Comercio Local

El histórico bar de Pamplona que cambia de cara y se prepara para una nueva etapa

La fachada del Bar Bel Din se mantiene tapada por obras en la avenida de Conde Oliveto 2 en Pamplona. Navarra.com
Con más de cuatro décadas de historia, se ha convertido en uno de los establecimientos más clásicos del entorno.

Una persiana bajada y una fachada tapada en pleno centro de Pamplona siempre llama la atención, pero más todavía cuando se trata de uno de esos bares de toda la vida en los que muchos han parado alguna vez a por un pintxo rápido, un café o una tortilla de patata de las que dejan huella. Eso es lo que ha ocurrido estos días en una zona de mucho paso de la ciudad, donde un local clásico ha echado el cierre de forma temporal para someterse a una reforma.

Se trata del bar Bel-Din, situado en el número 9 de la calle Tudela, en una ubicación muy céntrica, junto al entorno de la avenida Conde Oliveto en el segundo Ensanche de la ciudad. El establecimiento ha cerrado sus puertas durante unas semanas para acometer unas obras con las que busca renovar el local y mejorar sus instalaciones antes de retomar su actividad habitual.

Los trabajos los está llevando a cabo la empresa pamplonesa Zonaquatro Diseño Interior, encargada de dar un nuevo aire a un negocio con una larga trayectoria en una de las áreas más transitadas y comerciales de la capital navarra. El bar se encuentra, además, muy cerca de la centenaria pastelería Manterola, de El Corte Inglés y de la antigua estación de autobuses, a pocos metros del casco viejo de la ciudad.

El Bel-Din no es un bar cualquiera dentro de esa zona de Pamplona. Con más de cuatro décadas de historia, se ha convertido en uno de los establecimientos clásicos del entorno, muy frecuentado a diario por trabajadores, vecinos y clientes que pasan por allí para hacer compras o gestiones. Su localización, en una esquina muy visible, ha contribuido a convertirlo en un punto habitual de paso.

A lo largo de los años, el bar ha ido ganándose un nombre propio por su oferta de pintxos, aunque hay un producto que sobresale claramente sobre el resto y que se ha convertido en una de sus señas de identidad: la tortilla de patata. Es, sin duda, uno de los grandes reclamos del local y uno de los motivos por los que muchos clientes repiten.

En su barra se han servido distintas variedades de tortilla, desde la clásica con cebolla hasta otras combinaciones más elaboradas, como la de alioli y jamón, la de gulas con chaca y gambas o la de jamón y queso. Esa variedad ha sido una de las claves de su tirón entre una clientela acostumbrada a encontrar opciones rápidas, reconocibles y con personalidad propia.

Al frente del negocio está Jesús Izquierdo Pascual, un hostelero que lleva vinculado a la hostelería desde que cumplió la mayoría de edad. Nació en Sevilla, aunque se trasladó a Pamplona con su familia cuando tenía 7 años. Después de trabajar durante la mayor parte de su vida por cuenta ajena, decidió dar el paso y abrir su propio bar.

Fue en 2013 cuando vio en este local del cruce entre la calle Conde Oliveto y la calle Tudela un enclave adecuado para emprender y, al mismo tiempo, favorecer la conciliación. El negocio mantuvo el nombre de Bel-Din, una denominación heredada de sus antiguos propietarios y formada a partir de la unión de dos apellidos.

Por el bar pasa una clientela muy diversa. Lo frecuentan trabajadores de oficinas y comercios de alrededor, personas que se acercan por la zona mientras compran o hacen trámites y también vecinos del entorno. En general, apunta, es un bar de paso, algo lógico por su situación en una esquina emblemática, justo frente al paso de peatones que conduce a la Tesorería General de la Seguridad Social.

El ritmo del local se concentra sobre todo por la mañana. A esas horas, según detalla su responsable, los clientes suelen decantarse por los pintxos más tradicionales del almuerzo y valoran especialmente la rapidez en la atención. A medida que avanza el día, empiezan a aparecer en la barra las propuestas más elaboradas. Por la tarde, en cambio, el movimiento desciende, igual que ocurre los sábados.

Ahora, el protagonismo lo tienen las obras. El cierre es temporal y la previsión es que el bar Bel-Din vuelva a abrir una vez finalicen los trabajos de adecuación, con una imagen renovada, pero manteniendo la esencia de un local muy reconocible en el centro de Pamplona y especialmente recordado por sus populares tortillas de patata.