A prisión el detenido en Pamplona que violó a su ex pareja tras amenazarla con un cuchillo: "Voy a hacer un desmadre y usted va a ser la primera"
El titular de la plaza nº 2 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Pamplona ha decretado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza de un hombre de 28 años acusado de violar a su expareja en Pamplona, después de amenazarla presuntamente con un cuchillo en el interior de su domicilio.
El juez considera que existen indicios suficientes para adoptar esta medida cautelar, ante el riesgo de fuga y la posibilidad de reiteración delictiva.
El investigado, originario de Nicaragua y en situación administrativa regular en España, acudió este pasado martes sobre las 11.20 horas al domicilio de su expareja en Pamplona, pese a que ella le había manifestado reiteradamente que no quería recibirlo. Según el testimonio de la denunciante, recogido en el auto judicial, el hombre consiguió acceder al edificio y llamó a la puerta de la vivienda. Cuando la mujer abrió y le preguntó qué hacía allí, presuntamente la obligó a retroceder hasta su habitación y cerró la puerta de un golpe.
Una vez dentro, el investigado le dijo que iban "a hablar seriamente". La mujer ha explicado que intentó escapar aprovechando que él se había girado hacia la ventana, pero su expareja volvió a cerrar la puerta, la sujetó por la cabeza y le tapó la boca. Después, según su declaración, la llevó hasta el sofá de la habitación y comenzó a reprocharle que hubiera hablado con un primo de él, por quien sentía celos.
La amenaza con un cuchillo antes de la presunta violación
El auto judicial recoge que el hombre mostró a su expareja el teléfono de su primo y comenzó a sujetarla de la cabeza mientras intentaba levantarla del sofá. Le dijo que estaba "muy enfadado", tiró el teléfono al suelo y, posteriormente, puso una mano sobre el hombro de la mujer.
Fue entonces cuando, según la denunciante, pronunció una amenaza especialmente grave: "Voy a hacer un desmadre y usted va a ser la primera". Acto seguido, habría sacado un cuchillo del bolsillo trasero del pantalón y la habría apuntado con él.
La mujer ha declarado que, después de esa amenaza, el investigado comenzó a besarla por la fuerza mientras ella intentaba apartarlo. Según su testimonio, la levantó bruscamente del sofá, la llevó hasta los pies de la cama y comenzó a bajarle los pantalones del pijama, pese a que ella le pedía que se detuviera.
La denunciante sostiene que el hombre se colocó encima de ella, le sujetó los brazos por encima de la cabeza y la penetró sin su consentimiento. Durante la presunta agresión, ella le manifestó que estaba asustada, pero el investigado no atendió sus peticiones para que parara.
La mujer logró escapar y pedir auxilio a sus compañeros de piso
El auto recoge que la víctima consiguió finalmente zafarse del investigado y salir al pasillo de la vivienda, donde pidió ayuda a dos compañeros de piso.
En su declaración, la mujer también ha relatado otros comportamientos de control durante la relación. En concreto, ha asegurado que su expareja controlaba su ubicación mediante una aplicación móvil. También ha explicado que él le había prohibido hacerse piercings en los pezones, una circunstancia que apareció en su relato de la presunta agresión.
El investigado, por su parte, ha negado haber cometido la agresión sexual en los términos descritos por la denunciante. Ha reconocido que acudió a la vivienda y que ambos estuvieron en la habitación, pero ha ofrecido una versión diferente de lo ocurrido.
Según su declaración, comenzaron a besarse y, cuando estaban a punto de mantener relaciones sexuales, ella salió corriendo. Esta versión, sin embargo, ha sido cuestionada por el magistrado, que considera que encuentra escasa o ninguna corroboración en las primeras diligencias de investigación.
Las lesiones documentadas en el hospital, claves para el juez
Uno de los elementos que ha tenido especialmente en cuenta el magistrado es el informe médico elaborado en el Hospital Universitario de Navarra el mismo 13 de octubre, día de los hechos denunciados.
La documentación sanitaria y las fotografías incorporadas a las actuaciones reflejan lesiones en el cuello y el tórax de la denunciante, compatibles, según el juez, con las agresiones físicas que ella ha descrito.
El magistrado considera que estos hallazgos médicos resultan incompatibles con la versión de un encuentro sexual consentido ofrecida por el investigado. También destaca que la investigación ha documentado reiteradas llamadas telefónicas del hombre a su expareja.
Además, permanece pendiente el resultado de una prueba de ADN sobre las uñas del investigado, que podría aportar información sobre los arañazos sufridos por la mujer cuando intentaba liberarse.
La resolución judicial señala igualmente que la valoración del riesgo para la víctima es alta, una circunstancia que ha influido en la decisión de acordar el ingreso en prisión.
Riesgo de fuga y de nuevas agresiones
El juez ha tenido en cuenta que el investigado se encuentra en situación administrativa regular en España, aunque sus padres y hermanos residen en Nicaragua. También consta que tiene un hijo menor y una ocupación laboral en Formigal, si bien el magistrado considera que no ha quedado acreditado cómo compatibiliza ambas circunstancias.
A juicio del magistrado, estos elementos, unidos a la gravedad de las posibles penas, impiden descartar el riesgo de fuga.
El auto también señala que el investigado no tiene antecedentes penales en el ámbito de la violencia de género, aunque considera que no puede excluirse el riesgo de que se repitan comportamientos similares.
La investigación se sigue por hechos que podrían constituir delitos de agresión sexual, coacciones, amenazas y maltrato habitual, sin perjuicio de la calificación jurídica que finalmente corresponda.
Tanto la Fiscalía como la acusación particular habían solicitado el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza. La defensa, por el contrario, había reclamado la libertad provisional, planteando la posibilidad de adoptar medidas cautelares menos restrictivas.
Finalmente, el magistrado ha acordado el ingreso en prisión provisional sin fianza, al considerar que concurren los requisitos legales para adoptar esta medida. La resolución no es firme y puede recurrirse. El investigado mantiene su presunción de inocencia.