COMERCIO LOCAL
Las tartas personalizadas de Iraide que arrasan en un pueblo de Navarra: “He cumplido mi sueño”
"La familia estaba al principio con miedo. Me decían que no lo haga, que es mucho dinero, y ahora están contentos", asegura.
Una joven navarra ha aprovechado la oportunidad que llevaba años esperando y ha dado nueva vida a un local muy conocido de la comarca de Pamplona. Después del cierre de una antigua cafetería, Iraide González Fraile, de 29 años, ha tomado el testigo con un proyecto muy personal: una pastelería especializada en tartas por encargo y cafetería.
El negocio se llama Las Tartitas de Iraide y está en el número 6 de la calle Santa Quiteria de Burlada, a solo dos kilómetros de Pamplona. El local se encuentra además muy cerca de la carnicería Josetxo y de la bodega Eslava, que ha cumplido 50 años de vida en la localidad. En ese mismo espacio, ahora transformado, la emprendedora ha abierto un establecimiento con varias mesas en el interior, donde vende tartas personalizadas, pan, bollería y café.
La historia del local tiene mucho de relevo generacional y también de intuición. Cuando Iraide, burladesa “de pura cepa”, supo que aquella cafetería cerraba, no se lo pensó demasiado. Vio en ese traspaso la posibilidad de poner en marcha por fin una idea que llevaba tiempo rondándole la cabeza. Había trabajado durante años en varias pastelerías y tenía claro que, tarde o temprano, quería montar algo suyo.
“Desde hace muchos años me quería dedicar a la pastelería como mi propia empresa, ya que he trabajado en varias pastelerías de Pamplona durante ocho años como Beatriz, Miravalles, Larramendi y en El Panadero de Eugi. Por fin se me ha dado la oportunidad y va muy bien en los pocos días que llevamos”, explica la joven.
Ese paso llegó precisamente cuando se presentó la ocasión de hacerse con el antiguo local. “Ha sido un traspaso y hemos cambiado toda la decoración de la antigua cafetería. La gente se queda muy contenta. Vi que cerraron y no lo dudé. Les llamé enseguida y adelante. Lo tenía todo muy claro y pensado desde hace años”, relata. El cambio de imagen ha sido total, pero sin perder el valor de un punto del pueblo que ya era conocido por muchos vecinos.
La nueva propuesta ha mantenido la vocación de sitio cercano y agradable, aunque con un giro claramente dulce. El mensaje con el que se presenta la pastelería resume bien su filosofía: “Si tienes un cumpleaños, una comunión, un bautizo, cualquier evento, o simplemente un día en el que quieras darte un capricho, no dudes en llamarnos. Te llevarás un recuerdo para siempre, tanto en sabor, como en textura, y qué decir de la decoración. No lo dudes y pásate por nuestra cafetería y te atenderemos personalmente”.
En el obrador y en el mostrador manda la repostería hecha con mimo. Iraide asegura que los primeros días están dejando sensaciones muy buenas. “La verdad es que tenemos éxito”, señala antes de repasar parte de la oferta con la que ha arrancado: “Tengo tartas de zanahoria, red velvet con capas de bizcocho de cacao con un ligero toque ácido combinadas con un cremoso frosting de queso crema, que aporta el equilibrio perfecto entre dulzura y frescura. Brownies, de limón con merengue, por encargo personalizadas y también vendo pan, bollería, magdalenas que hago yo, pastas…”.
La apertura de Las Tartitas de Iraide no ha sido solo un cambio profesional. También ha supuesto un vuelco en su rutina. Pasar de empleada a propietaria implica más horas, más responsabilidad y más cansancio, pero ella lo vive con satisfacción. “Ahora, como dueña, han cambiado las cosas, pero para bien. Son más horas, más cansada, pero es más satisfactorio trabajar para una misma”, reconoce.
En casa, la idea no se recibió de entrada con la misma tranquilidad. La inversión, el esfuerzo y la experiencia previa de su padre como autónomo hicieron que la familia mirara el proyecto con cierta preocupación. “La familia estaba al principio con miedo. Me decían que no lo haga, que es mucho dinero. Mi padre tuvo un negocio hace años y me decía que son muchas horas, que no me metiera, pero ahora están muy contentos y siempre vienen”, cuenta.
En este salto también ha sido clave el apoyo de su pareja, White Vinilo, colombiano de 32 años, que se ha implicado de lleno en la puesta a punto del establecimiento. “Me ha echado una mano grandísima porque ha hecho toda la decoración. Es artista y músico. No tenemos hijos, pero sí gatos”, comenta Iraide.
El resultado de ese relevo ya empieza a notarse en la respuesta del público. Las reseñas de los clientes en redes sociales apuntan en la misma dirección. Una de ellas destaca: “Un sitio precioso y acogedor para disfrutar de un buen café y algo dulce. Todo está riquísimo y se nota que está hecho con mucho cariño. La atención es súper cercana un 10”.
Otra valoración pone el foco en el producto estrella del negocio: “Encargamos una tarta de cumpleaños en Burlada en Las Tartitas de Iraide y quedamos encantados. Además de preciosa, estaba buenísima y se notaba la calidad en cada detalle. Sin duda, un sitio muy recomendable si buscas tartas personalizadas en Burlada”.