Terremoto en Volkswagen: pérdidas récord de 4.600 millones y amenaza de 100.000 despidos mientras Landaben se blinda
Alarma máxima en el corazón del gigante automovilístico europeo. El grupo Volkswagen ha registrado en el tercer trimestre unas pérdidas netas atribuidas de 4.648 millones de euros —multiplicando por diez los números rojos del ejercicio anterior—, una debacle financiera que ha obligado a su cúpula a anunciar medidas drásticas de reestructuración que podrían traducirse en el recorte de hasta 100.000 puestos de trabajo en todo el mundo hasta 2030 sobre una plantilla de 650.000 operarios.
El director Financiero y de Operaciones del consorcio, Arno Antlitz, ha advertido este jueves de que la multinacional "no puede perder tiempo" y debe aplicar tijeretazos de urgencia tras encadenar un trimestre catastrófico. El desplome de ventas en China (con caídas del 30%), el impacto de los aranceles de Estados Unidos y depreciaciones extraordinarias de activos —encabezadas por un ajuste de 6.400 millones en el fondo de comercio de Porsche— han dinamitado la rentabilidad del grupo, que ha visto cómo sus pérdidas después de impuestos superaban los 5.800 millones entre julio y septiembre.
La paradoja del coche eléctrico: más pedidos, menos ganancia
La tormenta que azota a la matriz en Wolfsburgo salpica directamente a la transición hacia la movilidad sostenible. Antlitz ha puesto el dedo en la llaga al reconocer un dilema crucial para factorías como la de Landaben en Pamplona: el éxito comercial del coche eléctrico está devorando la rentabilidad operativa del consorcio alemán.
- Menor margen por cada unidad: Los modelos a batería representan ya el 40% de la cartera de pedidos del grupo —con 150.000 solicitudes concentradas en su gama urbana—, pero dejan un beneficio muy inferior al de los motores térmicos tradicionales.
- Rentabilidad en negativo: Durante el tercer trimestre, por cada 100 euros que Volkswagen ingresó, perdió 7,80 euros en términos operativos. La previsión de margen para 2026 se ha desplomado al 1%.
- Tijera a la gama: El plan de emergencia contempla simplificar estructuras, abaratar costes en planta y reducir el catálogo de modelos a la mitad.
¿Cómo deja este terremoto a la planta de Landaben?
El anuncio del recorte masivo de plantilla y modelos a nivel global contrasta de lleno con el calendario que vive la fábrica navarra. Landaben encara su propia velocidad de crucero tras haber completado una inversión de más de 105 millones de euros para reconvertirse en factoría eléctrica con el ensamblaje del Skoda Epiq y el Volkswagen ID. Cross.
De hecho, la única marca generalista de turismos del grupo que esquiva los números rojos y crece en entregas a nivel global es Skoda (+6,1%), sumando un beneficio operativo de más de 1.900 millones hasta septiembre frente a la caída del 13,7% en ventas de la marca VW. Pese a la sacudida que amenaza a decenas de miles de empleos en Alemania y otros centros internacionales, la planta pamplonesa mantiene por ahora sus planes de alcanzar las 360.000 unidades en 2027 y activar turnos los sábados, amparada en la asignación estratégica de los dos nuevos urbanos eléctricos.