El agricultor de Navarra que arrasa con su espárrago fresco: “La calidad este año es extraordinaria”
Javier Pérez de Zabalza ya ha arrancado una nueva campaña del espárrago y vuelve a llevar al consumidor uno de los productos más codiciados de la primavera en Navarra: el espárrago fresco recién cogido. A sus 31 años, cumplidos el Viernes Santo, este agricultor navarro ha vuelto a movilizar todos sus recursos para vender directamente un género que, según defiende, llega este año con una calidad “extraordinaria”, después de un inicio de temporada marcado por el mal tiempo y el exceso de agua a finales de marzo.
Su punto de venta está en Legaria, en Tierra Estella, una localidad que también ha llamado la atención en otras ocasiones por su peculiar Chupinazo festivo de agosto y por ese día “extra” que se toman en las fiestas patronales. Allí, donde además a partir de septiembre arranca cada año la campaña del pimiento del piquillo, Javier despacha sus espárragos en La Casa Arriba (620 - 48 54 63), en el barrio de San Martín, junto a la iglesia del mismo nombre.
La campaña empezó con altibajos, algo lógico en un arranque de primavera pasado por agua, pero el panorama cambió en cuanto regresó el sol y el tiempo empezó a estabilizarse. Javier sostiene que ahora mismo la tierra tiene la humedad suficiente y que todo depende de que lleguen unas buenas temperaturas. Si eso ocurre, cree que puede ser una temporada muy positiva, sobre todo después de una campaña anterior que recuerda como la peor en muchos años.
El agricultor inició la venta “desde el Día del Padre” y desde entonces ha visto cómo el producto ha ido ganando fuerza. Sobre el espárrago de este año no tiene dudas. “En cuanto a calidad es muy bueno. Están que se rompen a nada que los toques cuando los seleccionamos de lo tiernos que están”, explica. Y añade una razón muy concreta: “La calidad es muy buena ya que el espárrago es 90% agua y cuanto más reservas tenga más aguanta. Tiene mucha calidad, extraordinaria, y esperamos que también buenos calibres”.
En los primeros días de campaña, la producción ha sido todavía contenida. Según detalla, han estado sacando entre 80 y 100 kilos diarios, una cifra pequeña para lo que espera en cuanto el tiempo acompañe de verdad. Sus cálculos apuntan a que la cosecha se multiplicará hasta alcanzar los 1.500 kilos diarios, e incluso entre 1.500 y 1.600 kilos en los momentos de mejor rendimiento. Aun así, considera que una media razonable durante la campaña estaría entre los 600 y 700 kilos diarios.
Lo que ya se ha disparado es la demanda. El teléfono no ha parado de sonar en las últimas semanas y las peticiones llegan desde muchos puntos. “Tengo un montón de llamadas pidiendo espárragos desde el 15 de marzo. Siempre soy de los primeros de Navarra en vender y me llaman de la hostelería de Málaga, Madrid, Barcelona y la de Navarra por supuesto”, relata. Ese tirón ha hecho que ya no le compense salir como antes de madrugada a vender a mercados de Bilbao o Pamplona. Esta vez, el producto sale prácticamente solo desde el propio pueblo.
La venta se concentra en La Casa Arriba y el horario es todos los días de 9.30 a 13.30 horas, aunque la teoría no siempre coincide con la práctica. Javier reconoce que muchos días no llega a esa hora de cierre porque el género vuela. “Hay colas desde las ocho de la mañana. Muchos días cerramos antes porque se acaba el producto”, cuenta. En otra de sus explicaciones resume la situación con la misma claridad: abre por las mañanas, de 9.30 horas a mediodía, “aunque muchos días el producto se acaba para las 12 o antes”, siempre en función de los pedidos que tenga.
En su puesto vende varias categorías para adaptarse a lo que pide cada cliente. Ofrece espárrago especial, de primera, yemas y otros más finos “que se lo llevan mucho los de la hostelería”. La apuesta sigue siendo la misma: venta directa, producto fresco y un ritmo de salida que obliga a estar muy pendiente de lo que entra cada día desde la finca.
También en los precios ha intentado contener al máximo la subida. Según explica, solo ha incrementado el coste en 50 céntimos, a pesar de que los gastos han aumentado bastante más. “No es real porque los costes han subido bastante más. No hay que machacar al consumidor ni a nadie. Son precios que para mí más o menos me salen bien las cuentas”, señala. Para situar la comparación, pone sobre la mesa lo que se paga en otros países: “En Alemania el kilo de espárragos está a 23 o 25 euros y en Francia por menos de 15 euros no hay y son los normalitos”.
Detrás de la recogida diaria hay además un equipo fijo en el que confía desde hace años. Se trata de una familia de Jódar (Jaén) que se encarga de coger el espárrago a partir de las 8 de la tarde, cuando baja el sol. “Son cuatro personas que conozco desde 2016 y responden muy bien”, comenta Javier, que vuelve a afrontar la temporada a tope y con la sensación de que, si el tiempo no se tuerce, este puede ser uno de esos años que se recuerdan por la calidad del producto y por la respuesta del público.