Comercio Local

Los jóvenes navarros que abren con éxito en Pamplona un segundo local de venta de pollo asado

Pablo Orcoyen y Javier Aristu junto a la máquina que asa los pollos en su local de Lezkairu en Pamplona. Navarra.com
Lo preparan marinado con una combinación de hierbas y especias y lo sirven con una salsa secreta que, según cuentan, “causa furor”. 

Javier Aristu García y Pablo Orcoyen Garrido son dos jóvenes pamploneses de 27 y 28 años que hace tres años se hicieron con un local de comida para llevar en la calle Paulino Caballero 18, en pleno Segundo Ensanche de Pamplona. Desde entonces, el tirón ha sido tan fuerte que su proyecto, El Pollo Paulino, acaba de dar otro paso más.

El segundo local abrió el 19 de diciembre de 2025 y está en una esquina con mucho movimiento: Doctora Ariz 11 con Camino Oscoz, en el barrio pamplonés del Soto de Lezkairu. Un aterrizaje reciente, en una zona joven y en expansión, muy cerca de otros negocios que han ido creciendo en esta misma “ruta” del comercio local.

“Ahora combinamos los dos locales. Nos pilló las navidades y estamos muy contentos”, cuentan. Y entre el trajín de pedidos, ya tienen otra prioridad sobre la mesa: reforzar el equipo. “Buscamos personal, gente joven, sobre todo para el fin de semana, sábados, domingos y festivos. O solo domingos y festivos de cinco o seis horas”, explican.

El arranque en Lezkairu ha venido con buenas sensaciones y ventas constantes. “Vendemos bastante. Las navidades han ido muy bien. Mucho gorrín, mucho cordero y mucho cabrito”, relatan. También sitúan el contexto del barrio como una de las claves: “Es un barrio más joven y se mueve mucho. Tenemos cerca el campo de fútbol”.

En esa mezcla de plan familiar y finde de partidos, aseguran que han salido especialmente bien “mucha costilla” y que “la gente se anima”. Y en el apartado de “imprescindibles”, meten sin dudarlo sus croquetas: “Vendemos mogollón”. A eso se suman los postres: “Hay tartas de queso y de pistacho”. Sobre la acogida, lo tienen claro: “La gente es muy maja y nos ha recibido muy bien”.

¿Tercer local? La idea ronda, pero todavía no toca. “Está en la cabeza, pero de momento hay que consolidar los dos que tenemos abiertos”, señalan. Y lo justifican con la trastienda real de un negocio que crece: “Tres locales implica un sistema de producción y de organización totalmente distinto. Hacemos un asado a baja temperatura, al vacío y hay que guardarlos”. Su planteamiento, dicen, es ir paso a paso: “La idea es poco a poco ir creciendo”.

La especialidad que les ha dado nombre está clara: el pollo asado. Lo preparan marinado con una combinación de hierbas y especias y lo sirven con una salsa secreta que, según cuentan, “causa furor”. El pollo entero cuesta 13 euros, pesa 1,2 kilos y lo plantean como opción ideal para compartir entre tres personas.

Además del pollo, en El Pollo Paulino se puede pedir una buena lista de asados. Ofrecen cordero o cabrito y desde el local lo recomiendan para 10 personas. También se puede encargar medio o un cuarto. En el mostrador tienen otros clásicos que, según apuntan, funcionan muy bien: conejo, costillar de cerdo y distintas guarniciones.

Las croquetas caseras también se han convertido en otro de sus reclamos, con sabores variados como mejillón, chipirones, roquefort con pollo, pimientos con carne, hongos o jamón ibérico, entre otros. Para completar el pedido, proponen guarniciones como patatas panaderas, ensaladilla rusa o ensalada césar.

Y si el plan termina con algo dulce, tienen un cierre que repite mucho: las tartas de queso, también caseras. Se puede elegir la clásica o la de pistacho, y todo el menú está disponible tanto para recoger como a domicilio.

El negocio arrancó en 2017 con los navarros Elena Lezáun, su marido Daniel Alonso y su hermano Gonzalo Lezáun. Sin embargo, sus trabajos por cuenta ajena no les permitían dedicarse “a pleno rendimiento”. Ahí entraron en escena Javier Aristu y Pablo Orcoyen, que habían trabajado en hostelería mientras estudiaban la carrera: ADE y Derecho, respectivamente, hasta que se lanzaron a quedarse con el proyecto.

En redes sociales, las reseñas de clientes refuerzan esa buena fama. Uno de los comentarios destaca: “¡Espectacular! Hemos probado el cabrito con patatas panaderas (para Navidad) y estaba todo buenísimo, de una calidad excelente. Además, las indicaciones que nos dieron para calentarlo en casa fueron de gran ayuda y quedó perfecto”.

Otra reseña subraya el punto del producto y la regularidad: “Pollo asado muy bien hecho, jugoso y con sabor de siempre. Se nota el buen producto y el cuidado en la preparación. Rápido, rico y de total confianza para llevar. No es la primera vez que lo tomamos y siempre repetimos”.