Comercio Local

El pimiento más dulce de la temporada provoca "peregrinaciones" a un pequeño pueblo de Navarra

Javier Pérez de Zabalza sostiene una caja de pimientos cristal en su puesto de venta en Legaria. Navarra.com
"Es un producto local, cultivado con cariño y con un sabor que se nota. Recién cogido de nuestra huerta", ha señalado. 

La llegada del otoño ha vuelto a llenar los campos de la zona denominada Tierra Estella de uno de los productos más reconocibles de la huerta navarra. La campaña del pimiento del piquillo toca a su fin con buenas sensaciones entre los agricultores, tanto por la cantidad como por la calidad. Este año, además, Javier, responsable de La Casa Arriba, ha apreciado una característica especial: "Son más dulces".

La Casa Arriba está en Legaria, una pequeña localidad de Tierra Estella hasta la que cada vez se desplazan más clientes expresamente para comprar los pimientos directamente al agricultor. El punto de venta abrió esta campaña el 3 de septiembre y mantiene la venta directa mientras avanza una cosecha que irá ganando intensidad durante las próximas semanas.

Las primeras impresiones han sido muy positivas. Javier ha explicado que este año se ha encontrado con más cantidad, mucha calidad y un sabor especialmente dulce. La explotación espera alcanzar pronto un ritmo importante de recogida, con alrededor de 600 kilos diarios, y confía en mantener o incluso superar las ventas de la campaña anterior.

El agricultor calcula que el momento de mayor actividad llegará en torno al 12 de octubre, coincidiendo con el Pilar. Para entonces, la recogida y preparación de los pimientos estará a pleno rendimiento. Sin embargo, hay un fenómeno que le está llamando especialmente la atención desde el comienzo de la temporada: el número creciente de personas que acuden directamente hasta Legaria.

"Una cosa que me está sorprendiendo mucho esta campaña es la cantidad de gente que se acerca directamente hasta Legaria desde distintos sitios para comprar el pimiento", ha explicado. A los pedidos que La Casa Arriba envía fuera de Navarra se han sumado cada vez más clientes que deciden desplazarse hasta la propia explotación. "Estando en un pueblo pequeño, es algo que me llama mucho la atención y me hace mucha ilusión", reconoce.

Para Javier, esa respuesta tiene todavía más valor teniendo en cuenta la evolución que ha experimentado su proyecto en pocos años. "Llevo relativamente pocos años metido de lleno en el mundo del pimiento y, viendo dónde empecé, no imaginaba que en tan poco tiempo íbamos a llegar hasta donde estamos hoy", ha señalado. La fidelidad de quienes regresan cada temporada se ha convertido en una de sus mayores satisfacciones.

"Que haya gente que repita año tras año, que nos recomiende y que incluso venga desde lejos a buscarnos es probablemente lo que más ilusión me hace", afirma. Javier considera que ese comportamiento refleja la confianza que han ido consiguiendo entre sus clientes. "Al final siento que poco a poco la gente está confiando en nuestro producto y en nuestra forma de trabajar".

Una de las principales señas de identidad de La Casa Arriba es precisamente esa relación directa entre quien cultiva el producto y quien termina llevándoselo a casa. La mayor parte del pimiento continúa saliendo desde Legaria directamente al consumidor final, algo que Javier considera especialmente importante porque permite conservar el contacto entre agricultor y cliente y ofrecer garantías sobre la procedencia del producto.

La explotación recibe también encargos de diferentes puntos de España, entre ellos País Vasco, Navarra, La Rioja, Barcelona, Madrid o Jaén. Los clientes pueden comprar el pimiento fresco o llevárselo ya asado, pelado, limpio y envasado, lo que permite ampliar las opciones durante una campaña en la que el piquillo continúa siendo el gran protagonista.

"El piquillo sigue siendo el rey y la gente sigue apostando por él como siempre", asegura Javier. Sin embargo, en las últimas temporadas ha detectado una tendencia cada vez más clara: el crecimiento del pimiento de cristal. "Cada año está cogiendo más fuerza. Cada vez más gente lo conoce, lo prueba y vuelve a pedirlo", explica. El aumento de la demanda ha llevado incluso a mejorar los medios de trabajo e incorporar una máquina de mayor capacidad para asar los pimientos.

Javier tiene claro que su objetivo sigue siendo mantener la esencia con la que inició el proyecto. "Siempre ha sido que la gente pueda comprar un buen pimiento directamente del agricultor, con confianza y sabiendo de dónde viene", señala. A esa venta directa se suma el trabajo con tiendas, profesionales y distribuidores que continúan confiando en La Casa Arriba campaña tras campaña. "Para mí eso también es importante, porque se van creando relaciones de confianza", destaca.

La campaña acaba de comenzar, pero en Legaria las perspectivas son buenas. Hay más cantidad, los primeros pimientos presentan una buena calidad y Javier destaca especialmente su dulzor. Pero, por encima incluso de las cifras, se queda con la respuesta de quienes regresan, recomiendan sus productos o recorren kilómetros para comprarlos directamente en el pueblo. "Ver que cada año vuelve más gente y que además nos recomienda es la mejor señal de que vamos por buen camino".