Catorce pacientes de la Clínica Universidad de Navarra cuentan cómo una alergia puede cambiar toda una vida
Comer fuera de casa, tomar un medicamento o sentarse delante de un plato aparentemente inofensivo puede convertirse en una fuente de miedo. Catorce pacientes de la Clínica Universidad de Navarra han contado ahora cómo una alergia ha condicionado su vida mucho más allá de los síntomas.
Sus experiencias han dado forma a Tengo alergia, un libro coordinado por el Dr. Gabriel Gastaminza, director del Departamento de Alergología e Inmunología Clínica de la Clínica Universidad de Navarra, en el que médicos y enfermeras han relatado historias reales de personas a las que han atendido.
Hay pacientes que han vivido con temor a sufrir una reacción grave al comer, personas cuya alergia ha interferido con tratamientos necesarios para otras enfermedades y familias que han convivido durante años con dermatitis graves o patologías que dificultan incluso algo tan cotidiano como alimentarse.
Para Gastaminza, ahí se encuentra precisamente una de las partes menos visibles de estas enfermedades. "Una alergia puede condicionar la vida mucho más allá de sus síntomas. Es necesario escuchar a los pacientes para darse cuenta de lo que sufren y entender qué cosas concretas han ido perdiendo por su enfermedad", ha explicado.
Del miedo a comer a las actividades que se dejan atrás
Las catorce historias abordan alergias alimentarias graves, urticaria crónica, dermatitis atópica, esofagitis eosinofílica, anafilaxias y reacciones a medicamentos.
Pero el libro no se limita al diagnóstico o al tratamiento médico. Los relatos muestran también el miedo a determinados alimentos, las actividades que los pacientes han dejado de realizar, la incertidumbre ante una posible reacción y el impacto que la enfermedad acaba teniendo sobre toda la familia.
"Hay un dicho clásico en medicina que recuerda que no hay enfermedades, sino enfermos", ha señalado Gabriel Gastaminza. Cada paciente, insiste, vive los síntomas de una forma diferente y concede importancia a aspectos distintos de su enfermedad.
Conocer esa experiencia personal permite a los especialistas individualizar el sufrimiento y orientar mejor las decisiones terapéuticas. Y también evitar que la alergia imponga más límites de los necesarios.
Saber qué hay que evitar y qué no
Uno de los mensajes centrales de Tengo alergia pasa precisamente por conocer cuál es el riesgo real. No se trata únicamente de saber qué puede provocar una reacción, sino también de proporcionar al paciente herramientas para desenvolverse con seguridad.
"Una de las actividades más importantes que hacemos en consulta es educar al paciente y darle seguridad", ha explicado Gastaminza. El especialista advierte de que algunas personas evitan numerosos alimentos sin necesidad y terminan limitando enormemente su vida, mientras otras se exponen por desconocimiento a riesgos que deberían evitar.
Esa información puede resultar especialmente importante cuando una alergia se cruza con otra enfermedad. Algunos de los casos incluidos en el libro muestran cómo una reacción a un medicamento puede dificultar la continuidad de un tratamiento necesario.
En determinadas circunstancias, los procedimientos de desensibilización permiten administrar de forma controlada un fármaco al que el paciente ha reaccionado previamente. Esto puede hacer posible mantener tratamientos indispensables, también dentro del ámbito oncológico.
"Muchas veces la solución empieza por dejar hablar al paciente"
A pesar del avance de las herramientas diagnósticas y terapéuticas, Gastaminza pone el foco también en una práctica mucho más sencilla: escuchar.
"La medicina se ha tecnificado mucho y contamos con herramientas diagnósticas y terapéuticas muy potentes, pero muchas veces la solución empieza por dejar hablar al paciente, conocer el trasfondo de su problema y ofrecerle una explicación que comprenda", ha destacado.
Las enfermedades alérgicas, además, tienen una incidencia elevada. Según los datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) recogidos en la información de la obra, aproximadamente uno de cada cuatro niños en España padece algún tipo de alergia.
Las alergias alimentarias afectan a entre el 6% y el 8% de la población infantil y hasta al 4% de los adultos, unas cifras que ayudan a dimensionar el número de personas que pueden enfrentarse a estas situaciones en su vida cotidiana.
La mirada de médicos y enfermeras de la Clínica Universidad de Navarra
Los catorce relatos han sido narrados por alergólogos y enfermeras de la Clínica Universidad de Navarra, incorporando así diferentes miradas sobre cada paciente y su evolución.
"No hay buena medicina sin un buen equipo", ha subrayado Gastaminza. El director del departamento considera que las enfermeras tienen un papel especialmente relevante porque pueden conocer al paciente desde una perspectiva distinta y aportar "pistas que pueden resultar cruciales para acertar en el tratamiento".
Tengo alergia está dirigido a pacientes, familiares, profesionales sanitarios y al público general. Su objetivo es facilitar la comprensión de estas enfermedades, favorecer la empatía con quienes las padecen y desmontar algunos mitos.
"Estas historias han ocurrido aquí, pero se viven cada día en muchos otros lugares. El miedo, la incertidumbre y el deseo de recuperar una vida normal son comunes a cualquier persona que sufre una alergia", ha resumido Gastaminza.
El libro está prologado por el Dr. Ignacio Dávila, presidente de la SEAIC, y se ha presentado con motivo de la celebración del 65 aniversario del Departamento de Alergología de la Clínica Universidad de Navarra.