábitos de alimentación saludable y sostenible dentro del entorno hospitalario. ¿Puede un hospital reducir su impacto ambiental sin comprometer la seguridad de los pacientes? La Clínica Universidad de Navarra ha centrado parte de su respuesta en estos pequeños cambios aplicados a la actividad diaria.
El Comité de Sostenibilidad de la Clínica Universidad de Navarra, integrado por profesionales de distintos departamentos y servicios, trabaja para facilitar la incorporación progresiva de estas prácticas en la actividad asistencial y promover una cultura de mejora continua relacionada con el cuidado del entorno.