COMERCIO LOCAL
Jesús, el peluquero que abre con éxito su primer local en Pamplona: "Tengo la agenda completa"
"Hay mucha gente que me valora, que me sigue y me apoya, y eso me ha empujado a hacer algo por mí mismo con mi nombre”, relata.
Jesús Ballester Moreno, un pamplonés de 41 años que vive en Burlada, está casado y tiene dos hijas, ha dado el paso de abrir su primer negocio propio en Pamplona. Después de 23 años trabajando como peluquero, este profesional ha decidido emprender con su propio nombre y estrenar una etapa que, al menos en sus primeros días, ha arrancado con fuerza: el teléfono no deja de sonar y las citas se acumulan desde el primer momento.
Su nueva peluquería, Salón Jesús Ballester, se encuentra en la calle Rinaldi 15, bajo, en pleno barrio de Iturrama, muy cerca de otros establecimientos conocidos de la zona como la cafetería El Ambigú o el bar Irish, en la calle Serafín Olave. El local había cerrado el pasado 27 de diciembre por la jubilación de Jesús Goñi Aguirre, que llevaba 10 años y medio trabajando allí y se despidió de sus clientas con un cátering.
Para Jesús Ballester, la apertura de este local supone mucho más que un simple cambio de etapa. Es, en realidad, el salto que llevaba tiempo rondándole la cabeza después de una larga trayectoria en el sector. “Llevo en este sector unos 23 años trabajando de peluquero. He tocado varios palos, como la formación y otro tipo de cosas, como trabajar en salón, y después de tantos años he decidido que me tocaba. He comprobado que hay mucha gente que me valora, que me sigue y me apoya, y eso me ha empujado a hacer algo por mí mismo con mi nombre”, relata.
Aunque acumula una amplia experiencia profesional, este proyecto es el primero que levanta por su cuenta. Antes había trabajado siempre para otras personas: 20 años en una peluquería y los dos últimos años en otra. Fue ahí donde terminó de convencerse de que había llegado el momento de intentarlo en solitario. “Es mi primer negocio. He trabajado para otras personas, 20 años en una peluquería y los dos últimos años en otra, y ahí decidí que quería lanzarme y hacerlo por mí mismo. Ha surgido esta oportunidad”, explica.
La llegada a este local no fue fruto de una búsqueda larga ni de un plan cerrado desde hacía meses. En su caso, la ocasión apareció de forma casi casual y muy cerca de casa. Fue su mujer, que trabaja por esa zona, quien vio el cartel del traspaso al aparcar justo enfrente del establecimiento. A partir de ahí, todo fue encajando. “Fue mi mujer, que trabaja por aquí cerca. Aparcó aquí en frente y vio el cartel de que se traspasaba. Ella misma habló con Jesús y luego yo me puse en contacto con él. Congeniamos muy bien. Fueron muy buenos términos de acuerdo. Fue todo rodado y muy bien. Me gustó el sitio y me pareció una buena oportunidad”, cuenta.
Antes de abrir la persiana, Jesús Ballester ha dedicado varias semanas a transformar el interior del local. Quería que el espacio tuviera su sello personal y que el cambio se notara desde el primer vistazo. La reforma, según reconoce, ha sido más profunda de lo que pensó en un principio. “Hemos cambiado bastante. Al final estaba hecho a su gusto después de 10 años. A mí me apetecía cambiar, ya que hacía algo nuevo en mi primer negocio. Hemos cambiado el suelo y todo. Empezamos poco a poco y al final hemos cambiado todo. Se ha alargado en el tiempo más de lo que yo hubiera querido, pero ha merecido la pena. Estoy muy contento con el resultado”, asegura.
El estreno, además, no ha podido ir mejor. Durante la entrevista, el teléfono suena una y otra vez con clientes que buscan una cita. Lejos de la incertidumbre habitual de muchos comienzos, Ballester habla de unos primeros días de mucha actividad y de una respuesta que le ha sorprendido gratamente. “Estoy muy agradecido porque desde primera hora estoy trabajando muy bien. La primera semana la agenda la tengo completa y la siguiente también hay muchas citas”, afirma.
Ese movimiento constante le está sirviendo para confirmar algo que intuía desde hace tiempo: que contaba con una clientela fiel y con personas dispuestas a seguirle en esta nueva aventura. “Ahora estoy comprobando que hay mucha gente que está contenta con mi trabajo. He abierto desde la mañana y estoy sin parar”, señala.
El horario del nuevo salón es de 9.30 a 18 horas los martes y miércoles, de 9.30 a 19.30 horas los jueves y viernes, y los sábados por la mañana. La peluquería funciona como un espacio mixto, para hombre y mujer, y combina tanto a personas que ya acudían al anterior peluquero como a clientas que conocían a Ballester de su trayectoria anterior.
De hecho, algunas llegan desde distintos puntos de la comarca. Él mismo menciona clientas que se desplazan desde la Rochapea, Zizur y otros lugares, en una muestra clara de que el boca a boca sigue siendo uno de los grandes motores del oficio. “Las clientas me dicen que están contentas. Hay muchas que ya eran clientas del anterior peluquero y yo encantado. De las que yo conocía vienen de Rochapea, Zizur, etcétera… el boca a boca funciona”, comenta.
Ballester añade que la mayoría de su clientela son “señoras o señoritas” y destaca un rasgo que, a su juicio, marca mucho este trabajo: la confianza. Cuando una clienta encuentra a un profesional con el que se siente cómoda, suele repetir.
En su nuevo negocio ofrece cortes, peinados, peinados de boda, recogidos, trabajos para fiestas, color, cambios de color y técnicas actuales con mechas. “Trabajo todos los puntos. Cortes, peinados, peinados de boda, recogidos, de fiesta, color, cambios de color con técnicas de ahora con mechas, etcétera. Me gusta mucho el tema del color. Moderno, como lo que me pidan, si quieren algo más clásico”, subraya.