El sorprendente y repentino cierre de un bar histórico en una de las esquinas más conocidas de Pamplona
Los vecinos y clientes habituales del segundo Ensanche de Pamplona se han visto sorprendidos por el cierre repentino de un bar histórico que ha formado parte de la vida diaria de la zona desde los años 70.
Se trata del conocido bar Sol, situado en una de las esquinas más reconocibles de capital navarra: la confluencia de la avenida de Zaragoza 21, la plaza de los Fueros y la avenida de Galicia, muy cerca de la pescadería Leza, al inicio de la calle San Fermín.
El establecimiento ha cerrado sus puertas hace unas semanas con un pequeño cartel en el que se hacía referencia únicamente al fin de semana de los días 16, 17 y 18 de mayo. Sin embargo, a día de hoy, el local continúa con las persianas bajadas. En los últimos años, el bar Sol estaba regentado por una pareja asiática.
El local mantiene todavía en su fachada uno de sus carteles más reconocibles: “Café bar Sol. Desayuna a tu ritmo con nuestra súper ofertas. Disfruta del sabor de las mejores cervezas de importación. Pinchos para el que tiene prisa, el que tiene hambre o el sibarita. Degusta los serranitos y raciones”.
Durante décadas, el bar Sol de Pamplona ha sido un punto de encuentro para una clientela muy variada. Por sus mesas han pasado trabajadores de la zona, estudiantes de diferentes cursos, cuadrillas que se tomaban unas cañas para apurar el día y parroquianos habituales que acudían a por el café con leche y el pincho de tortilla de patata.
El establecimiento ofrecía una variedad de pinchos y pequeños bocadillos, principalmente por la mañana, además de diferentes tortillas. Era un bar de ambiente tranquilo, con música suave, una gran televisión encendida durante toda la jornada y unas vistas privilegiadas a la plaza de los Fueros.
El cierre ha llamado especialmente la atención por el lugar que ocupaba el local dentro del barrio. El bar Sol estaba en una esquina de mucho paso, junto a una de las entradas naturales al centro de Pamplona desde la avenida de Zaragoza y muy cerca de una zona con comercios, oficinas, centros educativos y viviendas.
El establecimiento también ha quedado unido a uno de los sucesos más graves ocurridos en esa zona de Pamplona. El 10 de octubre de 1988, una mujer murió y otra resultó herida después de que un camión con remolque arrastrara un vehículo y acabara empotrándose contra la fachada del bar Sol.
El accidente ocurrió a las 15.25 horas de un lunes. María Felisa Nogales, de 28 años, falleció al quedar su coche atrapado bajo la parte trasera del camión. Además, Lourdes López Delgado, de 16 años, resultó atropellada cuando esperaba a sus amigas para ir al colegio Ursulinas, donde estudiaba 3º de BUP.
El camión pertenecía a la empresa Tubos Estancos S.A., de Castejón, y transportaba tubos de hormigón. Tras el choque, el vehículo se empotró contra la fachada del bar Sol, aunque no llegó a causar daños personales entre las personas que se encontraban dentro del establecimiento. El conductor, Plácido Elvira, de 40 años y vecino de Castejón, resultó ileso.
Ahora, varias décadas después de aquel suceso y tras muchos años de actividad hostelera, el cierre del histórico bar Sol ha dejado una imagen poco habitual en esta conocida esquina de Pamplona: las persianas bajadas en un local que durante años ha formado parte del paisaje cotidiano de la plaza de los Fueros.