Sociedad

Investigadores de la Clínica Universidad de Navarra alertan sobre una enfermedad con alto riesgo

Ponentes de la jornada de ‘Innovación en prevención de la infección por VRS, retos de un SNS único’. De izquierda a derecha: los doctores Alejandro Fernández Montero y José Manuel Moreno, de la CUN; Diana Sánchez, de la Fundación Jiménez Díaz; Nerea Crespo, de la CUN; y Carlos Scarpellini, de GSK. CEDIDA
Los especialistas han alertado sobre la necesidad de dar una respuesta sanitaria coordinada y basada en la experiencia y la evidencia científica. 

La Clínica Universidad de Navarra ha celebrado en Pamplona una jornada centrada en la innovación en la prevención del virus respiratorio sincitial (VRS), una de las infecciones que más ingresos hospitalarios provoca en la etapa infantil, especialmente en menores de cinco años.

Esta elevada carga asistencial también afecta a adultos mayores de 60 años y a personas con enfermedades crónicas o con el sistema inmune debilitado.

Durante el encuentro, los especialistas han alertado sobre la necesidad de dar una respuesta sanitaria coordinada y basada en la experiencia y la evidencia científica, especialmente ante los picos de contagio que se registran cada año entre los meses de enero y febrero. El objetivo es evitar la congestión de hospitales como la vivida en la última campaña invernal.

El desarrollo de técnicas diagnósticas más precisas, como la PCR, ha permitido identificar con mayor claridad al VRS como causa de infecciones respiratorias.

Según ha explicado la doctora Nerea Carrasco, especialista en Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra, esta categorización permite evaluar mejor “la carga asistencial que pueda suponer el VRS, incluyendo datos como las hospitalizaciones, estancias prolongadas, ingresos en UCI y cifras de mortalidad”.

Los primeros estudios en España indican que cerca del 15% de los casos de VRS derivan en hospitalizaciones. La mortalidad general se sitúa entre el 1% y el 2%, aunque se eleva hasta el 10% en mayores de 80 años. De hecho, durante el último invierno, los pacientes con VRS ingresaron en UCI con más frecuencia que aquellos afectados por gripe o COVID-19, según datos del informe SiVIRA de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica.

“La clave ahora está en realizar un diagnóstico diferencial ante infecciones respiratorias graves y en prevenir su gravedad, especialmente mediante medidas preventivas como la vacunación”, ha subrayado la Dra. Carrasco, que también ha recordado que aún no existe un tratamiento efectivo frente al VRS.

En 2023, la inmunización frente al VRS se incorporó al calendario vacunal infantil y, según el Ministerio de Sanidad, ha tenido un “impacto muy positivo”. Las cifras apuntan a una reducción del 75% en los ingresos de recién nacidos, en comparación con estimaciones previas.

El reto ahora es aplicar esta estrategia a los grupos de riesgo en adultos: mayores de 60 años y pacientes con enfermedades crónicas o múltiples patologías.

Aunque algunas comunidades autónomas ya han comenzado a implementar estas políticas, todavía no hay una aplicación homogénea en todo el Sistema Nacional de Salud, como ha destacado el doctor Alejandro Fernández Montero, especialista del Área de Medicina del Trabajo de la Clínica y organizador de la jornada.

El VRS suele presentar síntomas leves entre adolescentes y adultos sanos, similares a un catarro común. Por ello, no se contempla la vacunación de esta parte de la población. Sin embargo, la alta incidencia del virus, con picos de hasta 125 casos por cada 100.000 habitantes, está generando problemas laborales recurrentes cada invierno.

“El VRS provoca un elevado absentismo laboral. Aunque no impide trabajar a adultos jóvenes sanos, sí pueden contagiar a personas vulnerables. Por eso, además de la vacunación, desde la Medicina del Trabajo recomendamos medidas de prevención como la higiene de manos o el uso de mascarillas, especialmente en hospitales y residencias de mayores”, ha concluido el Dr. Fernández Montero.