DESCUBRE NAVARRA
El pueblo de Navarra que enamoró a Pío Baroja y que es ideal para huir del calor en verano
Bera: un destino donde el calor no aprieta, el ruido de la ciudad desaparece y el paisaje parece una postal
Si estás buscando un destino donde el calor no apriete, el ruido de la ciudad desaparezca y el paisaje parezca sacado de una postal, hay un rincón en el norte de Navarra que lo tiene todo. Hablamos de Bera (conocido tradicionalmente como Vera de Bidasoa), una villa señorial flanqueada por montañas frondosas, caseríos de piedra y un clima atlántico perfecto para disfrutar de las vacaciones sin sudar una sola gota.
Mientras media España busca desesperadamente aire acondicionado durante julio y agosto, este pueblo ofrece senderos a la sombra de los robles, brisa fresca y una gastronomía fantástica. Pero Bera no solo enamora por sus temperaturas; su paz atemporal ha seducido a grandes figuras de nuestra cultura a lo largo del tiempo.
Pasar unos días de vacaciones en Bera es una auténtica recarga de energía. El pueblo invita a pasear por su casco histórico, donde destacan la casa consistorial y el pintoresco puente de San Miguel sobre el río Bidasoa, un lugar perfecto para desconectar escuchando el murmullo del agua.
Para quienes buscan turismo activo, la ubicación del municipio es inmejorable. Desde el propio pueblo parten rutas de senderismo hacia el monte Larún, desde cuya cima se contempla una panorámica alucinante que une las cumbres pirenaicas con la costa del mar Cantábrico. Además, la Vía Verde del Bidasoa permite hacer excursiones en bicicleta llanas y muy sombreadas a la vera del río.
El encanto mágico de esta villa no es ningún descubrimiento reciente. A principios del siglo XX, uno de los escritores más célebres de la literatura española, Pío Baroja, quedó absolutamente deslumbrado por el paisaje y la tranquilidad de este rincón navarro. El célebre autor de la Generación del 98 buscaba un refugio de paz donde pasar los veranos lejos del sofoco y el ajetreo madrileño, y lo encontró aquí de forma definitiva al adquirir una casa en el pueblo.
Baroja convirtió Bera en su santuario veraniego y en su principal fuente de inspiración durante décadas. Paseaba a diario por sus caminos, conversaba con sus vecinos e inmortalizó el espíritu de la comarca en muchas de sus obras. En sus escritos y memorias, el literato dejó constancia de su profundo amor por el pueblo con una frase de admiración rotunda: lo definió convencido como "un pueblo amable, apacible y verde; el mejor rincón del mundo para descansar la mente". Así que ya lo sabes: apunta Bera como tu próximo destino para este verano.