Anabel y Mari Jose pasan el testigo de su lencería tras 44 años en Pamplona: "Se la queda nuestra empleada"
La lencería Chala de Pamplona afronta una nueva etapa después de casi 44 años de historia. Sus propietarias, las hermanas Mari Jose y Anabel Armendáriz Martín, han decidido dejar el negocio y pasar el testigo a Damaris Salazar Andrade, la empleada que ha trabajado junto a ellas durante los últimos seis años.
El establecimiento está situado en el número 1 de la calle Sancho Ramírez de Pamplona, muy cerca de la Clínica Universidad de Navarra. Mari Jose, de 63 años, y Anabel, de 65, abrieron la tienda siendo muy jóvenes. “Yo tenía 19 años y Anabel 20”, recuerdan.
Este otoño se cumplirán 44 años desde la apertura de Chala. Antes habían trabajado durante tres años en otro establecimiento dedicado a las golosinas, pero pronto emprendieron su propio camino con una tienda que ha terminado ocupando buena parte de su vida.
El relevo no ha llegado por la vía familiar. Mari Jose tiene tres hijos y Anabel no tiene hijos, pero ninguno de los familiares ha continuado con el negocio. La solución estaba dentro de la propia lencería, con una trabajadora que conocía perfectamente el establecimiento y a sus clientas.
“Fue un poco sorpresa el relevo con Damaris”, reconocen. Pensaban que podía optar por estudiar o seguir otro camino, pero le preguntaron si estaría interesada en continuar con Chala y la respuesta fue inmediata: “Nos dijo que le encantaría”.
Las hermanas aseguran que dejan el negocio satisfechas después de más de cuatro décadas de trabajo. “Hemos disfrutado mucho, pero somos conscientes de que empieza un nuevo ciclo para disfrutar de nuestro tiempo. Lo pasado ha sido bonito y lo que viene también”, explican.
La noticia de su marcha también ha emocionado a muchas clientas. “Haces amistades con ellas y ahora vienen incluso hijas de antiguas clientas”, señalan. Durante todos estos años también han tenido mucha relación con personas vinculadas a la cercana Clínica Universidad de Navarra.
Mari Jose y Anabel hacen un balance muy positivo de estas cuatro décadas. Chala comenzó siendo una tienda más pequeña y ha ido evolucionando con el paso del tiempo. “Hemos vivido intentando dar el mejor trato a la gente y ahora llegar a esto lo consideramos un regalo, sobre todo porque la tienda sigue”, aseguran.
También recuerdan el sacrificio que ha supuesto trabajar como autónomas durante tantos años. “Siendo autónoma, no te pones ni enferma. Venía a trabajar la que menos fiebre tenía”, comentan con humor, al tiempo que recuerdan que después de toda una vida laboral les queda “una pensión normalita”.
Ahora quieren aprovechar el tiempo para viajar, descansar y dedicarse a otros intereses. Mari Jose, por ejemplo, quiere estudiar cuestiones relacionadas con la astrología. “Sin prisa y sin agobios. Estamos abiertas a lo que venga”, aseguran.
El futuro de Chala queda en manos de Damaris Salazar Andrade, de 28 años y natural de Ecuador. Lleva seis años trabajando en la lencería y asegura sentirse preparada para asumir el reto. “Me han aconsejado y me han enseñado muy bien. Conozco a los proveedores, sé elegir las prendas y conozco los tejidos. Creo que puedo intentarlo”, explica.
Damaris lleva ocho años viviendo en Pamplona y asegura que ya no piensa marcharse. “Me he hecho a Pamplona y ya no me voy. Me gusta porque es pequeñita, acogedora y cómoda”, afirma. Con su llegada al frente del negocio, Chala continuará abierta y las hermanas Armendáriz podrán cerrar una etapa de 44 años con la satisfacción de saber que su lencería seguirá teniendo futuro.