SOCIEDAD

El desplome industrial de Navarra bajo Chivite: cierres, ERTEs y una importante caída de la producción

Imagen de archivo de María Chivite en su visita a la empresa Sunsundegui. SUNSUNDEGUI
El Índice de Producción Industrial cae un 8,3% interanual en Navarra

La industria de Navarra ha encajado un nuevo golpe con el desplome del Índice de Producción Industrial (IPIN) en febrero, un dato que ha reabierto la crítica contra la gestión del Gobierno de Chivite. El IPIN ha caído un 8,3% en términos interanuales y, si se excluye la rama de Energía, el retroceso ha sido todavía mayor, del 8,9%.

También la tasa corregida de efectos estacionales y de calendario ha bajado un 8,3%, mientras que en términos intermensuales la actividad industrial ha retrocedido un 1,5%, según los datos de Nastat y el INE. Frente a ese escenario, el índice nacional solo ha descendido un 1,3%, lo que sitúa a Navarra muy por encima de la media española en intensidad de la caída.

El deterioro se ha dejado ver con claridad en varias ramas clave. El material de transporte se ha desplomado un 21,1%, el sector de papel, madera y muebles ha bajado un 15,4%, las industrias metálicas un 9,8% y otras manufactureras un 3,9%.

Solo la industria agroalimentaria ha escapado a esa tendencia con un crecimiento del 10,2%. Por destino económico de los bienes, los bienes de inversión han caído un 17,6% y los bienes intermedios un 7,2%, una evolución que ha alimentado la idea de que el retroceso afecta sobre todo a la industria de mayor valor añadido.

El foco también se ha puesto sobre varias empresas que simbolizan la situación del tejido productivo navarro. En Volkswagen Navarra, en Landaben, salió en julio de 2024 el último Polo de las líneas de montaje y sus 5.000 trabajadores permanecen en ERTE desde enero de 2025.

La inversión de 1.000 millones anunciada para electrificar la planta y lanzar dos modelos eléctricos este año ha convivido con una creciente incertidumbre sobre la producción prevista. El comité de empresa ya ha advertido de que el golpe sufrido en Alemania puede acabar teniendo un alcance mayor del esperado en Navarra.

Otro de los casos más citados ha sido el de BSH en Esquíroz. La planta de frigoríficos y lavavajillas compactos cerró en junio de 2025 con entre 609 y 660 despidos, en una decisión que la empresa presentó como estratégica y que trasladó producción a Polonia.

A ese escenario se ha sumado Sunsundegui, inmersa en proceso concursal, con un ERTE prolongado y 351 empleos en el aire. El Ejecutivo foral ha defendido que dos de cada tres trabajadores ya han encontrado empleo, un argumento que la oposición ha utilizado precisamente para subrayar el alcance del deterioro industrial.

La lista de señales de alarma se ha ampliado con Nanoautomotive en Tudela, con un ERE que reduce 45 empleos, con Tenerías Omega, que mantiene 79 puestos en riesgo, y con los recortes en Siemens-Gamesa. En conjunto, el diagnóstico dibuja una cadena de problemas en sectores muy distintos, pero con un mismo trasfondo industrial.

Desde la Gran Recesión, Navarra ha perdido entre 13.000 y 14.000 empleos industriales, según los datos recogidos en el análisis. A ello se suma la elevada dependencia del llamado monocultivo alemán, vinculado a Volkswagen, BSH y su red de proveedores, justo cuando la transición al vehículo eléctrico, las deslocalizaciones y la competencia china aprietan con más fuerza.

Mientras tanto, la presidenta María Chivite ha seguido defendiendo en sus comparecencias que Navarra mantiene cifras récord de empleo industrial, con casi 92.000 personas ocupadas y un 40% más que en 2015. También ha reivindicado el mayor PIB industrial, una futura Ley Foral de Industria y un fondo para elevar el apoyo al sector del 1,4% al 2% del PIB.

Sin embargo, sus críticos le reprochan que ese discurso no ha ido acompañado de respuestas concretas a las crisis abiertas en firmas como Sunsundegui, BSH o Volkswagen. En enero, durante un acto en Baluarte, Chivite volvió a presentar la industria como base de la riqueza navarra y habló de avances en la automoción eléctrica, aunque sin mencionar esos conflictos.

El consejero de Industria, Mikel Irujo, ha defendido por su parte la estabilidad política y los presupuestos saneados. Frente a ello, el PPN le ha acusado de carecer de una estrategia integral de competitividad y Vox ha cargado contra lo que considera una política errática y conformista.

En ese choque político, el Gobierno ha señalado factores como Trump, China o las regulaciones europeas para explicar parte del contexto internacional. Sus detractores, en cambio, ponen el acento en la lentitud administrativa, en la falta de una fiscalidad realmente atractiva y en los costes que arrastra la descarbonización para muchas empresas industriales.

La caída del IPIN de Navarra se ha convertido así en mucho más que un indicador estadístico. Para quienes alertan del deterioro del sector, ese 8,3% de descenso refleja un problema de fondo en el principal motor económico de la comunidad, con impacto directo en el empleo, en los proveedores y en la estabilidad de miles de familias.