Corrupción

María Chivite descarta dimitir por la corrupción y el caso Santos Cerdán: "No he hecho nada ilegal"

La presidenta de Navarra, María Chivite, en el marco de su intervención en los desayunos del Ateneo este lunes en Madrid. EFE/ J.J. Guillén
La presidenta navarra ha defendido en Madrid su continuidad y ha desvinculado por completo al Gobierno foral y al PSN del caso que afecta a Santos Cerdán.

María Chivite ha respondido este lunes a las críticas por su relación política con el ex secretario general del PSOE Santos Cerdán sumido en varios casos de corrupción y ha dejado claro que no piensa marcharse. La presidenta del Gobierno de Navarra ha asegurado que no tiene “ningún motivo” para abandonar porque, según ha defendido, ni ella ni su Ejecutivo ni el PSN han hecho “nada ilegal”.

La dirigente socialista ha realizado estas declaraciones durante su participación en los desayunos del Ateneo de Madrid, donde ha estado acompañada por la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno, Elma Saiz. Allí ha querido marcar distancia con el caso que afecta a Cerdán y ha insistido en que no tiene relación con la gestión desarrollada en Navarra.

Quien abandona pierde y yo no tengo ningún motivo para abandonar porque no he hecho nada ilegal”, ha afirmado Chivite al ser preguntada por las críticas de la oposición y por las consecuencias políticas de su relación con el exdirigente socialista.

La presidenta navarra ha garantizado que “nada tienen que ver” los hechos por los que Santos Cerdán deberá responder ante la justicia con la acción del Gobierno de Navarra, ni en la actual legislatura ni en la anterior, ni tampoco con la actuación del Partido Socialista de Navarra.

En su intervención, Chivite también ha cargado contra la oposición en la Comunidad foral. En concreto, se ha dirigido a UPN, PP y Vox para pedirles que frenen sus ataques y ha denunciado que están intentando deteriorar la imagen institucional de la comunidad.

Vale ya de intentar manchar la imagen de Navarra”, ha venido a reclamar la presidenta, convencida además de que mantiene la confianza del secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, así como del conjunto del partido.

Preguntada expresamente por Sánchez, Chivite ha afirmado que es “sin duda” el mejor candidato con el que cuenta el PSOE. También ha rechazado de forma tajante cualquier hipótesis sobre un posible papel suyo en el llamado “possanquismo”, una posibilidad que ha negado “de forma radical”.

La presidenta navarra ha descartado además que un mal resultado del PSOE en las próximas elecciones andaluzas pueda provocar un adelanto de las elecciones generales. A su juicio, se trata de procesos políticos distintos y con dinámicas diferentes.

Más allá de la polémica por Santos Cerdán, Chivite ha aprovechado su intervención para exponer algunas de sus posiciones políticas. Entre ellas, ha reconocido que le gustaría avanzar hacia un modelo federal para España, al considerar que las comunidades autónomas han “madurado”, aunque ha admitido que ahora mismo no existe el clima político necesario para abordar una reforma constitucional de ese alcance.

También se ha referido al sistema de financiación navarro y ha defendido que el modelo de Navarra no es extrapolable en este momento a otras comunidades. Según ha explicado, contar con un sistema propio de recaudación exige un cuerpo técnico de Hacienda “muy bien formado” y una estructura que no se puede construir de un día para otro.

En ese contexto, ha relatado incluso que así se lo trasladó al presidente catalán, Salvador Illa, al abordar la dificultad de asumir directamente la recaudación de impuestos en lugar del Estado.

Chivite ha hablado asimismo del clima político y social y ha advertido de que en Navarra se han incrementado en los últimos tiempos, igual que en Euskadi, los actos de provocación de la ultraderecha. Aun así, ha apelado a las fuerzas progresistas a no entrar en ese terreno y a no responder a esas provocaciones.

La presidenta navarra ha tratado de cerrar filas en torno a su gestión y a la del PSN, en un momento de máxima presión política por el impacto del caso de Santos Cerdán. Su posición, al menos por ahora, ha quedado fijada con una idea central: seguir al frente y rechazar cualquier sombra de ilegalidad sobre su Gobierno y su partido.