SUCESOS

Giro en el crimen de Yesa: detenido un hombre por el asesinato del francés descuartizado que vivía en Pamplona

La investigación ha revisado cámaras entre Pamplona y Yesa y registró en agosto la vivienda de la víctima, donde convivía con el detenido.

La Guardia Civil y la Policía Foral han detenido este martes 8 de septiembre al principal sospechoso del supuesto asesinato del hombre descuartizado en el embalse de Yesa, cuyos restos comenzaron a aparecer el pasado 4 de agosto. La víctima era un ciudadano francés residente en Pamplona.

El arrestado es un hombre de nacionalidad española y ha sido detenido como principal sospechoso de la muerte. La operación ha culminado más de un mes de investigación conjunta entre la Guardia Civil y la Policía Foral, que consiguieron relacionar los restos hallados en el pantano con una denuncia por desaparición presentada días después en Navarra.

Los primeros restos fueron localizados durante la tarde del 4 de agosto de 2026 en una zona de playa de la cola del embalse de Yesa, dentro del término municipal de Sigüés (Zaragoza) y muy cerca de la muga con Navarra. El lugar se encuentra próximo al pueblo abandonado de Escó.

El hallazgo se produjo alrededor de las 19 horas, cuando una familia que paseaba por la zona encontró los restos y avisó a los servicios de emergencia. Los primeros agentes desplazados hasta el lugar acordonaron inmediatamente el entorno.

Aquella misma noche, en torno a las 22 horas, el juez de guardia autorizó el levantamiento de los restos y su traslado al Instituto de Medicina Legal de Aragón, donde comenzaron las pruebas forenses para identificar a la víctima y determinar las circunstancias de su muerte.

La Guardia Civil desplegó durante los días posteriores un amplio dispositivo en Yesa. En las labores participaron especialistas de Policía Judicial, Criminalística, el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) y el Servicio Cinológico, con perros especializados. Los agentes rastrearon tanto el agua como los alrededores del pantano en busca de más restos e indicios.

De hecho, tras el primer hallazgo se localizaron nuevos restos humanos durante las jornadas posteriores. La investigación ha trabajado desde el principio con la hipótesis de una muerte violenta, ya que el cadáver había sido descuartizado.

Mientras avanzaban los análisis forenses, la Policía Foral recibió una denuncia por la desaparición de un hombre en Pamplona. El cruce de esa denuncia con la información disponible sobre los restos permitió a los dos cuerpos policiales establecer la conexión entre ambos casos.

Los análisis permitieron finalmente identificar a la víctima como un ciudadano francés de entre 50 y 60 años afincado en Pamplona. A partir de ese momento, una parte importante de las pesquisas se trasladó a la capital navarra y se centró en reconstruir sus últimos movimientos.

Los investigadores situaron inicialmente los hechos en una franja comprendida entre el 31 de julio y el 4 de agosto. Para intentar reconstruir qué ocurrió durante esos días, revisaron decenas de horas de grabaciones de cámaras situadas tanto en Pamplona como en diferentes puntos del trayecto hasta el embalse de Yesa.

Uno de los principales focos de la investigación se situó entonces en el entorno más próximo de la víctima en Pamplona. Las pesquisas se habían estrechado sobre una persona conocida del fallecido con la que convivía en la capital navarra, un hombre de nacionalidad española que ha sido detenido este martes. 

La investigación dio otro paso relevante el pasado 8 de agosto, cuando los agentes realizaron una entrada y registro en el domicilio de la víctima, situado en el barrio de La Milagrosa de Pamplona, según ha confirmado ahora la información oficial facilitada por Guardia Civil y Policía Foral.

En las informaciones conocidas durante agosto se había situado la vivienda entre La Milagrosa y Azpilagaña. Los agentes registraron el inmueble en busca de posibles pruebas y tomaron declaración al hombre que convivía con el fallecido, además de recabar testimonios de otras personas de su entorno.

Los investigadores han tratado también de determinar dónde se produjo la muerte, cómo fueron trasladados posteriormente los restos y de qué manera llegaron hasta el embalse. La permanencia del cuerpo bajo el agua había dificultado a los especialistas fijar con precisión el momento del fallecimiento.

La investigación ha estado dirigida desde Aragón porque los restos aparecieron en el término municipal zaragozano de Sigüés. En las diligencias han participado la Guardia Civil de Zaragoza, la Guardia Civil de Navarra y la Policía Foral.

Finalmente, durante la mañana de este martes 8 de septiembre, la Guardia Civil y la Policía Foral han procedido a la detención de un ciudadano español al que consideran el principal sospechoso del supuesto asesinato del francés residente en Pamplona.

La investigación está dirigida por el juez del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Ejea de los Caballeros, en Zaragoza. El magistrado mantiene actualmente el secreto de las actuaciones.