Tudela

La policía interviene en Tudela ante un hombre que intentaba reventar el concierto del grupo Mago de Oz

La policía interviene en Tudela ante un hombre que intentaba reventar el concierto de Mago de Oz.
La Policía identificó y sancionó al implicado tras comprobar que perturbaba de forma grave e intencionada el concierto celebrado en la plaza de los Fueros.

La Policía Municipal de Tudela ha tenido que intervenir durante el concierto de Mago de Oz después de que un hombre utilizara de forma intencionada un silbato para perros que estaba afectando al sonido de la actuación.

El incidente se produjo durante el concierto celebrado la noche del lunes 27 de julio en la plaza de los Fueros, una de las citas musicales de las fiestas de Tudela. La actuación policial quedó registrada a las 2.40 horas.

Fueron los propios técnicos de sonido de Mago de Oz quienes solicitaron la presencia de los agentes. Habían detectado que una persona situada entre el público utilizaba un silbato para perros y estaba generando acoples que afectaban a los instrumentos y a los pinganillos empleados por los músicos.

La conducta no pasó inadvertida para los policías. Los agentes pudieron observar directamente cómo el hombre hacía sonar el dispositivo durante la actuación y comprobaron que estaba perturbando el desarrollo normal del concierto.

La Policía Local lo sacó del recinto, lo identificó y lo sancionó por incumplir la ordenanza cívica. En concreto, la denuncia se ha tramitado por perturbar de manera grave e intencionada una actuación musical.

Según fuentes consultadas, estos silbatos para perros producen sonidos en frecuencias muy agudas. Algunos de esos tonos pueden resultar apenas perceptibles para buena parte del público, pero determinados micrófonos y equipos de sonido pueden captar parte de la señal.

Cuando ese sonido entra en un sistema de amplificación puede transformarse en un pitido intenso, una resonancia o un acople. El efecto se produce cuando la señal captada por un micrófono vuelve a salir amplificada por los altavoces y entra otra vez en el circuito de sonido.

En un concierto, esta interferencia puede resultar especialmente molesta para los músicos. Además de escucharse a través de los altavoces, el ruido puede llegar directamente a sus monitores internos o pinganillos, dificultar que escuchen correctamente la mezcla y hacerles perder la referencia de las voces o los instrumentos.

La rápida actuación de los técnicos y de la Policía permitió localizar al implicado y apartarlo del concierto. El parte policial considera que su comportamiento fue intencionado, por lo que fue expulsado y sancionado.