Comercio Local

El bar de Pamplona que triunfa con su pincho especial de foie con manzana: "Lo comparan con uno de los mejores de la ciudad"

Pincho de foie con manzana al Pedro Ximénez en el bar Goxoenea de Pamplona. navarra.com
El foie, las bolas de pimiento y los fritos caseros han impulsado un negocio que también ofrece menú diario y de fin de semana.

Hay un pincho que se ha convertido en una pequeña obsesión entre muchos clientes de Goxoenea, en Pamplona: foie, manzana y ese contrapunto dulce que hace que más de uno vuelva a pedirlo.

Detrás de la barra están Magaly Ponce Cadena, de 36 años, y su marido, Christian Quintana Ortuza, de 38, propietarios de este bar-restaurante situado en la calle Benjamín de Tudela, 42 trasera del barrio de Mendebaldea, que en noviembre va a cumplir su primer año de vida.

“Todos los fines de semana prácticamente se llena y estamos muy, muy contentos”, explica Magaly. La pareja ha conseguido hacerse un hueco apostando por algo que consideran básico: producto casero y elaborado al momento.

El pincho de foie ha sido uno de los grandes responsables. Lo han servido con manzana al Pedro Ximénez y ahora también han introducido una versión con mermelada de arándanos. “El contraste entre dulce y salado gusta muchísimo. Los clientes lo comparan con el del bar Gaucho”, cuenta Magaly.

Una barra donde los pinchos salen recién hechos

En Goxoenea no quieren que la barra sea simplemente un escaparate. La idea es que muchos de los pinchos salgan directamente de cocina cuando los pide el cliente. “A todos nos gusta comer algo fresquito, recién hecho, como cuando te lo haces en tu casa”, resume Magaly.

Eso afecta incluso a algunos de los básicos. La tortilla de patata se prepara al momento y el pan de masa madre se hornea varias veces al día. “Lo hacemos por la mañana, por la tarde y por la noche para el turno de noche”, explica.

Junto al foie, otro de los productos que se ha convertido en seña de identidad son las bolas de pimiento picantes. “Aquí nos conocen todos por nuestros fritos”, asegura la propietaria.

Entre esos fritos aparecen también la croqueta de jamón, el frito de jamón y queso y el frito de gambón. Este último tampoco llega preparado de fuera. “Lo pelamos aquí y lo rebozamos. Todos los fritos son elaborados”, señala.

Pulpo, gambas y langostino en una carta hecha por Christian

La barra tiene más protagonistas. Entre los pinchos elaborados al momento figuran la brocheta de pulpo con espuma de patata y pimentón, el envoltini de langostino con mayonesa de chile dulce o la brocheta de gambas a la plancha con vinagreta de verduras.

También preparan tortillas de distintos tipos, desde la clásica de patata hasta versiones con jamón y queso o jamón y alioli.

Buena parte de lo que se sirve en Goxoenea lleva la firma de Christian. “La carta está elaborada por el cocinero. Toda la hizo él, que es mi esposo”, explica Magaly.

Y la filosofía llega hasta los pequeños detalles. “Las vinagretas, las mayonesas... todo lo que comes aquí es casero”, insiste.

Christian lleva cerca de dos décadas en Navarra y se ha especializado precisamente en su gastronomía. Ha estudiado cocina aquí y entre sus platos favoritos aparecen preparaciones profundamente tradicionales.

“Le gusta mucho la cocina navarra. Desde el cochinillo al chilindrón, los guisos o los callos, le gustan muchísimo”, cuenta Magaly.

Una pareja que se ha enamorado de la cocina navarra

Magaly es de Ecuador y Christian, de Perú, aunque ambos llevan prácticamente veinte años viviendo en la zona. Ella asegura que su relación con Navarra ha terminado marcando también la cocina que ofrecen. “Nosotros somos amantes de Navarra”, afirma.

Cuando trabajan con productos de temporada intentan recurrir también a producto navarro. Y la respuesta de los clientes, asegura, ha sido uno de los grandes estímulos durante este primer año.

“Los clientes valoran mucho que sea un producto casero”, señala Magaly. La propietaria destaca también que durante este tiempo han mantenido una valoración de 4,9 en las reseñas recibidas.

El negocio funciona con un equipo de cuatro personas durante la semana y cinco los fines de semana. La cocina permanece abierta aproximadamente de 11 a 15.30 horas y de 19 horas hasta el cierre.

Goxoenea ofrece además menú del día por 19,90 euros, mientras que el menú de fin de semana cuesta 32,90 euros. Quien no quiera menú puede recurrir a la carta.

Magaly Ponce sostiene el pincho de foie con manzana y las bolas de pimiento en el bar Goxoenea. Navarra.com

Del antiguo bar La Juana a una nueva imagen

El local tiene también una historia anterior. Antes de convertirse en Goxoenea fue el bar La Juana, un establecimiento vinculado a Eduardo Ruiz de Mendoza, que anteriormente había tenido el negocio en el Casco Viejo de Pamplona.

Después de la pandemia, La Juana se trasladó a esta ubicación de Benjamín de Tudela. Más tarde, el establecimiento permaneció cerrado aproximadamente durante un año antes de la llegada de Magaly y Christian.

La pareja decidió entonces darle un cambio importante. Han aportado más luz, realizado una limpieza completa, renovado las mesas y cambiado la cocina para ofrecer una imagen diferente.

“Le hemos dado más luz al local, limpiado de arriba a abajo, mesas nuevas, cocina cambiada y una nueva cara”, resume Magaly.

Y casi doce meses después de aquella apertura, los propietarios aseguran que el esfuerzo está teniendo recompensa. “Estamos empezando, pero estamos trabajando muy bien y estamos agradecidos”, asegura.

La aventura, además, ya ha crecido fuera de Pamplona. Magaly y Christian acaban de hacerse cargo de El Granero, en Salinas de Oro, un establecimiento que funciona como taberna y que incorpora además un pequeño supermercado para abastecer al pueblo y a otras localidades cercanas.

Christian se encuentra ahora más volcado allí, mientras Magaly continúa al frente del negocio pamplonés. Ella lo explica con una frase que resume perfectamente cómo se reparten el proyecto: “Él es el corazón y yo soy el alma”.