El pueblo navarro que ha recuperado una uva documentada en 1620 y la ha unido a arqueología, vino y cocina romana
Legatum en Eslava ha reunido este sábado a medio centenar de personas en una jornada dedicada al patrimonio, la cultura y el vino. El Ayuntamiento de Eslava ha organizado la segunda edición de esta propuesta, que ha recorrido varios espacios históricos del municipio.
La programación se ha desarrollado en el Edificio Núcleo, el pasadizo medieval y el atrio de la iglesia de San Miguel. A través de diferentes actividades, los asistentes se han acercado al pasado romano de la zona, la historia del viñedo y el patrimonio arqueológico de Santa Criz.
La jornada de Legatum en Eslava ha comenzado con la mesa redonda “¿A qué sabía la Navarra romana?”, dirigida por la periodista Elena Arraiza. En ella han participado el investigador Javier Larequi Fontaneda; Félix Cibrián, responsable del Negociado de Viticultura de EVENA; Julián Palacios, de Viticultura Viva; y Francesca Mariani, técnica del Ayuntamiento de Eslava.
La conversación ha conectado la investigación arqueológica de Santa Criz con la historia del viñedo, los conocimientos vinculados a la tierra y las posibilidades que ofrece el patrimonio para los pequeños pueblos. Los participantes han reflexionado sobre las huellas que ha dejado el paso del tiempo y sobre la importancia de interpretarlas y conservarlas.
Durante el encuentro se han abordado los lagares y estructuras de producción que permiten conocer cómo se vivía y cultivaba en época romana. También se ha hablado de las variedades de uva documentadas en archivos y de las cepas antiguas que todavía conservan conocimientos relacionados con la agricultura tradicional.
Tras la mesa redonda, Javier Larequi ha presentado los avances realizados durante la actual campaña de excavación en el castro vascón de Santa Criz. Los trabajos han continuado ampliando la información disponible sobre este asentamiento y sobre la vida en este territorio antes y durante el proceso de romanización.
El programa de Legatum en Eslava ha continuado posteriormente en el pasadizo medieval. Allí, Francesca Mariani ha explicado a los asistentes el origen y la función que tuvo este singular espacio del municipio.
Uno de los momentos destacados de la jornada ha llegado con una cata de vino elaborado con uva Berués, una variedad tinta que aparece documentada ya en 1620 en los archivos municipales de Sada y Eslava. Esta variedad estuvo cerca de desaparecer, pero ha conseguido regresar al viñedo gracias a diferentes trabajos de recuperación.
En concreto, EVENA ha desarrollado labores de localización, identificación, conservación y recuperación de la Berués. Este trabajo ha permitido preservar una variedad histórica estrechamente vinculada a la tradición vitivinícola de esta zona de Navarra.
La experiencia se ha trasladado después hasta el atrio de la iglesia de San Miguel, donde se han podido degustar el Bodega Eslava Rosé 2025, de Bodega Eslava, y el Arbayún Tinto 2021, elaborado por Baja Montaña Viñedos y Bodegas.
Los vinos han estado acompañados por tres pinchos inspirados en la cocina romana. Las elaboraciones han tomado como referencia el moretum, la lucanica y la isicia omentata, tres preparaciones con las que la gastronomía también ha servido para acercar al público a la época romana.
La segunda edición de Legatum ha terminado con el concierto “Roma a través del cine”, interpretado por Legatum Ensemble en el atrio de San Miguel. La música se ha sumado así a la arqueología, el vino y la gastronomía como otra forma de aproximarse al pasado desde una perspectiva actual.