La investigación por la muerte violenta del hombre cuyos restos aparecieron en el embalse de Yesa ha dado nuevos pasos. Las pesquisas se centran ahora en reconstruir lo ocurrido durante los días inmediatamente anteriores al hallazgo y en el entorno más cercano de la víctima en Pamplona.
Los investigadores sitúan los hechos en una franja comprendida entre el 31 de julio y el 4 de agosto, día en el que fueron encontrados los primeros restos en la parte aragonesa del embalse. Para acotar ese periodo se están analizando numerosas grabaciones obtenidas tanto en Pamplona como a lo largo del trayecto hasta Yesa.
La investigación está dirigida por la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza, al haberse producido el hallazgo en el término municipal de Sigüés (Zaragoza). En las diligencias están colaborando también efectivos de la Guardia Civil de Navarra y de la Policía Foral.
Uno de los principales frentes de las pesquisas se encuentra precisamente en Pamplona. Los agentes han centrado su atención en una persona conocida de la víctima con la que convivía en la capital navarra. La vivienda ya ha sido registrada en busca de posibles pruebas relacionadas con el caso.
Según avanza el Diario Noticias de Navarra, la vivienda en cuestión está situada entre los barrios de la Milagrosa y Azpilagaña. El fallecido era un ciudadano francés de entre 50 y 60 años afincado en Pamplona. Los investigadores habrían llegado hasta su identidad después de cruzar el hallazgo de los restos con una denuncia por desaparición presentada poco después.
Los agentes registraron el domicilio y tomaron declaración al hombre que convivía con la víctima, además de recabar testimonios de otras personas de su círculo próximo. Por ahora, no ha trascendido ninguna detención y la investigación continúa abierta.
Al mismo tiempo, la Guardia Civil está intentando reconstruir el recorrido que siguieron los restos hasta el embalse. Los investigadores han revisado decenas de horas de grabaciones de cámaras de Pamplona y de puntos situados en el trayecto hacia Yesa, con especial atención a los movimientos registrados entre el 31 de julio y el 4 de agosto.
Los primeros restos fueron encontrados en torno a las 19 horas del 4 de agosto, en una zona próxima al pueblo abandonado de Escó. Diario de Navarra asegura que el cuerpo había sido descuartizado y arrojado al agua en distintos puntos. Aquel día aparecieron varias partes y durante las jornadas posteriores se localizaron nuevos restos durante las labores de búsqueda desplegadas por la Guardia Civil.
La permanencia del cuerpo bajo el agua está dificultando también que los especialistas puedan establecer con precisión el momento de la muerte.
Los restos han sido analizados en el Instituto de Medicina Legal de Aragón. Mientras avanzan los estudios forenses, las declaraciones y el análisis de las imágenes, los investigadores tratan de determinar dónde se produjo la muerte, cómo fueron trasladados posteriormente los restos hasta Yesa y quién pudo estar detrás de los hechos. La causa continúa abierta y las diligencias se mantienen bajo investigación.