COMERCIO LOCAL
La navarra que dejó la hostelería y mantiene la última librería de Barañáin: "Me ha encantado siempre"
Malena Bonafau Sánchez tiene 27 años y se ha encontrado, casi sin buscarlo, con una responsabilidad especial: mantener abierta la última librería que queda en la localidad navarra de Barañáin, junto a Pamplona. Lo hace desde un establecimiento que conoce desde que era una niña y que forma parte de la historia comercial de la localidad.
La Librería Bonafau, antigua Librería Ibáñez, ha cumplido este 1 de septiembre su primer año bajo la dirección de Malena. Han sido doce meses de aprendizaje, nervios y muchas horas detrás del mostrador. "Muy bien, poco a poco, pero muy bien. Intentando que el comercio salga a flote, porque es complicado con las tecnologías", reconoce.
Su llegada a la librería supuso además un cambio radical en su vida profesional. Malena trabajaba como hostelera en el conocido Café Iruña de Pamplona, pero el comienzo de la etapa escolar de su hijo le hizo replantearse sus horarios. "Yo era hostelera y me he pasado a librera", explica con naturalidad.
La decisión no fue únicamente una cuestión de conciliación. Había algo que llevaba muchos años rondándole. "Por un poco de vocación, porque me encantan las papelerías, los libros y la atención al cliente", cuenta. Y el establecimiento, además, no era precisamente un lugar desconocido para ella.
Malena es de Barañáin de toda la vida y la librería está situada debajo de su casa. Mucho antes de convertirse en su responsable ya era una clienta habitual. Su propia familia acudía al establecimiento desde hacía años.
"Siempre me ha encantado venir a esta librería. Mi familia siempre venía aquí y a mí me encantaba venir, tocar, ver los libros, las agendas, los bolis...", recuerda. Esa afición también está ligada a otra de sus pasiones: el dibujo.
Antes de Malena estuvo al frente del negocio durante diez años su tía, Eva Fernández. Y mucho antes, el establecimiento había pasado por diferentes manos desde los tiempos de Librería Ibáñez, el nombre con el que muchos vecinos todavía identifican el local.
Malena calcula que puede haber entre 50 y 60 años de actividad comercial vinculada a la librería, prácticamente desde los primeros años de desarrollo de Barañáin. El histórico Ibáñez estuvo muchos años hasta su jubilación y después llegaron otros responsables que mantuvieron vivo el establecimiento.
Cuando ella tomó el relevo decidió cambiar el nombre. Así nació Librería Bonafau. "Le cambié el nombre para darle un cambio de aire y porque mi apellido es más conocido", explica. Una decisión que reconoce que tuvo también mucho de estrategia comercial.
Ese primer aniversario ha coincidido con una circunstancia inesperada. La otra librería que continuaba abierta en Barañáin ha cerrado recientemente, según explica Malena, por lo que Bonafau se ha quedado como único establecimiento de estas características en la localidad.
"Me he quedado sola", resume la joven librera. Una situación que se ha notado especialmente con el comienzo del curso y la campaña escolar, la primera que afronta ya como única librería de Barañáin.
La afluencia ha aumentado. "Ha habido mucha gente. Como soy la única, en materiales más específicos, cuadernos y cosas más técnicas sí que han venido aquí", señala. Incluso ha tenido que reponer mercancía varias veces durante estas semanas.
Su tienda, sin embargo, ya no puede limitarse únicamente a vender libros. Malena tiene claro que el pequeño comercio necesita adaptarse a unos hábitos de consumo en los que Amazon, las redes sociales y las compras por Internet ocupan cada vez más espacio.
"Si intercambias un poco y no solo eres una cosa, sí se puede vivir", explica sobre el futuro de una librería. Su receta consiste en diversificar: "Tienes que hacerte un poco diferente. Tienes que innovar".
Las estanterías de Bonafau reflejan esa filosofía. Hay libros, cuadernos, material escolar, juguetes, bolsos, collares, artículos de regalo y servicios de fotocopias, pero la oferta cambia dependiendo de cada momento del año.
"Depende de la temporada. En verano son libros, en Navidad son juguetes, bolsos, collares... Ahora, por ejemplo, material escolar y fotocopias", detalla Malena.
También ha incorporado servicios de paquetería, otra vía para conseguir que nuevos clientes entren en la librería. Trabaja con servicios como Celeritas, Amazon y Correos, convirtiendo el establecimiento en un punto útil para el día a día de los vecinos.
Y hay otro pequeño detalle que habla de su forma de entender el negocio. Malena deja espacio en el comercio para productos realizados por personas cercanas y para autores que intentan publicar sus primeras obras.
Una vecina, por ejemplo, elabora collares artesanales que están a la venta en la tienda. "Entre las dos los intentamos sacar", explica. También expone libros de escritores menos conocidos. "El dinero se lo llevan ellos, pero yo les ayudo".
El cambio respecto a su anterior trabajo ha sido enorme. Del movimiento y los horarios de la hostelería en el Café Iruña ha pasado a gestionar pedidos, fotocopias, libros, material escolar y paquetes en Barañáin.
No se arrepiente. "Siempre se echa un poco de menos lo que te gusta, pero estoy muy bien. Tengo muchos clientes que son muy cariñosos, ya me conocen y tengo el camino un poco hecho", asegura.
La librería le ha permitido además buscar el equilibrio que perseguía para estar con su hijo. Abre entre semana a las 9.30 horas, justo después de dejarlo en el colegio. "Lo llevo corriendo, vengo corriendo y ya abro", comenta entre risas.
Su horario habitual de mañana es de 9.30 a 13.30 horas, mientras que por la tarde está probando actualmente abrir de 17 a 19.30 horas. Los sábados trabaja de 10 a 13.30 horas y los domingos permanece cerrada.
Detrás también tiene una pequeña red familiar que aparece cuando hace falta. Su pareja trabaja en la Villavesa, pero intenta echarle una mano cuando puede. También colaboran familiares y amigos. "Les voy a hacer socios accionistas a todos", bromea Malena.
Su primer año como autónoma no ha sido sencillo. Ella misma reconoce que al principio "son todo gastos", pero la respuesta de los vecinos durante la campaña escolar le ha permitido mirar hacia adelante con optimismo.
"Se sale a flote, y todo es tener fe, paciencia y mucha ilusión", asegura Malena. Una frase que resume su primer año detrás del mostrador de una tienda histórica que ahora afronta un reto añadido: seguir encendiendo cada mañana las luces de la última librería de Barañáin.