Carta enviada por Federico Martínez, vecino de la urbanización de Cordovilla.
Todos los que hoy conducimos fuimos novatos alguna vez. Los vecinos de Cordovilla entendemos perfectamente el trabajo de las autoescuelas y sabemos que la gente necesita calles reales para aprender.
Sin embargo, últimamente la urbanización de Cordovilla Alto, junto al Erreleku, parece el patio particular de las autoescuelas. Entendemos que nuestras calles, al ser más tranquilas, son un sitio muy cómodo para enseñar a conducir. El problema es que se ha abusado de esta ventaja hasta convertir la zona en un circuito de prácticas. No nos parece normal que una urbanización tenga que aceptar a diario a buena parte de los coches de prácticas de Pamplona y su comarca.
A diario tenemos que ir esquivando vehículos que van, lógicamente, muy despacio, dando frenazos continuos y con dudas sobre su trayectoria. Y no es solo dentro de la urbanización: entrar y salir de nuestras casas por la carretera de la Universidad, la avenida de Zaragoza o los accesos de la Ronda es un auténtico suplicio. Mires adonde mires, a cualquier hora, solo ves coches de autoescuela. Volver a casa se ha convertido en un ejercicio de paciencia, con colas en cualquier momento.
Llegados a este punto, hay que pedir un poco de sentido común. Primero, a las propias autoescuelas. Entendemos su labor, pero no puede ser que todas se junten en el mismo lugar. Aunque legalmente no haya ninguna restricción, parece sensato buscar que haya un reparto de alumnos y autoescuelas conduciendo por lugares distintos.
También a la Dirección General de Tráfico (DGT), que comienza muchos exámenes desde Cordovilla y atrae a las autoescuelas a practicar en esta zona, y a la Policía Foral, que puede sugerir que los coches de autoescuela no estén todos en las mismas calles.
Hago extensiva esta demanda al consistorio de Galar, que seguro tiene también recursos para favorecer la vida de sus contribuyentes.
Los vecinos de Cordovilla entendemos, comprendemos y asumimos que nuestras calles son muy cómodas para aprender a conducir y no pedimos que desaparezcan ni se prohíban. Simplemente queremos que se aplique un poco de sentido común y que se repartan entre otras zonas las prácticas de los alumnos.
Carta enviada por Federico Martínez, vecino de la urbanización de Cordovilla.