Comercio Local

Javier, tercera generación en la última cuchillería de Pamplona: “Lo que más se vende son las navajas”

Javi Gómez Martínez en la cuchilllería que lleva su apellido en Pamplona. Navarra.com
“A día de hoy ya se factura más por internet que por venta física”. Y ese escaparate online les ha abierto camino fuera de Navarra.

Javi Gómez mira al mostrador, escucha lo que pide cada cliente y acaba llegando siempre al mismo punto: “Lo que más se vende son las navajas”. Lo cuenta con naturalidad, como quien ya ha visto pasar miles de manos por una tienda donde el objeto estrella no es un capricho, sino una herramienta que sigue teniendo tirón, tanto para el día a día como para coleccionistas en Navarra.

En pleno casco viejo, en la calle Estafeta 15, Cuchillería Gómez mantiene la persiana subida como la única cuchillería que queda en Pamplona. Es un negocio de los de antes, de oficio y paciencia, pero que también se ha modernizado para sobrevivir. Por su puerta entran vecinos, curiosos y turistas, y muchos buscan justo lo que Javi resume en dos palabras: buen acero.

Hace pocas fechas, a finales de octubre de 2025, cerró la centenaria cuchillería Caneda que dirigía Juan Carlos Caneda Viana. Juan Carlos trabajó 47 años en la tienda, que fue primero de Maximino y Eladio Arias, y posteriormente de su abuelo Ramón y más tarde de su padre Ramón. No ha habido cuarta generación.

La historia empezó en 1943, cuando el afilador gallego Valentín Gómez Lama decidió dejar de recorrer pueblos y montar su propio taller. Eligió Pamplona, alquiló un local en Estafeta y arrancó con el afilado y la reparación de paraguas. “Parece ser que Pamplona le gustó especialmente y decidió montar aquí su taller… hace 83 años”, recuerdan en la familia al hablar del origen del negocio.

Hoy, la tercera generación está al frente. Los dueños son Javi y su hermano Fernando Gómez Martínez; el tercer hermano, Federico, se dedica a otras cosas. Son hijos de Valentín Gómez Gómez, que a su vez es hijo del fundador Valentín Gómez Lama. Un relevo familiar que se ha ido haciendo sin pausa y con mucho trabajo detrás.

Javi tiene 38 años y pone números a una vida ligada a la tienda: “Llevo 15 y mi hermano unos 20 o 25. Mi padre desde los 16 años y ya está jubilado hace 15 años”. También echa la vista atrás para situar el negocio en el mapa de Estafeta: “Teníamos este local y uno enfrente, que fue el primero donde estábamos alquilados”.

Aunque el oficio suene clásico, el salto digital ha sido clave para que la cuchillería siga en pie. “Cuando yo entré, esto era solo venta física y yo metí la página web con mi hermano”, explica. El resultado, asegura, es claro: “A día de hoy ya se factura más por internet que por venta física”. Y ese escaparate online les ha abierto camino fuera de Navarra: “A nivel nacional estamos bastante bien posicionados y nos conoce bastante gente del mundo de la cuchillería”.

No es un sector fácil. Javi reconoce que “te hacen daño las grandes superficies”, pero marca una diferencia: “La persona que quiere un buen cuchillo o una buena navaja sabe que tiene que venir aquí”. En la ciudad ya no hay más tiendas de este tipo y él mismo pone contexto: “Por suerte estamos solos en Pamplona y queda una en Tudela. Antes hubo otra en la calle de la Mañueta que cerró hace pocos meses por jubilación”.

Ese cierre se ha notado especialmente en un servicio que muchos daban por perdido hasta que lo necesitan: el afilado. “Servicio de afilado que notamos mucho desde que desapareció la cuchillería de la Mañueta”, comenta. Y vuelve al corazón del negocio: “Lo que más se vende es navaja de colección o para el día a día, cuchillería de cocina, servicio de afilado… pero principalmente navajas. Más de lo que piensa la gente”.

Mantener una tienda así también tiene su parte de orgullo y de desgaste físico. “Ser tercera generación es un orgullo continuar con este negocio… es complicado y suerte que nos va relativamente bien”, afirma. En el día a día trabajan tres personas dentro, y cuentan con apoyos externos: “Otra que nos hace vídeos en internet y otra que nos lleva las cuentas, pero son externas”. Sobre si algún día habrá cuarta generación, lo frena: “Mi hermano acaba de tener una niña, pero yo no tengo hijos. Es muy pronto para hablar de cuarta generación, pero físicamente es muy difícil”.

La ubicación, en una de las calles más transitadas de Pamplona, les ayuda a aguantar. “Seguimos con la tienda abierta porque estamos en la calle Estafeta, donde pasa todo el mundo, turistas incluidos, cuando viene a Pamplona”, explica. Y compara con otras zonas: “Si estuviésemos en la calle Mayor, por ejemplo, la mitad de los locales están cerrados”. Aun así, no oculta el ruido de fondo: “Seguimos adelante pese a que cada vez te exigen más impuestos. De momento dura y estamos contentos hasta que no dure si llega el momento”.

La tienda también ha cambiado con las décadas. “Mi abuelo montó el taller en un local de alquiler de la calle Estafeta. Después, mi padre, Valentín Gómez Gómez, puso en marcha la tienda en los años 60: además del taller, se empezaron a vender artículos de regalo y juegos de mesa”. La especialización llegó con la reforma: “En el año 2000 reformamos todo el local y decidimos especializarnos en un artículo determinado: los cuchillos. Hemos puesto en marcha nuestra página web y traemos piezas importadas de mucha calidad”.

Y, aunque el nombre de la tienda suene a cuchillos de cocina y navajas bien afiladas, el escaparate va mucho más allá. También piezas para coleccionistas: “Tenemos toda clase de espadas, réplicas de las que aparecen en las películas como las de Gladiator o El Señor de los Anillos, o históricas, como la de Carlos III. Cascos, armaduras, escudos, katanas auténticas…, etc.”