Del Cara al sol a la factura del sanchismo

Imagen de archivo de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, en una visita a Navarra, con el presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde, y la presidenta Chivite. IÑIGO ALZUGARAY

Carta de Juan Antonio Extremera

Os confieso que después de ocho años de sanchismo pensaba que ya lo había visto todo. En estas legislaturas, mal llamadas progresistas, nos han hecho tragar con carros y carretas, demostrando que esta izquierda convierte en basura todo lo que toca. Pero lo que vi en el Congreso de los Diputados ya ha sido el colmo absoluto: Francina Armengol y Ana Redondo, dos altas representantes del Estado, cantando y aplaudiendo el Cara al sol en pleno hemiciclo.

Es alucinante, esperpéntico y, sinceramente, vomitivo. Me da exactamente igual que su excusa sea que formaba parte de una obra de títeres y que le habían cambiado la letra para hacer una sátira. Es una falta de respeto monumental. Los mismos que nos dan lecciones diarias de antifascismo y nos imponen leyes de memoria histórica a golpe de decreto acaban coreando el himno de la Falange en la casa de todos los españoles. Han convertido la soberanía nacional en un auténtico basurero.

Ver este espectáculo me hace reflexionar sobre hasta dónde nos han llevado con su política de muros, de revancha y de odio. Nos quieren enfrentados por cosas que pasaron hace casi un siglo para que no miremos lo que nos están haciendo hoy en nuestros bolsillos.

Porque a mí, como a cualquier español que madruga para trabajar y pagar sus impuestos, lo que más me duele es la factura de esta broma pesada. ¿Cuánto nos ha costado a los ciudadanos el despilfarro ideológico de Sánchez Castejón en estos ocho años? Los datos oficiales están ahí y son un insulto a nuestra inteligencia:

- 27 millones de euros tirados entre 2025 y 2026 solo en el chiringuito del Comisionado de España en Libertad, pagando contratos de “creatividad” y propaganda.

- 1,2 millones de euros repartidos este año en subvenciones a dedo para asociaciones y fundaciones afines.

- 3 millones de euros enviados a las comunidades autónomas para seguir financiando charlas y “divulgación” sectaria.

Es un saqueo consentido. Cada vez que veo estas cifras pienso en cuántas cosas de verdad se podrían haber hecho en España con todo ese dinero:

- Podríamos haber reducido las listas de espera en nuestros hospitales, donde hoy mismo hay gente sufriendo.

- Podríamos haber dado un respiro real a los autónomos y a las familias, que estamos asfixiados a impuestos mientras la cesta de la compra está por las nubes.

- Podríamos haber ayudado a nuestros jóvenes a acceder a una vivienda, en lugar de condenarlos a no poder emanciparse.

- Podríamos haber garantizado plazas de residencia y ayudas dignas a nuestros mayores, que son quienes levantaron este país y hoy están abandonados.

Ver a una ministra y a la presidenta del Congreso palmeando la música del franquismo es la prueba definitiva de que este Gobierno está moralmente acabado. Nos toman el pelo y encima nos pasan la factura.

Pero, por suerte, a este delirio le queda muy poco tiempo. El hartazgo en la calle es total y la cuenta atrás ya ha empezado. El próximo 29 de noviembre tenemos en nuestra mano la oportunidad de acabar de una vez por todas con el sanchismo. Las urnas del 29N son la puerta hacia el cambio que España necesita: el momento de derribar sus muros de odio, limpiar nuestras instituciones de sectarismo y devolver el dinero de los impuestos a lo que de verdad importa. El futuro vuelve a ser nuestro, y el cambio empieza ese domingo.

Carta de Juan Antonio Extremera