Terremoto en Volkswagen: el gigante alemán sopesa despedir a 100.000 trabajadores y cerrar cuatro fábricas
Giro drástico e inesperado en la estrategia de uno de los mayores colosos industriales de Europa. El grupo automovilístico alemán Volkswagen tiene la intención de intensificar notablemente sus planes de ahorro globales y está estudiando la posibilidad de reducir hasta 100.000 puestos de trabajo en todo el mundo. Esta cifra supone el doble de los despidos y salidas que la compañía había anunciado oficialmente hasta la fecha, según ha revelado este viernes la prestigiosa revista económica alemana Manager Magazin.
La reestructuración no se limitaría únicamente a amortizar puestos de trabajo a través de prejubilaciones o bajas incentivadas. La citada información, que cita a fuentes directamente conocedoras de la situación interna de la multinacional, advierte de que cuatro fábricas del grupo Volkswagen en Alemania podrían cerrar sus puertas a medio plazo, rompiendo una tradición histórica de paz social en el corazón automovilístico germano.
Las cuatro fábricas amenazadas por el cierre
Los nuevos y severos planes de ajuste forman parte de los objetivos estratégicos establecidos de cara al año 2030. Aunque la junta directiva de la compañía ya discutió estas medidas el pasado miércoles, la fecha clave en el calendario será el próximo 9 de julio, día en el que el consejo de supervisión del grupo automovilístico debatirá formalmente la viabilidad de este tijeretazo histórico.
Según los detalles trascendidos, las plantas afectadas por un posible desmantelamiento a medio plazo pertenecen a las marcas principales del consorcio:
- Tres fábricas de la marca Volkswagen situadas en las localidades de Hannover, Zwickau y Emden.
- Una planta de la marca Audi ubicada en Neckarsulm.
Este nuevo escenario laboral pulveriza el marco negociado previamente. Hasta ahora, Volkswagen solo había puesto sobre la mesa el recorte de 50.000 empleos en Alemania hasta el año 2030 (de ellos, 35.000 concentrados en la marca VW). De hecho, la dirección de la empresa mantenía un acuerdo vigente con el potente sindicato IG Metall que garantizaba el empleo, como mínimo, hasta 2030 en todas las factorías alemanas; un pacto que ahora salta por los aires ante la gravedad de la crisis del sector.
Reacción templada en los mercados financieros
A pesar del impacto social de la noticia y de la incertidumbre que genera en el resto de plantas que el consorcio tiene repartidas por todo el continente, los mercados financieros han reaccionado con una calma tensa. Dos horas después de la apertura de la sesión de negociación en la Bolsa de Fráncfort, las acciones del grupo Volkswagen —matriz que engloba a marcas tan potentes como Audi, Porsche, Seat, Cupra y Skoda— cotizaban con una leve subida del 0,4 %, situándose en los 77,64 euros.
Los inversores parecen ver con buenos ojos el endurecimiento de las políticas de ahorro para garantizar la rentabilidad del grupo frente al estancamiento del coche eléctrico y la feroz competencia asiática, aunque la batalla sindical en el seno de la compañía en Alemania no ha hecho más que empezar.