• domingo, 02 de agosto de 2026
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SOCIEDAD

Destino Sonora, el grupo navarro que lleva la alegría mexicana de pueblo en pueblo: "Tenemos nuestro propio estilo"

Destino Sonora reúne a seis músicos navarros y adapta cada concierto al público, con clásicos mexicanos, temas en euskera y piezas locales.

Destino Sonora, el grupo navarro que lleva la alegría mexicana de pueblo en pueblo.
Destino Sonora, el grupo navarro que lleva la alegría mexicana de pueblo en pueblo.

Cada fin de semana, un matrimonio octogenario consulta la agenda de actuaciones de un grupo navarro antes de decidir a qué pueblo desplazarse. Allí donde suenan sus trompetas, su acordeón y sus canciones mexicanas, aparecen dispuestos a bailar y cantar.

La pareja se ha convertido en una de las seguidoras más fieles de Destino Sonora, una formación integrada por seis músicos navarros que durante el verano recorre distintas localidades de la Comunidad foral y de provincias limítrofes.

El grupo se ha especializado en un repertorio de canciones clásicas mexicanas, piezas de la tierra y temas populares capaces de reunir frente al escenario a personas de distintas generaciones.

Aunque sus integrantes defienden que han construido un estilo propio, las comparaciones con otra conocida formación navarra han aparecido en más de una ocasión.

“Fue en Huesca cuando nos compararon por primera vez con el grupo Puro Relajo, ya que nuestro formato instrumental y el repertorio musical eran parecidos, incluso los gorros que vestimos”, señala Patxi Martín, guitarra, voz y fundador de Destino Sonora.

De aquella comparación ha surgido una definición que los músicos reciben con humor: “Aunque tenemos nuestro estilo propio, nos reconocen como la marca blanca de Puro Relajo”.

Patxi Martín fundó el grupo en 2019 después de haber participado en orquestas y otras formaciones de mariachi. El proyecto comenzó con otros cuatro músicos, pero se ha ido transformando hasta alcanzar su composición actual.

Destino Sonora cuenta ahora con dos voces a dúo acompañadas por guitarra y mandolina, bajo, acordeón y dos trompetas. Una estructura pensada para ofrecer música directa, cercana y reconocible.


Desde el principio, Martín tuvo claro que las canciones mexicanas debían ser la base del repertorio. Había crecido escuchándolas y conocía la huella que grupos como Joselu Anaiak y Egan habían dejado al trasladar al euskera aquellos ritmos pegadizos.

“La música mexicana es la música de la alegría y del amor: si estás triste, ponte un corridito, y si estás alegre escúchate un bolero, pura catarsis para el cuerpo porque hasta el desamor es bonito”, explica Mikel Santamaría, voz, mandolina, percusión y txirula.

El grupo también reivindica la conexión histórica y musical existente entre Navarra y México. Una relación alimentada por los compatriotas que emigraron, descubrieron nuevos instrumentos y ritmos y los acercaron después a una sociedad con una idiosincrasia parecida.

Esa vinculación está presente incluso en el nombre de Destino Sonora, que tiene un doble significado.

Por una parte, supone un guiño al estado mexicano de Sonora, en cuya fundación participaron religiosos navarros y que llegó a ser conocido como la “nueva Navarra”.

Por otra, recuerda a los mexicanos del norte que tienen como destino el estado estadounidense de Arizona y que atraviesan el desierto compartido entre ambos territorios en busca de una vida mejor.

Tras el parón provocado por la pandemia, Destino Sonora ha actuado en un centenar de localidades de Navarra, Soria, Guipúzcoa, Huesca, Álava y Zaragoza.

Sus actuaciones se han repartido entre fiestas patronales, bodas, celebraciones, festividades, eventos y actos privados. El grupo ofrece cuatro formatos diferentes: vermú, café concierto, tardeo y noche.

Entre sus próximas actuaciones figuran citas este domingo en Salinas Ibargoiti, Club Natación Pamplona (viernes 7), Aranguren (sábado 8) y Aisa (Huesca) el próximo miércoles.

La formación está compuesta por seis músicos de entre 22 y 60 años. Junto a Patxi Martín y Mikel Santamaría se encuentran Iñigo Pascual, acordeonista de Barañáin que finaliza este año el grado superior de acordeón, y Julen Goñi, bajista de Sarriguren.

El dúo de trompetas lo forman Julián Cornago, profesor con especialidad musical y natural de Ribaforada, y David Gómez, de Tafalla.

Más allá de los instrumentos, sus componentes destacan el buen ambiente interno y una meta compartida: conseguir que el público cante y baile desde el comienzo del concierto.

“Nos adaptamos a lo que tenemos enfrente: no es lo mismo gente mayor, para la que metemos más valses y boleros, que jóvenes después de cenar, que reclaman corridos y marcha”, han explicado.

Esa capacidad para leer al público se ha convertido en uno de sus principales secretos. El grupo busca llegar tanto a los abuelos como a los nietos, muchos de los cuales conocen también las letras de las canciones.

La adaptación se extiende al idioma y al lugar de cada actuación. En Baztan, Sakana y Guipúzcoa interpretan canciones en euskera. Cuando viajan a Soria, pueden incorporar algún pasodoble de la zona para captar desde el primer momento la atención del público.

Los conciertos se completan con piezas instrumentales como polkas y fandangos, pensadas para bailes colectivos, además de conocidos popurrís que suelen reservar para los bises.

En su repertorio no faltan canciones míticas como El Rey y Caballo Prieto. El cierre suele llegar con Volver, Volver, uno de los temas más reconocibles de la música mexicana.

La formación ha optado principalmente por versionar canciones conocidas. “Tener temas propios y que sean conocidos solo está al alcance de los grandes, por eso no nos lo planteamos”, ha señalado Patxi Martín, aunque Mikel Santamaría sí ha compuesto un himno para el grupo.

Cada contratación incluye un mínimo de 90 minutos de música en directo, durante los que pueden interpretar hasta 40 temas.

Los músicos subrayan que no utilizan pistas ni secuencias para simular una formación más amplia. “No hacemos trampas con pistas y secuencias en las que se escuchan mariachis completos”, han recalcado.

Las actuaciones llegan principalmente mediante solicitudes directas de ayuntamientos y concejos, contactos a través de las redes sociales y propuestas realizadas por la propia formación. En pocas ocasiones trabajan mediante representantes musicales.

Y mientras su agenda continúa sumando fechas, el matrimonio octogenario sigue consultando dónde será el siguiente concierto. Una fidelidad que resume el propósito de Destino Sonora: convertir cada actuación en un encuentro compartido entre generaciones, canciones y ganas de bailar.

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