El calor puede bajar la tensión y provocar mareos: una médica de la Clínica Universidad de Navarra dice cuándo acudir al médico
La doctora Marta Pastrana explica cómo las altas temperaturas pueden reducir la tensión arterial y provocar deshidratación, cansancio o mareos, especialmente entre las personas más vulnerables.
El calor puede provocar cansancio, mareos y sensación de debilidad debido a los mecanismos que activa el organismo para intentar regular su temperatura. La doctora Marta Pastrana, especialista en Medicina Interna de la Clínica Universidad de Navarra, ha explicado por qué aparecen estos síntomas y qué señales deben hacer extremar la vigilancia durante los episodios de altas temperaturas.
La especialista ha recomendado prestar especial atención a síntomas como la somnolencia excesiva, la incapacidad para beber líquidos o la pérdida de conocimiento. Estas situaciones pueden indicar que el organismo está teniendo dificultades para adaptarse al calor y requieren valoración médica.
Cuando aumentan las temperaturas, el cuerpo pone en marcha diferentes mecanismos para eliminar el exceso de calor acumulado. Uno de los principales es la dilatación de arterias y venas, que ayuda a perder temperatura, pero al mismo tiempo puede producir una bajada de la tensión arterial.
“Esta bajada de tensión puede generar sensación de cansancio, mareos e incluso, en algunos casos, pérdida de conocimiento”, ha explicado la doctora Marta Pastrana, internista de la Unidad de Chequeos de la Clínica Universidad de Navarra.
A este efecto se suma el aumento de la sudoración, uno de los principales recursos del organismo para regular la temperatura corporal. El problema aparece cuando esa pérdida de líquidos se mantiene y no se compensa de manera adecuada, ya que puede producirse cierto grado de deshidratación.
Esta falta de líquidos puede aumentar la sensación de agotamiento o la falta de energía que muchas personas experimentan durante el verano. Por ello, mantener una hidratación adecuada adquiere especial importancia en los días de calor intenso.
La doctora Pastrana ha recordado además que hay determinados grupos especialmente vulnerables a los efectos de las altas temperaturas. Entre ellos se encuentran los niños pequeños, las personas mayores y aquellos pacientes que, por sus circunstancias físicas o cognitivas, no pueden desenvolverse completamente por sí mismos.
En estos casos, conviene vigilar especialmente algunas señales de alarma. La incapacidad para ingerir líquidos, una somnolencia excesiva, la sequedad intensa de ojos y boca, la aparición de ojos hundidos o los episodios de pérdida de conocimiento son síntomas que requieren valoración médica.
Para prevenir estos problemas, la especialista ha recomendado evitar la exposición al exterior entre las 12 y las 17 horas, coincidiendo con algunas de las horas de mayor temperatura. También ha aconsejado no realizar ejercicio físico durante esos momentos del día.
La hidratación es otra de las principales medidas preventivas, especialmente entre las personas consideradas de riesgo. Pastrana ha advertido de que el alcohol y algunos refrescos no sustituyen al agua y pueden incluso favorecer la pérdida de líquidos.
También ha recomendado utilizar ropa holgada y de colores claros, ya que facilita la regulación de la temperatura corporal. Son medidas sencillas que pueden ayudar al organismo a afrontar mejor los episodios de calor durante los meses de verano.
La especialista de la Clínica Universidad de Navarra también ha puesto el foco en las personas con hipertensión arterial. En caso de dudas durante periodos de calor intenso, ha aconsejado consultar con el médico para comprobar si el tratamiento y la medicación continúan siendo los más adecuados para la situación del paciente.
“Muchas de estas situaciones pueden prevenirse con medidas sencillas. Escuchar las señales del cuerpo y actuar de forma precoz es la mejor forma de proteger nuestra salud durante los meses más cálidos”, ha señalado la doctora Marta Pastrana.