Fiestas

Gravísimas amenazas e incidentes en las fiestas de un pueblo de Navarra: “Os vamos a pegar un tiro”

Barraca de bebidas en la plaza Eugenio Asensio de Murieta. Navarra.com
En un momento determinado, a las cinco de la madrugada, lanzaron una barra de metal contra los camareros, que por poco no llegó a alcanzarles.

Un pequeño municipio navarro de Tierra Estella, de apenas 350 habitantes, ha cerrado sus fiestas patronales después de vivir dos graves incidentes que han alterado la tranquilidad habitual de las celebraciones. El más preocupante se ha producido de madrugada en la barraca de bebidas, donde se han registrado amenazas de muerte, enfrentamientos y una pelea, según han relatado trabajadores del puesto y el alcalde de la localidad.

Se trata de la localidad de Murieta en Valdega, donde los hechos han ocurrido en la noche del viernes 21 de agosto en la barraca instalada en la plaza Eugenio Asensio. El establecimiento de bebidas sale cada año a subasta por parte del Ayuntamiento y durante las fiestas se convierte en uno de los principales puntos de encuentro de vecinos y visitantes.

Una de las camareras ha explicado este lunes que todo comenzó con la llegada de un grupo de jóvenes que, según su versión, se dirigió especialmente contra uno de los trabajadores de la barraca: “Fue mucho susto porque no esperábamos que pasara esto. Aparecieron unos chavales y fueron en contra de los camareros, sobre todo en contra de uno”, ha señalado sobre unos momentos de gran tensión.

Azcona ha asegurado que los jóvenes también comenzaron a molestar a otras personas que se encontraban tranquilamente en la plaza. Según su testimonio, quitaban vasos de la barra a clientes y la situación fue subiendo de tono hasta que comenzaron los enfrentamientos con los trabajadores. En un momento determinado, ha explicado, lanzaron una barra de metal contra los camareros, que por poco no llegó a alcanzarles.

La gravedad de la situación obligó finalmente a los responsables de la barraca a cerrar el establecimiento con ayuda de varios jóvenes del pueblo. La camarera ha explicado que quienes acudieron a ayudar también se vieron involucrados posteriormente en una fuerte pelea. “Hubo amenazas de que les iban a matar. Que como saliesen de aquí les iban a pegar algún tiro, que sabían dónde vivían. Hubo de todo”, ha relatado.

Según la versión facilitada por la trabajadora, tanto las personas que protagonizaron los altercados como los camareros serían de Estella. Azcona considera que un episodio de estas características perjudica especialmente a una localidad pequeña como Murieta. “Para el pueblo es muy malo porque asusta mucho, también a la gente que viene”, ha explicado tras unos hechos que han generado inquietud entre vecinos y responsables municipales.

El alcalde de Murieta, Felipe Ajona, ha asegurado que las fiestas se han desarrollado “con armonía y alegría con la excepción de dos incidentes aislados”. Sobre los altercados en la barraca, ha señalado que el Ayuntamiento se ha visto afectado por un problema en el que no tenía participación alguna y que, según la información que maneja, tendría su origen en un conflicto anterior ocurrido en Estella.

Vinieron a montarla a Murieta sabiendo que venía a trabajar a la barraca de fiestas. Hubo forcejeos, sangre, denuncias y de todo”, ha indicado Ajona. El alcalde ha confirmado además que el Ayuntamiento respaldó a los responsables del puesto de bebidas y decidió solicitar un refuerzo de la Policía Foral después de conocer nuevas amenazas que apuntaban a que los incidentes podían repetirse durante la siguiente noche.

Ante ese riesgo, dos patrullas de la Policía Foral, con cuatro agentes, permanecieron en la plaza durante la noche del sábado al domingo. La vigilancia especial permitió que la jornada transcurriera con normalidad y sin nuevos enfrentamientos. “Gracias a Dios no hubo más problemas”, ha señalado el alcalde, que ha explicado que habían recibido información sobre amenazas difundidas por WhatsApp en las que se advertía de una posible vuelta a Murieta.

Ajona ha recordado que la barraca de bebidas supone también una importante fuente de financiación para las fiestas. El Ayuntamiento la saca a subasta anualmente y este año la adjudicación ha alcanzado los 8.000 euros. El alcalde ha mostrado su apoyo a los trabajadores y testigos de los hechos ante unas amenazas que, según ha indicado, han sido denunciadas, y ha reclamado que “se depuren posibles responsabilidades”.

El otro incidente de las fiestas se había producido un día antes, el jueves 20 de agosto, durante el primer toro de fuego. El Ayuntamiento decidió este año eliminar los denominados ‘borrachos’, pequeños elementos pirotécnicos que salen disparados por el suelo, para reducir el riesgo de quemaduras y posibles incendios. La medida provocó la protesta de un grupo de jóvenes, que colocó una pancarta e intentó interferir en el desarrollo del acto.

El alcalde ha explicado que el Consistorio tiene pendiente una reclamación de casi 5.000 euros por las heridas que habría sufrido una persona con estos elementos pirotécnicos en años anteriores. “No aceptamos que se ponga la pancarta delante y desestabilicen a la persona que lleva el toro de fuego porque pudo ocurrir un accidente grave”, ha señalado. Ajona ha defendido que se puede protestar, pero sin poner en peligro a quienes participan en el espectáculo. Tras aquel primer episodio y los altercados de la barraca, el resto de las fiestas de viernes, sábado y domingo se ha desarrollado con normalidad.