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La sorprendente maqueta de un navarro de 77 años en una panadería de Pamplona: "Me ha costado seis meses"

Ubaldo Marcos junto a su maqueta de un pueblo medieval en una panadería de Pamplona. Navarra.com
"Son 25 metros cuadrados y todo lo he hecho de madera. No hay poliespán que valga", asegura.

A sus 77 años, Ubaldo Marcos Hernández ha vuelto a captar todas las miradas en Pamplona con una de esas creaciones que invitan a pararse delante del escaparate y observar sin prisa. El jubilado navarro ha instalado una nueva maqueta de madera que ya está llamando la atención de pequeños y mayores por su tamaño, su colorido y la cantidad de escenas que esconde.

La obra puede verse en la panadería Ogipan, situada en la calle Esquíroz 7, en el barrio pamplonés de Iturrama. Allí ha colocado su nuevo pueblo medieval, una composición completamente distinta a las anteriores y que comparte protagonismo en la zona con otros negocios conocidos, como Asados Labea, especializado en pollos asados para llevar, y La Tablita, una pizzería argentina con un producto exquisito que antes fue el bar Amanecer.

Detrás de esta nueva escena está la paciencia de Ubaldo, que lleva años dedicando muchas tardes a una afición que ya se ha convertido en seña de identidad para quienes conocen sus trabajos. Con el permiso de su esposa, Mari Carmen, y con la ayuda de su hijo Borja, trabaja en una bajera del barrio de la Rochapea, donde tiene reunidas herramientas, materiales y todo lo necesario para dar forma a sus maquetas. “Allí estoy casi todas las tardes y tengo de todo porque mi padre era ebanista. Guardo todas sus herramientas más las que compro yo”, cuenta.

No es la primera vez que sus obras se exponen en este mismo establecimiento. En años anteriores ya había mostrado otras maquetas muy reconocibles, como la futura estación ferroviaria de Berriozar en 2022, el acueducto de Noáin en 2023 o el aeropuerto de Noáin en 2025. Esta vez, sin embargo, ha dado un giro completo a su propuesta.

He intentado hacer un pueblo medieval. Algunos dicen que es un Belén, pero de Belén no tiene nada sobre todo porque las casas tienen tejado de barro y arcilla como eran antes. Tengo bastantes casas hechas y he colocado las que he podido en el hueco que tengo”, explica Ubaldo, que ha querido alejarse de las referencias más modernas para construir una escena con aire antiguo y mucho detalle.

La maqueta está pensada para que quien se acerque encuentre siempre algo nuevo en lo que fijarse. Sobre cada construcción ha colocado pequeños carteles que indican el oficio o la función de cada espacio: “casa, establos, casa del mercader, tienda, cruceiro, pequeñas chozas, panadería, cabaña, almacén, casa sacerdote, herrería, posada y ciudadela con el castillo”.

El trabajo no ha sido precisamente rápido. Según detalla, ha dedicado entre cinco y seis meses a preparar esta composición. “Las casas estaban hechas la mayoría, pero me faltaba la composición, las figuras están pintadas todas. Son 25 metros cuadrados y todo lo he hecho yo solo de madera. No hay poliespán que valga. Por ejemplo, el castillo está tratado con arena para que parezca que es piedra”, relata.

Además de construir cada elemento, uno de los mayores desafíos ha sido trasladar la maqueta desde la Rochapea hasta Iturrama. No se trata de una pieza pequeña ni fácil de mover. “En mi furgoneta. Lo he metido todo en tres o cuatro cajas con un tablero grande. Estoy contento de cómo ha quedado. La cedo a la panadería porque vivo cerca y tengo amistad con los dueños”, señala.

Para Ubaldo, esta nueva creación tiene además un atractivo especial para el público infantil. Frente a otras maquetas más técnicas o arquitectónicas, el pueblo medieval permite jugar más con la vista y descubrir escenas diferentes. “Esto tiene más cosas para ver para los críos que lo que es por ejemplo un aeropuerto”, comenta este maestro industrial de profesión, con estudios de aparejador y experiencia como electricista y fontanero.

En Ogipan, donde atienden Lourdes Rodríguez y Paco Montesinos Pozo, la respuesta de los clientes no ha tardado en notarse. Ambos destacan que la maqueta está despertando mucha curiosidad desde el primer momento. “Está gustando mucho a la gente porque está muy colorida. Está como más lleno que el aeropuerto, aunque también era bonito. Ha creado mucha expectación. Los clientes nos dicen con sorpresa que está preciosa, muy bonita y cargada de detalles. Va entrando gente y todos se paran a verla”, aseguran.