El nuevo espacio en Pamplona que evitará que Maite tenga que revivir sus abusos sexuales contándolos cinco veces
El nuevo centro Barnahus concentrará atención judicial, psicológica y social en un único espacio para evitar la revictimización de niñas, niños y adolescentes.
La profesora de Maite, alumna de ocho años de un colegio de Pamplona, observa un comportamiento extraño en la niña, a la que se le escapa un relato inconexo que llama la atención de la docente. No es la primera vez que observa reacciones anómalas en la niña, lo que le lleva a sospechar que podría estar sufriendo algún tipo de abuso sexual.
Si la atención que se ofrece no fuera integral y bien coordinada, Maite tendría que relatar su historia no menos de cinco veces: a la trabajadora social, a la pediatra que elaborará un informe sobre sus lesiones, al psicólogo forense, a la policía y ante la jueza de instrucción, que decidirá sobre la conveniencia de adoptar medidas cautelares. De manera inevitable, Maite revivirá los abusos cada vez que cuente su historia, con el problema añadido de las altas probabilidades de descoordinación, pérdida de información, etc.
Por eso es importante proporcionar a Maite un entorno amigable, lejos de comisarías, hospitales o juzgados, con una decoración adaptada, confortable, de aires domésticos, con juegos y un equipo multidisciplinar formado por profesionales de la Psicología forense, de la Medicina y educadores, para prevenir el daño a la menor y la revictimización.
En este contexto, el modelo Barnahus sustituye al modelo fragmentado por una respuesta unificada, especializada y adaptada a las necesidades reales de cada persona menor de edad y prioriza su bienestar emocional, su seguridad jurídica y su recuperación integral. El de Maite es sólo un ejemplo práctico de las complicadas situaciones que viven decenas de niños y adolescentes en Navarra. Todos ellos víctimas de violencia sexual.
Se trata del modelo que incorporará el nuevo centro de atención integral para menores víctimas de abuso sexual de Navarra. El inicio de la actividad en este edificio está previsto para febrero y estará ubicado en Pamplona. Se trata del primer recurso de estas características en la Comunidad foral y busca ofrecer una respuesta unificada y especializada, con un enfoque centrado en la atención más humana y la protección de las víctimas.
Este nuevo espacio, denominado Barnahus o Casa de Infancia, ha estado diseñado para evitar la revictimización de niñas, niños y adolescentes que han sufrido violencia sexual, concentrando en un único lugar todos los recursos necesarios para su atención judicial, social, psicológica y sanitaria.
El centro atenderá a niñas de entre 3 y 15 años, ya que a partir de los 16 se derivan al Centro de Atención a Víctimas de Violencias Sexuales (CAIVS). En el caso de los niños, la atención se extenderá hasta los 17 años. También se atenderá a personas con discapacidad intelectual de cualquier edad. Por debajo de los tres años no se interviene debido a la limitada capacidad de expresión, lo que dificulta la valoración profesional.
Las instalaciones, ubicadas en Pamplona, cuentan con 600 metros cuadrados distribuidos en doce estancias. Entre ellas se incluyen seis salas de entrevista —adaptadas a infancia, adolescencia y atención familiar—, dos salas para pruebas preconstituidas, una sala de exploración médica, espacios de trabajo profesional y una zona destinada a las familias.
El equipo humano combinará un equipo móvil, con profesionales de distintos departamentos, y un equipo fijo formado por ocho personas: dos profesionales de Trabajo Social, tres de Psicología, una coordinadora del centro y dos personas de administración.
La puesta en marcha del centro ha supuesto una inversión de 978.576,46 euros. De esta cantidad, 839.186,46 euros han sido aportados por el Gobierno de Navarra, mientras que 139.390 euros proceden de la Fundación la Caixa, a través de un convenio de colaboración.
El local ha sido visitado este martes por la presidenta de Navarra, María Chivite, junto a la delegada del Gobierno en Navarra, Alicia Echeverría, y responsables judiciales y del Ejecutivo foral. Durante la visita, Chivite ha destacado que este recurso sitúa a las víctimas en el centro del sistema, creando un entorno seguro, amable y protector.
Según ha explicado, el modelo Barnahus permite evitar que los menores tengan que acudir a múltiples espacios para recibir atención. Hasta ahora, en los casos más complejos, una víctima podía pasar por hasta cinco instancias diferentes, repitiendo declaraciones y procesos que resultaban altamente revictimizantes.
Navarra se convierte así en la cuarta comunidad en implantar este modelo, junto a Cataluña y País Vasco. La previsión es que el centro comience a atender casos en febrero, aunque el funcionamiento a pleno rendimiento se espera para finales de ese mes o comienzos de marzo.
Desde el Servicio Social de Justicia se ha señalado que en 2025 se realizaron 78 pruebas preconstituidas, frente a las 55 del año anterior, lo que supone un incremento de entre el 30 y el 40%. Además, se contempla que en el futuro el centro pueda ampliar su atención a otros delitos contra menores, como el maltrato.
El diseño arquitectónico ha buscado alejarse de la imagen institucional. El objetivo ha sido crear un espacio que parezca un hogar, con materiales y formas que ayuden a que los menores se sientan protegidos y cómodos a la hora de relatar lo sucedido.
CIRCUITO ANTE LA SOSPECHA DE UNA AGRESIÓN SEXUAL
Ante la sospecha de una agresión sexual a una persona menor o con discapacidad intelectual, los departamentos del Gobierno de Navarra y los profesionales implicados deben realizar una derivación formal y enviar a la persona al centro para su valoración y seguimiento. De la misma manera, las personas afectadas, sus familiares y personas allegadas tienen la opción de acudir directamente a la Barnahus.
Una vez que el equipo recibe el caso, procederá a analizar toda la información disponible y recabará, "en la medida de lo necesario, datos adicionales que permitan realizar una valoración completa y precisa de la situación".
Así, en una reunión interdepartamental, se elaborará un plan de actuación conjunto que especificará los servicios que se propondrán a la familia y a cada persona menor y priorizará que la mayoría de estas acciones se realicen en la Barnahus, "garantizando así un proceso centrado en la protección" de niños y adolescentes "en un entorno amigable".