El colegio de Burlada que cambia su patio para que el recreo también enseñe a convivir con el autismo
El centro ha presentado un proyecto que reorganiza el recreo con juegos navarros, pictogramas y zonas de calma para favorecer la inclusión.
El patio inclusivo del Colegio Amor de Dios de Burlada ha dejado de ser solo un espacio de recreo para convertirse en una herramienta educativa de inclusión y memoria cultural. Con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, el centro ha presentado su proyecto “Elkartzen dituzten jolasak: nuestro patio inclusivo”, con el que ha querido unir la neurodivergencia y el respeto a la cultura navarra.
El colegio de Burlada ha dado así continuidad al trabajo iniciado el curso pasado con la campaña “Uniendo mentes: Sembrando conciencia”. Ahora, aquella labor de sensibilización ha tomado forma en el propio recreo, transformado en un espacio pensado para favorecer la participación real de todo el alumnado y reducir las barreras que afectan especialmente a quienes presentan autismo u otras neurodivergencias.
La base del proyecto ha sido una idea clara: el patio escolar es también un espacio de aprendizaje. Por eso, el centro ha realizado una inversión en materiales adaptados y ha reorganizado el espacio con una nueva sectorización para facilitar la convivencia, el juego compartido y una comunicación más accesible entre los escolares.
Según ha explicado el equipo docente, el objetivo no ha sido únicamente que el alumnado juegue junto, sino que el entorno sea comprensible para todos. En ese proceso, el patio inclusivo del Colegio Amor de Dios ha incorporado juegos cooperativos navarros, señalética con pictogramas y zonas de calma dedicadas a actividades como la pintura o los legos.
Ese nuevo diseño ha permitido que los alumnos con autismo y otras formas de neurodivergencia puedan participar de manera más activa y autónoma en el ocio escolar. Además, el centro ha querido reforzar una idea de fondo: la diversidad no se entiende como un problema, sino como un valor que enriquece la vida diaria del colegio.
Tras el mensaje de “Sembrar conciencia” del curso pasado, el Colegio Amor de Dios ha llevado esa filosofía a una transformación física y visible de su entorno. Las nuevas áreas del recreo se han convertido, así, en el reflejo de una comunidad educativa que apuesta por una inclusión real, una convivencia más empática y un modelo de escuela más atento a las necesidades de todos.
En estos días dedicados a la concienciación sobre el autismo, el centro ha invitado también a mirar el recreo desde otra perspectiva. Lejos de ser solo un descanso entre clases, ese tiempo se ha convertido en el lugar donde se ensaya una sociedad futura más justa, más abierta y más inclusiva.