Las excavadoras están borrando en Barañáin un restaurante difícil de olvidar. Donde durante años hubo comidas familiares, enormes terrazas y hasta platos por un euro, ahora quedan máquinas, escombros y el final de una historia muy peculiar.
El edificio del antiguo Common Good, situado en la calle A número 1 del polígono de Barañáin, frente al acceso a la Sociedad Deportiva Lagunak, está siendo derribado. En su parcela está prevista la construcción de una gasolinera, promovida por la empresa Bimanus SL.
El derribo comenzó durante la primera quincena de septiembre, después de autorizarse la demolición del inmueble. El restaurante llevaba ya tiempo cerrado, pero su desaparición física pone el punto final a una aventura hostelera que comenzó a finales de 2013 con una propuesta que entonces parecía casi imposible: comer por muy poco dinero.
Y detrás de aquellos precios había una historia todavía más singular.
Una familia en paro que decidió crear su propio trabajo
El Common Good, cuyo nombre significa "bien común", nació impulsado por veinte navarros que se encontraban en paro. Entre ellos estaban los hermanos de la familia Fernandino Martín, muy vinculada desde años atrás al mundo de la hostelería.
La inversión inicial alcanzó los 250.000 euros. El 70% fue aportado por los veinte socios y el 30% restante por sus familiares, según explicó Ángel Mari Fernandino Martín, presidente de la cooperativa, en una entrevista con Navarra.com en 2022.
"Al principio estábamos ocho hermanos con las cuñadas y los demás socios eran cocineros o personas con experiencia en la hostelería", recordaba entonces Ángel Mari. Los hermanos ponían "las ganas de trabajar y el capital", mientras otros integrantes aportaban su experiencia profesional.
De ahí surgió también el nombre. Common Good quería ser precisamente eso: un negocio construido alrededor del "bien común", en el que los propios trabajadores participaban en las decisiones.
Pero lo que realmente convirtió al restaurante en un establecimiento conocido mucho más allá de Barañáin fueron sus precios.
Platos a un euro y jornadas con miles de clientes
La fórmula original era muy sencilla. El cliente pedía una bebida a precio habitual y podía acceder a platos de comida casera por sólo un euro. En sus comienzos se permitían hasta tres platos a ese precio con cada consumición.
El local tenía unos 400 metros cuadrados, cuatro comedores y capacidad inicialmente para alrededor de 400 personas. Con los años se ampliaron sus posibilidades con una gran terraza y dos cenadores cubiertos.
El éxito inicial fue enorme. Ángel Mari recordó años después que hubo jornadas en las que llegaron a acudir hasta 2.500 personas a comer. La plantilla tuvo que crecer hasta rondar los 45 trabajadores porque no conseguían atender semejante volumen de clientes.
Aquella fórmula también atravesó dificultades. Los responsables subieron precios cuando las cuentas dejaron de salir y comprobaron cómo descendía la clientela. Después llegaron otros golpes todavía mayores.
El Covid, un incendio y un nuevo comienzo
La pandemia del Covid-19 fue especialmente dura para el negocio. Sus responsables gastaron los ahorros, solicitaron un crédito y, además, tuvieron que afrontar un incendio en 2020 que causó importantes daños materiales en la cocina.
El seguro tardó meses en responder y algunos de los socios acabaron abandonando el proyecto. Los que continuaron decidieron intentarlo otra vez.
En 2022, cuando Navarra.com visitó el establecimiento, el Common Good había recuperado los platos a un euro y mantenía un llamativo menú anticrisis por 7,50 euros, con dos platos a elegir, postre, bebida y pan.
Por entonces trabajaban allí unas 25 personas. El restaurante abría desde las 12 del mediodía hasta las 12 de la noche y presumía de poder dar de comer prácticamente a cualquier hora.
Había también propuestas que llamaban poderosamente la atención por sus precios: chuletón de sidrería por 14 euros el medio kilo, parrilladas, carnes a la brasa y comida para llevar.
Y el Common Good todavía guardaba otra transformación.
Más de 200 platos y cinco cocineros de diferentes países
En septiembre de 2023, el restaurante decidió ampliar su apuesta y convertir su enorme carta en una pequeña vuelta al mundo gastronómica.
Incorporó cinco cocineros de diferentes países y especialidades para introducir unos 50 platos nuevos. Había cocina peruana, argentina, colombiana y marroquí, además de pizzas y pasta fresca.
La carta llegó a superar los 200 platos entre entrantes, primeros, segundos y postres. Uno de los más solicitados era el churrasco, cuya preparación requería paciencia.
"Lo cocinamos al horno a baja temperatura durante 20 horas y cuando la carne se deshace lo terminamos a la brasa", explicaba Ángel Mari en Navarra.com.
También triunfaban el chuletón, las costillas, la ensalada de aguacate o la bandeja paisa colombiana. El restaurante mantenía además entre semana su menú por 7,50 euros, con más de seis platos entre los que elegir.
Sus responsables incluso hablaban entonces de proyectos sociales. Colaboraban con escuelas y recibían a personas en formación, mientras contemplaban la posibilidad de crear en el futuro una fundación para ayudar a personas en proceso de reinserción.
Diez años celebrados por todo lo alto
El Common Good cumplió diez años en diciembre de 2023. Lejos de dar entonces señales de un final cercano, el restaurante preparó promociones especiales para celebrar una década de vida.
Mantenía su menú de 7,50 euros y organizó una Nochevieja especial con cena, música, animaciones, sorpresas y rifas. El propio comedor iba a transformarse después de la cena en una sala de baile.
Habían transcurrido diez años desde que aquella familia y un grupo de socios en paro decidieran invertir sus ahorros y crear sus propios puestos de trabajo.
Después, el establecimiento acabó cerrando sus puertas. En febrero de 2024, el inmueble sufrió además otro incendio. Desde entonces, el edificio permanecía sin la actividad que durante años había llenado sus comedores y terrazas.
Ahora ya ni siquiera quedará el edificio.
Una gasolinera ocupará la parcela del Common Good
La parcela del antiguo restaurante se encuentra en un lugar que ha cambiado considerablemente. Está junto al nuevo eje que conecta Barañáin con el polígono de Landaben, abierto en 2025 mediante el nuevo puente sobre el río Arga.
Precisamente allí está prevista una nueva estación de servicio, promovida por Bimanus SL. El proyecto se encuentra pendiente de completar los correspondientes trámites e informes, mientras el antiguo restaurante ya está siendo demolido.
Así desaparece del paisaje de Barañáin aquel enorme establecimiento en el que una familia golpeada por el desempleo decidió probar una fórmula insólita: cobrar prácticamente la bebida y permitir comer por apenas unos euros.
El Common Good pasó por épocas de enormes colas, 2.500 clientes en un solo día, decenas de empleados, una pandemia, incendios, menús anticrisis y una carta con más de 200 platos.
Trece años después de aquel comienzo, las excavadoras han puesto el último punto a su historia.