Una nueva persiana se ha levantado en el barrio de Azpilagaña con una historia de cambio, familia y apuesta por el comercio de barrio. La frutería carnicería Susana, situada en la calle Miguel Astráin 10 bajo de Pamplona, ha abierto hace apenas un mes con una nueva pareja al frente.
Detrás de este nuevo proyecto están Susana Melchor Ruiz y Julio Arce Mochales, un matrimonio procedente de Madrid que llegó a Pamplona hace ocho años y que ha decidido dar un giro a su vida para ponerse al frente de un negocio cercano a su casa y a su barrio.
La tienda mantiene la esencia de un comercio de proximidad, pero ha estrenado imagen, productos y una nueva etapa con una idea clara: ofrecer un trato cercano y recuperar el valor de las pequeñas tiendas que forman parte de la vida diaria de los vecinos.
Una nueva vida lejos de los grandes supermercados
Susana ha sido quien ha dado el paso para ponerse al frente del negocio. Después de trabajar en grandes superficies como Eroski y Lidl, decidió cambiar los horarios y la rutina laboral por un proyecto propio.
“Pues bien, no me puedo quejar en absoluto. La gente está muy contenta, gusta lo que tengo y voy afianzando clientes poco a poco y despacito”, explica Susana Melchor, responsable de la frutería carnicería.
La nueva propietaria asegura que una tienda pequeña sigue teniendo un papel fundamental en los barrios. “Creo que es muy necesario la pequeña tienda. Hay gente que no tiene movilidad suficiente para ir a un gran supermercado y viene bien tener algo debajo de casa”, señala.
Para Susana, el contacto diario con los clientes es una de las partes más importantes del negocio. “La gente está muy contenta, agradecida de seguir con el negocio del barrio, que se está perdiendo. Y creo que no debería perderse”, afirma.
Una tienda única en Azpilagaña con nuevos productos
La frutería carnicería Susana es actualmente la única tienda del barrio que reúne ambos servicios: frutería y carnicería en un mismo establecimiento. Aunque existen otros comercios dedicados a la fruta, ninguno combina esta oferta con la venta de carne y charcutería.
El matrimonio ha renovado por completo el local. Han cambiado la iluminación, la pintura, el mobiliario y las neveras, además de incorporar nuevos productos nacionales y ecológicos.
Susana ha querido aportar también parte de sus raíces familiares a la tienda. Su padre procede de Extremadura, una tierra que ha marcado parte de la selección de productos que ofrece a sus clientes.
“He traído otras marcas de productos, otras conservas, productos extremeños como el morcón que está gustando mucho, jamones ibéricos, lomo de bellota 100%, chorizo de bellota, salchichas y cremas”, explica.
La tienda también cuenta con productos como leche ecológica del Baztan, yogures, panes de masa madre, huevos ecológicos y miel de Tío Picho.
Uno de los productos que más ha sorprendido a los clientes es un chorizo extremeño entre salchichón y chorizo tradicional. “He vendido en un mes igual 60 o 65 chorizos y tengo gente esperando para cuando me traigan el siguiente”, cuenta Susana.
De Madrid a Pamplona: una familia que ya se siente navarra
La llegada de Susana y Julio a Navarra se produjo en 2018 por motivos laborales. Julio trabaja en Talleres Almería Mecanizados de Navarra, una empresa situada en el polígono Mutilva-Tajonar, donde se trasladó desde Madrid junto a toda su familia.
“Mi jefe tenía dos delegaciones, una en Fuenlabrada y otra en Pamplona. Aquí no encontraba una persona que se responsabilizase de la fábrica y entonces emigramos y me vine para acá con toda la familia”, recuerda Julio Arce.
Ahora, con 47 años, reconoce que la adaptación a Pamplona ha sido muy positiva. “Me encontré una gente que no esperaba, gente muy acogedora, gente campechana y bien, muy cómodo”, explica.
Incluso rechazó volver a Madrid cuando recibió una oferta laboral. “Decidí no volver, ya nos instalábamos aquí, nos quedábamos ya a hacer aquí el futuro con las niñas”, afirma.
Sus hijas, Erika y Vera, de 13 y 16 años, también se han adaptado a la vida navarra. “Son unas navarras más”, comenta con orgullo.
Julio reconoce que todavía conserva parte de su origen madrileño, aunque después de tantos años también ha adquirido costumbres locales. “Ahora voy a Madrid y me dicen que tengo acento navarro y vengo aquí y me dicen que también tengo el deje. Estoy un poco en tierra de nadie”, bromea.
El relevo de una tienda con 30 años de historia
La llegada de Susana y Julio supone un nuevo capítulo para un comercio que durante tres décadas estuvo dirigido por el matrimonio navarro formado por Pilar Lanz y José Mari Elizondo.
Ellos estuvieron al frente del establecimiento durante 30 años y decidieron traspasarlo el 1 de marzo de 2025 al matrimonio ecuatoriano formado por Marcia Bonilla y Armando Vergara.
Ahora, pocos meses después, la tienda vuelve a cambiar de manos con Susana y Julio como nuevos responsables, aunque mantienen el espíritu de un comercio muy ligado a los vecinos de Azpilagaña.
Como apoyo en esta nueva aventura cuentan incluso con la ayuda de José María, el anterior frutero, cuyo hijo trabaja con Julio en la fábrica de Tajonar. “Nos está echando una mano para asesorarnos”, explica.
La pareja afronta esta etapa con ilusión y con el objetivo de seguir construyendo una relación cercana con los clientes del barrio, manteniendo abierta una tienda de las que todavía conservan el trato personal detrás del mostrador.