"Lo que más nos piden es la gamba y el torrezno": el bar de Pamplona que va como un avión
En Pamplona hay barras que se entienden con solo mirarlas: pinchos de los de toda la vida, café desde primera hora y fritos que vuelan en cuanto tocan el plato. En esa liga juega un local que lleva décadas alimentando el picoteo del día a día, con una clientela de lo más variada y un ambiente que se anima especialmente cuando llega el fin de semana.
Ese sitio es el Bar Concorde, un clásico del barrio de San Juan, abierto desde hace más de 60 años en la calle Monasterio de la Oliva 3. Está muy cerca de otros comercios locales conocidos en la zona, como la pescadería de Marta Alday, y mantiene el pulso de bar de barrio: gente que entra, saluda, pide lo de siempre y vuelve a la calle con el bocado resuelto.
Los amantes del “tente en pie” encuentran aquí terreno fértil. En la barra no faltan rabas, pintxos y tortillas de patata, una de las especialidades que se han ido ganando fama con los años. Pero si hay algo que marca el carácter del Concorde es su apuesta por los fritos, con ese punto de tentación que hace que el pincho dure poco y el segundo parezca una decisión inevitable.
Entre lo más reconocido de la casa están el frito de gamba, el torrezno y la tortilla de patata son los bocados que más se repiten cuando alguien pregunta qué pedir. También asoman los pinchos tradicionales de jamón y queso, los de siempre, los que nunca fallan, y que conviven con una barra pensada para el picoteo rápido y sin complicaciones.
La historia del local ha pasado por varias manos. En 1994 lo dirigían Íñigo González y Fernando Lizoáin, aunque el establecimiento ya estaba en marcha desde los años 70. Más adelante, en 2017, tomó el relevo Leo (Weier Huang), un veterano de la hostelería pamplonesa.
Desde hace apenas tres años, la gerencia ha cambiado de nuevo. El bar está en manos de Álex (Lei Yang) y Lia (Tialin Liu), naturales de Quing Tian (China), que cuenta con la ayuda de las peruanas Gianella, Ioana y Rosy para atender a los clientes. El responsable tiene 42 años y explica su vínculo con el negocio: “Soy familia del anterior propietario, primo. Estoy muy bien”.
El ritmo se nota en el horario, porque aquí el día arranca temprano. “Abrimos a las siete y media de la mañana de lunes a viernes”, precisa Álex, que describe unas mañanas de mucho movimiento: “Por las mañanas damos muchos cafés, pinchos y cervezas. Es un bar de siempre en el barrio”. La cercanía de oficinas influye en ese goteo constante: “Se trabaja bien, hay oficinas”.
En el Concorde no hay menú del día, pero sí opciones para quien quiera comer sin darle muchas vueltas. Ofrecen platos combinados, hamburguesas, sándwiches y bocatas, y el propio Álex tiene claro cuál es el rey del mostrador: “Lo que más se pide es el de gamba y el torrezno”.
Los fines de semana, el bar cambia de marcha y el ambiente se vuelve más deportivo. Se reparten entre los que siguen a Osasuna y los aficionados a la pelota, y se vive con intensidad frente a las dos pantallas del local, entre Riojas y combinados, mientras la barra sigue a lo suyo: salir pinchos, salir fritos y volver a empezar.
Álex llegó a esta etapa tras una larga trayectoria en hostelería. En Pamplona había trabajado en un bar en Burlada durante diez años hasta la pandemia. Ahora está en el Concorde con su mujer Lia, y sus dos hijos (Xiya Yang e Ivan Yichen), de 16 y 12 años. Habla de la ciudad con cariño y convicción: “Muy bien en Pamplona, hay seguridad en la ciudad. Me gusta Pamplona”. Y cuando aprieta el calendario festivo también se nota en la caja: “En San Fermín hay mucho trabajo”.
Después de vivir en Madrid, Barcelona, Málaga y Córdoba, Álex asegura que aquí ha encontrado su sitio. “Soy un pamplonés más. Ya no me voy de aquí… Es una ciudad más pequeña donde llegas en pocos minutos a cualquier sitio”, indica.
Las reseñas más recientes en redes sociales también van en esa línea: “Personal muy amable, comida y pinchos de calidad, terraza muy cómoda”, escribe un cliente. Otra opinión lo resume como “un bar acogedor para tomar algo en Pamplona”, y una tercera destaca que es un “sitio agradable, con terraza y buen servicio y rápido”.