Alquiló una habitación en Tudela con sus dos hijas pequeñas y fue violada por un compañero de piso: ya hay sentencia
Una mujer que acababa de divorciarse, no hablaba castellano y vivía con sus dos hijas de 1 y 3 años en una habitación alquilada de Tudela sufrió dos agresiones sexuales por parte de uno de los hombres con los que compartía vivienda.
La Sección Segunda de la Audiencia de Navarra ha condenado al acusado a un total de 12 años y 6 meses de prisión por violar a su compañera de piso y realizarle posteriormente tocamientos sin su consentimiento.
Los hechos ocurrieron entre marzo y abril de 2024 en una vivienda de Tudela. El condenado, natural de Marruecos y de 47 años, residía en el mismo piso que la víctima, una mujer de origen extranjero que tenía entonces 34 años.
El tribunal también le ha prohibido comunicarse o acercarse a menos de 200 metros de la víctima durante 18 años y 6 meses. Además, deberá cumplir 9 años de libertad vigilada después de salir de prisión e indemnizar a la mujer con 15.000 euros por el daño moral sufrido.
La sentencia, que todavía puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, ha impuesto 9 años de cárcel por un delito de agresión sexual con penetración y otros 3 años y 6 meses por una segunda agresión sexual, cometida mediante tocamientos sin consentimiento.
Ambos delitos han sido agravados por el prevalimiento de una situación de convivencia, ya que el procesado y la víctima compartían la misma vivienda.
La mujer se había instalado en febrero de 2024 junto a sus dos hijas en una habitación por la que pagaba 300 euros mensuales. En aquel momento se encontraba en una situación de alta exclusión social y atravesaba importantes dificultades personales.
La sentencia ha recogido que acababa de divorciarse del hombre con el que había convivido en Francia, había dado a luz a su hija menor un año antes y no hablaba castellano. También presentaba profundas dificultades para comprender lo que otras personas le decían.
En un día no concretado de marzo, al mediodía, el acusado entró en la habitación de la denunciante y la violó. La mujer se encontraba, según el tribunal, en una situación de “extrema vulnerabilidad”.
Tras la agresión, tuvo que continuar viviendo en el mismo domicilio al no disponer de otra alternativa habitacional.
Días más tarde, el procesado le propuso que se casara con él. La mujer rechazó la petición y, a partir de ese momento, el acusado cambió su comportamiento y comenzó a tratarla de manera agresiva, humillante y despectiva.
Un sábado del mes de abril, mientras la víctima se encontraba en la ducha, el hombre irrumpió en el baño, le tocó los pechos y frotó sus genitales contra su cuerpo sin su consentimiento.
El juicio se celebró el pasado 18 de junio. La Fiscalía y la acusación particular habían solicitado 11 años de cárcel por la violación y otros 4 años por la segunda agresión sexual. La defensa había reclamado la absolución.
La Audiencia de Navarra ha considerado que las pruebas practicadas durante el procedimiento han permitido desvirtuar la presunción de inocencia del acusado.
Los magistrados han destacado especialmente “la credibilidad y fuerza de convicción” de la declaración de la víctima. A su juicio, la mujer ha ofrecido un relato “completo, coherente, descriptivo, lógico y verosímil”.
La sala ha remarcado que su versión se ha mantenido uniforme, sin contradicciones y prácticamente inalterada desde que presentó la denuncia hasta la celebración del juicio oral.
Los policías y voluntarios que atendieron a la denunciante también han confirmado que se encontraba extremadamente alterada y angustiada cuando explicó las agresiones sufridas.
El tribunal ha señalado además la existencia de un relevante elemento de corroboración: varios audios de comunicaciones realizadas a través de redes sociales. La sala no ha apreciado dudas sobre su legitimidad, fidelidad o autenticidad.
Según ha concluido la Audiencia, estas grabaciones demuestran que personas del entorno del procesado trataron de presionar a la víctima para impedir que presentara la denuncia. Una circunstancia que ha reforzado la credibilidad de su relato y la realidad de los hechos denunciados.