Resulta que le preguntan en el Parlamento por el encarecimiento de la vida y la pérdida de poder adquisitivo de los navarros y responde que la mejor medida para paliar la subida de precios es que no gobierne la ultraderecha.
A mí lo de la ultraderecha siempre me recuerda a lo que hacía mi abuela con las lombrices. Daba igual lo que nos pasara a los nietos: que te doliera la tripa, que tuvieras mocos, que estornudaras, que te molestaran los oídos de estar todo el día en la piscina en verano, que te hicieras un esguince de tobillo jugando al fútbol, que te cayeras de la bici y te abrieras la cabeza y necesitaras puntos. La culpa siempre la tenían las lombrices. Luego nunca vimos ninguna. Jamás. Nos hicieron hasta pruebas de parásitos una vez, recuerdo, y salieron negativas. Pero las responsables de todas nuestras desdichas seguían siendo las lombrices.
Esta semana las lombrices han sido cosa de José Luis Arasti Pérez, consejero de Economía y Hacienda de Txibite, socialista del PSN y nacido en Milagro… como Cerdán.
Resulta que le preguntan en el Parlamento por el encarecimiento de la vida y la pérdida de poder adquisitivo de los navarros y responde que la mejor medida para paliar la subida de precios es que no gobierne la ultraderecha. Pues muy bien. Así también soy político yo. Bueno, político o médico o ingeniero o barrendero o tornero fresador. Cuando algo me sale mal en mi curro, le echo la culpa a la extrema derecha y se acabó.
—Oiga usted, es que no ha extremado esta zona.
—Ya, bueno, es por culpa de la extrema derecha.
—Un navarro siempre extrema, guarro.
El caso es que todo no puede ser. O estamos luchando contra la ultraderecha o tomamos medidas para bajar los precios. Es que nos pedís demasiado, votantes.
Hablemos de precios en el aberchandalato, que me he empollado el tema. Desde que comenzó en 2015, primero con Barkos y ahora con Txibite, los precios en Navarra han subido aproximadamente un 35 %, según el IPC. Si cuando Uxue Barkos llegó al Gobierno ganaban 1.500 euros al mes, hoy necesitarían unos 2.000 para comprar lo mismo. ¿Les han subido 500 pavos? Entonces están igual que entonces. ¿Les han subido menos? Pues cobran más, pero viven peor.
Está muy bien echarle la culpa a la ultraderecha o al cambio climático o al perro cabrón que se come los deberes, señor consejero. ¿Eso es todo? ¿No tiene alguna medida más, aparte de que no gobierne la ultraderecha? Pues a mí alguna se me ocurre.
Por ejemplo, que nos expliquen Txibite y su banda de aberchándales por qué en Euskadi, donde gobiernan socialistas y nacionalistas vascos, como en Navarra, han acordado deflactar un 3 % el IRPF para 2027, para que la gente pierda menos poder adquisitivo, y en Navarra esa medida no la han aprobado. Allí ya hay un alivio y aquí no. ¿Y eso, no somos todos euskovascos? ¿O es que unos son más euskovascos que otros y esa es la movida? ¿Los navarros qué somos, unos pringaos para los aberchándales? Me temo que sí.
—Oiga, señor Arasti, que me han subido el sueldo y cada vez puedo comprar menos cosas.
—Pues que no gobierne la ultraderecha.
—Ah, guay. ¿Y eso me lo descuentan en la caja del supermercado?
Mi abuela, por lo menos, tenía una ventaja sobre estos diagnósticos políticos. Cuando nos dolía algo, se preocupaba por nosotros. Se equivocaría con las lombrices, pero quería que nos curásemos. Y eso es todo.