La calle más famosa de Pamplona para ir de pinchos: 30 bares en menos de 200 metros y un frito legendario
Pamplona es mundialmente reconocida por su gastronomía, pero hay un rincón en el corazón del Casco Antiguo que pulveriza todos los récords de densidad hostelera. Se trata de la calle San Nicolás, una emblemática vía que concentra nada menos que 30 establecimientos de hostelería en apenas 190 metros de recorrido. Esta asombrosa cifra supone una media matemática de un bar cada 9,04 metros. Un hito que ha llevado a la prestigiosa revista especializada Viajar a definirla como el gran referente donde la cultura del pincho alcanza su máxima expresión en Navarra.
La céntrica calle conecta la conocida plaza del Castillo con la histórica Iglesia de San Nicolás, un templo levantado en el siglo XII que en la Pamplona medieval cumplía una doble función religiosa y de bastión militar defensivo para su propio burgo. Tras ser devorada por un incendio en 1222 debido a los enfrentamientos con el barrio vecino de San Cernin, fue reconstruida en el año 1231 bajo el reinado de Sancho VII el Fuerte, dejando como legado los muros fortificados y la torre almenada que hoy presiden el final del paseo gastronómico.
El templo del 'Frito de huevo' con más de dos millones de ventas
La actividad en San Nicolás no da tregua y se transforma a lo largo de la jornada. Las mañanas arrancan con las terrazas ocupadas por los vecinos, dando paso por la tarde al bullicio de las cuadrillas que practican el tradicional txikiteo o poteo. El momento álgido de la semana se vive cada jueves gracias al fenómeno del "juevintxo", la popular iniciativa que ofrece un pincho junto a un vino o un zurito a precio cerrado y que arrastra tanto a locales como a turistas.
A la hora de la verdad en la barra, la revista Viajar destaca paradas obligatorias con nombres propios:
- Vermutería Río: Fundada en 1963 por la familia Barberena, se coronó como el Mejor Bar de Pinchos en el Campeonato de Euskadi y Navarra 2025. Su joya de la corona es el legendario "Frito de huevo" (un huevo cocido con bechamel y empanado) que ya ha superado la espectacular cifra de dos millones de unidades vendidas desde que colocaron un contador en el local en 2015.
- La Mandarra de la Ramos: Otro de los grandes estandartes de la calle, reconocido por elaboraciones tan exitosas entre los clientes como su frito de pimiento y la vieira gratinada.
- Casa Otano: Un clásico de las mesas pamplonesas que mantiene viva la esencia de la gastronomía de la tierra ofreciendo en su carta habitual un ajoarriero tradicional de primer nivel.