• jueves, 29 de octubre de 2026
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SOCIEDAD

El renacer salvaje de dos ríos de Navarra: muros de madera viva y nuevos refugios para nutrias y visones

Las cuencas del Salazar y del Aragón estrenan trabajos de bioingeniería con entramados forestales en Igal y balsas de arcilla en Murillo el Fruto para blindar las orillas de riadas y recuperar especies amenazadas.

Zona de Igal en donde se va a intervenir. GOBIERNO DE NAVARRA
Zona de Igal en donde se va a intervenir. GOBIERNO DE NAVARRA

Devolver a los ríos su libertad original sin que la fuerza salvaje del agua cause estragos en las orillas. Ese es el reto que se juega estos días sobre el terreno en dos puntos de alto valor ecológico de la Comunidad foral: Igal, en el Pirineo navarro, y Murillo el Fruto, en plena ribera del río Aragón. Ambas zonas han iniciado una profunda metamorfosis basada en la renaturalización de sus cauces y el uso de técnicas pioneras de bioingeniería para proteger los ecosistemas y frenar la erosión provocada por el cambio climático.

Los trabajos, que suman una inversión superior a los 240.000 euros en espacios catalogados como Zonas de Especial Conservación (ZEC), buscan que el agua vuelva a fluir de forma continua, facilitando el regreso de especies emblemáticas como la nutria, el visón europeo, la trucha, la madrilla o la chipa.

Igal: madera viva para frenar la furia del río Xabros

En el término de Igal, la intervención llega como respuesta directa a las dinámicas que desató el propio río tras la demolición de su presa hace cuatro años. Al desaparecer la barrera artificial, el río Xabros —afluente del Salazar— recuperó su fuerza natural, profundizando su lecho y provocando una severa erosión en las márgenes que terminó por descolgar la desembocadura del barranco de Las Huertas.

Para frenar el desplome de las laderas sin recurrir a muros invasivos de hormigón, los operarios levantan una estructura de ingeniería biológica:

  • Muro Krainer de entramado vegetal: La orilla derecha se sujeta mediante una estructura de troncos de madera entrelazados asentada sobre una escollera de un metro, pensada para disipar la fuerza de la corriente e integrarse en el paisaje.
  • Bosque de ribera protector: Se repoblarán las márgenes con bandas de arbustos flexibles junto a la corriente y un bosque de galería en la vega, clave para estabilizar el terreno y actuar como termorregulador natural del agua.
  • Nuevo paso hidráulico: Se excava el barranco de Las Huertas para soportar avenidas de agua extraordinarias calculadas a 25 años (hasta 1,5 metros cúbicos por segundo), sustituyendo el viejo paso por un marco de hormigón armado.

Oasis para el visón europeo en Murillo el Fruto

Aguas abajo, en el Soto de Escueral de Murillo el Fruto, las máquinas trabajan a contrarreloj para perfeccionar el complejo de balsas creado en 2024 para ampliar el hábitat del amenazado visón europeo y de la herpetofauna local (anfibios y reptiles).

Tras comprobarse que el suelo filtraba agua con demasiada rapidez en los primeros llenados, la actuación se centra en aumentar en 30 centímetros el grosor de arcillas compactadas en el fondo, garantizando que las lagunas retengan el caudal durante periodos secos. La intervención renueva además los aliviaderos y desagües, atiende una petición de los regantes locales para impermeabilizar la acequia que nutre las balsas y culminará con la plantación de especies vegetales acuáticas que oxigenan y depuran el agua de forma 100% natural.

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