Polémica en un pueblo de Navarra por un toro de fuego ‘sin borrachos’ que acaba en un intento de boicot
La polémica se ha producido en Murieta, en la zona denominada Tierra Estella, después de que el consistorio haya decidido que este año el toro de fuego salga sin los populares cohetes conocidos como ‘borrachos’. Son pequeñas piezas pirotécnicas que se desplazan a gran velocidad y de manera imprevisible a ras de suelo mientras desprenden chispas.
Estos cohetes, conocidos también en otros lugares como buscapiés o cohetes carretilla, han formado parte durante años del espectáculo y aportan uno de sus componentes de mayor riesgo. Su trayectoria es difícil de prever y pueden alcanzar los pies de los espectadores, provocar quemaduras o prender la ropa de quienes se encuentran cerca.
El Ayuntamiento que dirige el alcalde Felipe Ajona ha optado este año por eliminarlos del toro de fuego para reducir los riesgos. Detrás de la decisión existe además un antecedente que preocupa especialmente al consistorio.
El Ayuntamiento de Murieta está todavía pendiente de la resolución de una reclamación de casi 5.000 euros presentada por una persona que sufrió heridas durante uno de estos actos. Ante esta situación, la Alcaldía ha preferido no asumir nuevos riesgos y mantener el toro de fuego, pero prescindiendo de los ‘borrachos’.
La medida no ha convencido a todos. Una parte de los jóvenes de la localidad considera que, sin estas piezas pirotécnicas, el toro de fuego pierde emoción, interés y buena parte del riesgo que tradicionalmente ha caracterizado el espectáculo.
El descontento ha ido más allá de una simple protesta durante el primer toro de fuego de las fiestas, celebrado este jueves 20 de agosto a las 22 horas. Un grupo de jóvenes se ha colocado en mitad de la calle con una pancarta "un toro sin borrachos no es de Murieta" y ha tratado de impedir el paso del toro.
La acción ha conseguido detener parcialmente la carrera y ha generado momentos de tensión. La persona encargada de portar y conducir la estructura del toro de fuego ha tenido dificultades para avanzar y, durante el incidente, ha sufrido incluso alguna zancadilla, con el consiguiente riesgo de caída en un acto en el que se utiliza material pirotécnico.
La situación ha continuado una vez terminado el toro de fuego. Se han producido enfrentamientos verbales entre algunos participantes y otros espectadores, que han acabado derivando en momentos de violencia física. Varias personas han tenido que intervenir para separar a quienes estaban intercambiando golpes.
Tras lo sucedido, el Ayuntamiento ha puesto la situación en conocimiento de la Policía Foral, cuyos agentes controlan los accesos a Murieta durante la celebración del toro de fuego. El objetivo ha sido evitar que una protesta similar pudiera repetirse y generar una situación de peligro.
El intento de boicot, de hecho, no se ha vuelto a producir durante los siguientes días de las fiestas patronales, por lo que el toro de fuego ha podido celebrarse con normalidad y con las nuevas condiciones establecidas por el consistorio.
El alcalde de Murieta, Felipe Ajona, ha defendido el derecho de cualquier vecino a mostrar su desacuerdo con la decisión municipal, pero ha marcado una línea clara cuando comienza el espectáculo. “Cualquiera puede protestar y colocar una pancarta. Está en su perfecto derecho, pero cuando llegue el toro de fuego deben apartarse. No se puede boicotear por el peligro que se puede generar”, ha señalado.
El toro de fuego cuenta con una larga tradición en Murieta y es uno de los actos que cada noche concentra a vecinos y visitantes en las calles de la localidad. La polémica de estas fiestas ha abierto ahora un debate entre quienes defienden mantener intacta la emoción de la tradición y un Ayuntamiento que ha decidido anteponer la seguridad después de las incidencias registradas en años anteriores.